Nacionales.- En un momento definitorio para el futuro del país, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha emitido un pronunciamiento contundente que trasciende lo religioso para proponer una estructura política y social sólida. Los obispos, actuando como puentes de diálogo, han condicionado el progreso pacífico de la nación a un factor innegociable: el respeto absoluto a la dignidad de la persona humana.
”El respeto de la dignidad de la persona es la base sobre la cual se debe construir el verdadero progreso pacífico y sustentable de nuestra nación. Los obispos, en repetidas ocasiones, hemos hecho un llamado claro y urgente a garantizar los derechos humanos y civiles de todos, sin distingo alguno», sostienen.
Para la jerarquía católica, la soberanía y la autodeterminación de Venezuela no son conceptos abstractos, sino metas que requieren acciones estructurales inmediatas. Los principales miembros de la CEV fueron enfáticos al señalar que, para que el país recupere su rumbo, es imperativo:
Reconstruir la institucionalidad democrática y restituir la independencia de los poderes públicos.
Contar con árbitros creíbles: Un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral que garanticen elecciones libres y justas.
Asegurar el control territorial por parte del Estado como garantía de paz.
«En este proceso debemos participar todos los venezolanos, los que estamos aquí y los que están fuera», señalaron los prelados, subrayando que la convivencia solo será estable si se fundamenta en un clima de respeto mutuo, independientemente de la ideología o afiliación partidista de cada ciudadano.
Amnistía: El primer paso hacia el «Mediodía» de la paz
Uno de los puntos más sensibles de la rueda de prensa fue la situación de los detenidos. Aunque los obispos calificaron como un «signo positivo» las recientes excarcelaciones de ciudadanos privados de libertad por su pensamiento político, la postura de la Iglesia es clara: se requiere la plena liberación de todos los presos políticos o detenidos por causas injustas.
En este sentido, la CEV manifestó su respaldo a la propuesta de una Ley de Amnistía General. Sin embargo, advirtieron que esta no debe ser una decisión a puerta cerrada:
«La ley debe ser amplia e inclusiva, fruto de una extensa consulta a todos los sectores de la sociedad civil. Solo así será un paso real hacia el restablecimiento de la convivencia social y democrática».
«Uno de los mayores anhelos del pueblo venezolano es reconocernos como partícipes de un mismo destino, vivir en paz y libertad. En este sentido, consideramos que esto sólo será posible si se resuelve la crisis política y social que hoy vive nuestra nación”, indicaron.
Desterrar la «Guerra de las Palabras»
Inspirados en la profecía de Isaías:: “cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía” (Is 58,9-10); los obispos hicieron un llamado espiritual y social a deponer las armas del lenguaje. Para la Iglesia, el anhelo de vivir en paz y libertad solo será posible si se destierran el odio, la venganza y la maledicencia.
«No se trata de olvidar», aclararon los pastores al referirse al Año Santo Franciscano, «sino de hacer memoria, reparar el daño y reconstruir lazos de fraternidad». La visión de la CEV es la de una sociedad que se reconstruye no con figuras mesiánicas o «héroes», sino con personas libres y responsables capaces de convivir dignamente y de construir un futuro lleno de esperanza. “Ello será signo de cómo la justicia de Dios abre caminos de paz a su pueblo”.
La Iglesia concluye que la crisis política y social es el nudo gordiano que debe desatarse para alcanzar el bienestar nacional. La propuesta episcopal queda sobre la mesa como un desafío para todos los actores del país: convertir la oscuridad actual en el «mediodía» de la justicia de Dios, mediante el perdón, la purificación de la memoria y la firme voluntad de fraternidad.
El Regional del Zulia
Fuente/CEV
Foto/WEB