Política.- Una alarmante denuncia sobre el estado de salud del exdiputado de la Asamblea Nacional, José Alberto Sánchez Montiel, conocido popularmente como “Mazuco”, ha encendido las alarmas de las organizaciones de Derechos Humanos. La información no llegó a través de canales oficiales, sino mediante gritos desesperados de sus compañeros de cautiverio desde el Servicio de Máxima Seguridad del Rodeo I (SESMAS).
Hace dos noches, en medio del silencio del recinto carcelario, los detenidos aprovecharon el único método de comunicación que les queda con el mundo exterior: gritar al viento. Sus voces fueron captadas por familiares —en su mayoría mujeres— que pernoctan en las cercanías y suben a las lomas aledañas para intentar establecer contacto con sus seres queridos.
Un paciente oncológico en riesgo de muerte
Sánchez Montiel, de 66 años, es un paciente oncológico que padece cáncer de próstata desde el año 2012. Según los reportes recabados, su situación es crítica debido a las secuelas de las quimioterapias y radioterapias recibidas previamente, las cuales le generan crisis recurrentes de migraña e hipertensión arterial.
A esto se suma el deterioro físico acelerado por las condiciones de reclusión:
Inanición y mala alimentación: Expresos políticos han confirmado que la comida en El Rodeo I es de ínfima calidad.
Cuadros gástricos severos: “Mazuco” presenta cuadros de diarrea prolongada, lo que ha derivado en una pérdida significativa de peso corporal.
Falta de atención médica: Aunque los gritos de sus compañeros confirmaron que su estado es «grave«, se desconoce el diagnóstico exacto de su padecimiento actual debido al hermetismo del centro de reclusión.
522 días de detención arbitraria
Al día de hoy, el exdiputado suma un año y cinco meses (522 días) privado de su libertad en lo que sus defensores califican como una detención arbitraria. La denuncia indica que, junto a Sánchez Montiel, al menos otros dos presos políticos también presentan complicaciones de salud severas.
«Gritos en la oscuridad»
El método de comunicación entre los presos y sus familiares se ha convertido en un ritual doloroso. Pasadas las 11 de la noche, las familias se agrupan en terrenos elevados para saludar, y es en ese intercambio nocturno donde se filtran las verdades que el sistema intenta ocultar.
Desde los portales de defensa de DD.HH. se exige el traslado inmediato de José Alberto Sánchez Montiel a un centro de salud especializado. Mantener a un paciente oncológico de la tercera edad en estas condiciones de insalubridad y desatención médica representa una violación directa al derecho a la vida.
El Regional del Zulia
Fuente/Caraota Digital
Foto/RR SS