Maracaibo.- Este 5 de abril se cumplen 34 años de la caída del bus, «expreso Maracaibo», desde Puente «General Rafael Urdaneta» al lago de Maracaibo, donde murieron 48 personas, el periodista, José López, uno de los diez sobrevivientes de esta tragedia, narra cómo sucedió todo.
La noche del 5 de abril de 1991 se registró una de las tragedias que más conmocionó al estado Zulia y al país en las tres últimas décadas, la cual dejó como saldo 48 muertos y 10 sobrevivientes.

34 años han pasado, y todavía muchos zulianos recuerdan este terrible accidente, más aún, cuando les toca transitar por el orgulloso y monumental Puente «General Rafael Urdaneta», icono de la zulianidad.
Muchas familias Zulianas, desconsoladas y tristes, llevan en su memoria la interrogante presente cada día, ”¿por qué les tocó morir a sus seres queridos en este terrible accidente?».
Relato
Niños, Mujeres, jóvenes y adultos viajaron en un bus de la línea «Expreso Maracaibo», partiendo del terminal de pasajeros de Maracaibo, la noche de un viernes 5 de abril de 1991, justo una semana después de semana Santa, a las 11.00 de la noche, aproximadamente.
Al momento de embarcarse los pasajeros, el Terminal de Maracaibo se encontraba muy concurrido por viajeros y familiares que acompañaban en su despedida, para viajar por negocio, porque regresaban a su hogar o simplemente para tomarse un descanso en otros estados del país porque se iniciaba otro fin de semana.
Esa noche de la tragedia, el andén de los buses, el más concurrido del Terminal, se mostró con poco espacio.
En la medida en que se inició la noche llegaban los buses de diferentes líneas para iniciar el abordaje de sus respectivos pasajeros con destino a diferentes estados del país, incluyendo el bus de la línea «expreso Maracaibo», unidad muy esperada por sus pasajeros, debido a su demora de la hora de salida programada.
Pasadas las 9 de la noche, aparecieron 2 buses de «expresos Maracaibo» con destino a Caracas, y en pocos minutos se inició el ansioso abordaje, acercándose «como cual abejas al panal», se movilizaron los pasajeros hacia el bus.
Cada bus fue rodeado por pasajeros y familiares, quienes colaboraban para guardar el equipaje en la parte inferior del bus, y así despedirse del feliz viajero que emprendía su esperado viaje.
Algunos pasajeros viajaban con vestimentas de mangas largas, gorros tejidos y otros, simplemente con gorras, para abrigarse de las prolongadas horas de viajes nocturnos, que prometía la cabina del bus con aire acondicionado.
Solo bastaba que los pasajeros se acomodaran en su butaca reclinable. Mientras, los que les tocaba ir al lado de los vidrios o ventanas, podían arrimar la cortina para poder asomar la vista hacia el exterior, y así visualizar, en qué camino se encontraba el bus circulando, en este primer recorrido hacia el puente, el cual se inició cerca de las 11 de la noche.

José López, uno de los diez sobrevivientes de esta tragedia
El bus cuando sale del terminal hace una parada de unos minutos y luego continua su camino, tomando la vía de los «Haticos», una autopista que permite llegar al Puente con más rapidez.
El ambiente dentro del bus se convirtió muy ameno con algunos comentarios o chistes que hacían desprender algunas carcajadas o risas, así como también, surgieron otros comentarios ocurrentes, que alargaron el momento alegre.
En la unidad autobusera se mantuvo una música agradable para algunos, para otros la conversación con la persona de al lado era más entretenida y algunos en solitario simplemente, no les quedaba otra que a recostar su cabeza al espaldar, buscando su mejor o única alternativa del momento.
Atravesando el Puente
Y pasando así los primeros minutos en el autobús transcurrían llegó el momento en que la unidad autobusera llega a «la cabecera del Puente», deteniéndose para cancelar el tickets e iniciar el ascenso por el monumental Puente «General Rafael Urdaneta «, momento muy esperado por algunos, a pesar de la avanzada hora nocturna.
Llegó el momento de pasar el Puente, dónde algunos pasajeros siente la bonita sensación, como si estuviesen «volando» porque el puente se convierte en un camino de varios metros por encima del inmenso lago, que a pesar de la oscuridad natural de la noche en la que solo se observa bien las barandas del puente, algunas pequeñas luces de embarcaciones en el lago y las lejanas luces de Maracaibo, que hacían lucir una bella ciudad moderna.
Así de seguro, fue la impresión de aquellos pasajeros que tuvieron la oportunidad de ver, apartando la cortinilla y mirando a través de la ventana, el exterior del bus.
Una panorámica que se deslumbró al pasar por las pilas más altas en las que se admiraba las gigantescas columnas que se perdían en la oscuridad del cielo.

José López a 34 años de la caída del expreso al lago de Maracaibo
Fue un momento rápido en el que bus atraviesa por las pilas más altas del puente haciendo corto el momento para iniciar luego su descenso, en la casi desolada pero larga estructura de concreto, que se extendía hasta la costa oriental del lago.
En el tramo del descenso, el bus alcanzaba algunos vehículos que mantenían una velocidad reducida, lo que permitía que el bus pudiera rebasarlos de inmediato.
Hasta que llegó el peor momento…
Hasta que hubo un momento en que se escuchó un sonido metálico y luego el bus girando a la izquierda, atravesó el carnal contrario, tumbó la baranda y en cuestiones de segundos cae aparatosamente al lago, destrozándose todo los vidrios, el techo se retuerce en la parte de atrás, por el peso del bus contra el agua, el cual ocasiona también que varios pasajeros sean expulsados de la cabina de forma violenta.
La inmersión y la oscuridad total hacen muy dificultosa la orientación por medios visuales, entregados a Dios, unos pocos, reaccionando por el contacto del agua, hacen el esfuerzo para orientarnos con los movimientos, nadando hacia la superficie, y así logrando alcanzar el respiro profundo y acelerado, de tomar aire de nuevo, por la ! misericordia de Dios!.
Los pocos que alcanzamos llegar a flote nos mantuvimos un buen rato flotando, alguno por su propio medios y otro con ayuda de objetos que se encontraron flotando, como cauchos y bultos de cotizas.
El agua no se sentía ni caliente ni fría, tal vez porque todavía nos dominaba la adrenalina, que invadió el cuerpo en ese momento crucial de la salida del bus, para después, con la «fuerza divina», poder alcanzar la superficie del agua.
En particular pensaba si ya pasó lo peor qué más podíamos tener, más bien hay que pensar en tener entusiasmo y buscar la forma de resolver y avanzar.
Fue así como algunos se acercaron al puente, a pesar de las corrientes del lago, para buscar ayuda.
En busca de salvarnos
Encontrando unos mecates colgando desde arriba del puente, aprovechamos de sujetarnos y pegando unos gritos empezaron a halar desde arriba para subirnos, y así pudimos regresar a la parte superior, en plena vía, con un grupo de personas, quiénes ellos al ver la terrible escena del bus cayendo, se detuvieron en ese tramo del puente para prestar ayuda.
Solo pudimos sobrevivir 10 personas y con el pasar de los días nos enteramos que desafortunadamente no pudieron salvarse 48 personas incluyendo niños y hasta un bebé.

Estos días posteriores al accidente fueron complicados de entender con tantos comentarios que todos los días se hacían por tan estremecedor accidente. Sumando también las imágenes que en la mente pasaban del reciente accidente, difícil de creer y asimilar.
Las autoridades estuvieron varios días encontrando cuerpos en diferentes partes del lago. Lo que Colapsó la morgue de Maracaibo con la llegada de tantas víctimas en un mismo momento.
Los accidentes más recordados en el zulia
El Lago de Maracaibo ha sido el escenario de terribles accidentes, los cuales han estremecido al Edo Zulia.
Tres han sido los accidentes más recordados por los zulianos cada año.
El hundimiento de la piragua «Ana Cecilia» la noche del 8 de agosto de 1937, donde murieron más de 100 personas, 76 fueron encontradas sus cuerpos, mientras, 30 desafortunados no aparecieron.
Choque del buque «ESSO Maracaibo» contra el puente general Rafael Urdaneta, derribando 259 mts. de su estructura, el 6 de abril de 1964. En esta ocasión murieron siete personas, de los cuatro vehículos que cayeron al agua, por esta la ausencia de la estructura derribada.
Y la más reciente, recordada este 5 de abril, al cumplir 34 años: La tragedia del bus «expresos Maracaibo», la cual estremeció al Zulia y al país, el cual ha dejado un duro mensaje aleccionador de lo que significa la vida, y para lo que les cuesta creer en Dios, solo le queda detenerse a pensar que las cosas no pasan por casualidad, cuando los invade la ignorancia la desorientación avanza, mientras que se sostiene la fe, la voluntad y la entrega de hacer las cosas, te mantiene en el camino de lograr tus metas.
Hay que aprender a vivir la vida sin arrepentimiento, aunque aparezcan dolores, que después te enseñan.
Texto: José Antonio López Linares
Fotos José López/ Cortesía
EL REGIONAL DEL ZULIA
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