ECONOMÍA.- El panorama económico para América Latina y el Caribe en 2026 se presenta como un rompecabezas de contrastes profundos. Mientras la región se sumerge en una fase de “crecimiento limitado” y presiones inflacionarias globales, Venezuela emerge como una paradoja viviente: lidera las proyecciones de expansión económica, pero al mismo tiempo encabeza, con una distancia abrumadora, la espiral de precios en el continente.
Según las últimas estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la región experimentará un avance del 2,2% este año, una ligera desaceleración frente al 2,4% registrado en 2025. Este dato no es aislado; marca el cuarto año consecutivo de un desempeño lánguido que promedia apenas el 2,3%.
La causa de este estancamiento es multicausal. Por un lado, una inversión privada que “no logra despegar” y un consumo doméstico moderado. Por otro, la sombra de los conflictos en Medio Oriente. La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán ha disparado los costos logísticos y de combustibles, impactando directamente en la meta de inflación de 24 de las 33 naciones de la zona.
Caso Venezuela: Crecimiento bajo la sombra de los precios
En este tablero, Venezuela ocupa un lugar de “dinamismo relativo” que sorprende a los analistas. La Cepal prevé que el país registre una expansión del 6,5% en 2026. Aunque es una cifra inferior al 8,9% del año anterior, sitúa a la economía venezolana en un lugar privilegiado de vigor financiero frente a sus vecinos.
Sin embargo, este crecimiento coexiste con un enemigo persistente: la inflación. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que Venezuela cerrará el año con un índice del 220%, una cifra que pulveriza los registros de Bolivia (26,1%) y Argentina (25%), sus seguidores más cercanos en esta penosa lista.
La geopolítica como detonante
El informe de abril del FMI es tajante: la inflación será “más alta para todos”. El recrudecimiento de las tensiones en el Estrecho de Ormuz ha provocado que el precio del petróleo (WTI) se sitúe un 74% por encima de su promedio de diciembre de 2025.
Este choque externo golpea con mayor fuerza a economías con “memoria inflacionaria reciente” o con escasos recursos para administrar el alza en los costos de importación. Para Martin Calveira, profesor de la Universidad Austral, la falta de marcos institucionales sólidos hace que países como Argentina y Venezuela sean más vulnerables a trasladar estas tensiones a sus mercados internos.
Ranking de Inflación Proyectada 2026
| País | Inflación Proyectada (%) |
| Venezuela | 220,0% |
| Bolivia | 26,1% |
| Argentina | 25,0% |
| Colombia | 6,3% |
| Brasil | 4,3% |
| México | 3,9% |
| Perú | 2,5% |
El llamado a la estabilidad
Ante una guerra “altamente impredecible” en Medio Oriente, el FMI sugiere a los bancos centrales priorizar la estabilidad de precios. La receta para resistir el choque incluye planes fiscales creíbles y bajos niveles de deuda, activos que hoy escasean en las naciones que encabezan el ranking de inflación.
Para Venezuela, el reto de 2026 será traducir ese 6,5% de crecimiento en una mejora real para los hogares, en un entorno donde el costo de la vida sigue siendo el principal lastre para la estabilidad social y económica.
La Cepal advierte que la volatilidad del tipo de cambio y el aumento en los fletes de transporte seguirán siendo los principales desafíos para las economías de Sudamérica durante el segundo semestre del año.