Comercio de Cabimas en «economía de guerra» por crisis eléctrica

El presidente de Caicoc, José González, alertó que la desinversión de 15 años en la red de distribución genera un déficit de hasta 400 MW en el Zulia

por Gayledys Barrientos

CABIMAS.ZULIA– Ante los prolongados bloques de racionamiento eléctrico sin cronograma fijo, el sector comercial de Cabimas, estado Zulia se encuentra en “economía de guerra”, donde la supervivencia de cada establecimiento depende de soluciones individuales y costosas, destacó a El Regional del Zulia, José Gerardo González, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Cabimas (Caicoc).

Explicó que la crisis actual de la entidad no responde a un problema de producción energética, sino de distribución y calificó esta realidad como una «economía de guerra», donde cada empresa debe buscar sus propios paliativos. “Los horarios de racionamiento, que afectan las horas más productivas del día, obligan a una mayor inversión en soluciones paralelas para evitar la pérdida de alimentos y el deterioro de equipos”.

 

Comentó “la situación comercial está como una “economía de guerra donde, lastimosamente, impera el ‘sálvese quien pueda’ ya que no hay soluciones a corto plazo”, dijo.

Pérdidas y retos para el sector comercial de Cabimas

Refirió que los racionamientos se han agudizado en los últimos meses y argumentó que la apertura de nuevos establecimientos en Cabimas, sumado al retorno de ciudadanos de la diáspora que reactivan electrodomésticos, incrementa exponencialmente la demanda eléctrica.

Enfatizó que las pérdidas económicas son cuantiosas para las empresas, especialmente aquellas que requieren refrigeración o sistemas computarizados. La adquisición y mantenimiento de plantas eléctricas o inversores es una inversión significativa.

Los sectores más afectados con los cortes eléctricos de más de cinco horas, según González, son los supermercados, carnicerías y todo lo que maneje cadena de frío, además de las empresas con sistemas computarizados.

Déficit de megavatios impacta a la COL

Recalcó que el sistema eléctrico nacional atraviesa una situación complicada, particularmente en el Zulia, la última región en recibir el suministro de megavatios. “Estamos viviendo diferentes consecuencias como lo es la desinversión de hace más de 15 años, y el mantenimiento a las termoeléctricas”, comentó.

En ese sentido, indicó que la desinversión de más de 15 años en el mantenimiento de termoeléctricas y el sistema Guri ha provocado un déficit de distribución que oscila entre 250 y 400 MW, según estadísticas del Colegio de Ingenieros del estado Zulia.

Detalló que actualmente la entidad recibe cerca de 1.300 MW del sistema nacional, cuando su consumo normal se ubica entre 2.300 y 2.500 MW. “Este desequilibrio, sumado a la falta de lluvias y las altas temperaturas, es la causa de los prolongados bloqueos de racionamiento que experimenta la población”, indicó.

Para el presidente de Caicoc, el problema actual no es de producción, sino de distribución. “Hoy en día el problema que tenemos en el sistema eléctrico nacional no es un tema de producción, sino de distribución”, afirmó.

Sostuvo que la red de transmisión no soporta la demanda, lo que obliga a Corpoelec a aplicar cortes sin un cronograma fijo. “Esta situación, que se prolonga por más de siete años, genera costos adicionales que representan hasta un 40% de la inversión para los comerciantes”, señaló.

Acentuó que se han realizado intentos para solicitar a Corpoelec un cronograma de racionamiento, sin embargo, la solicitud fue rechazada.

Participación privada y ley de servicio eléctrico: una solución a largo plazo

Informó que el sector gremial impulsa la participación privada inmediata como una de las principales propuestas y al respecto recordó que la reciente discusión de la Ley de Servicio Eléctrico, busca permitir la intervención de empresas nacionales e internacionales en la distribución y mantenimiento del sistema.

José Gerardo González, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Cabimas (Caicoc)

Sin embargo, advirtió que la implementación de esta ley es un proceso lento. Tras su aprobación, se requiere la elaboración de un reglamento que podría tardar cierto tiempo, lo que postergaría la llegada de soluciones definitivas.

Por otro lado, señaló que uno de los proyectos anunciados por el Colegio de Ingenieros como uno de los más viables para la recuperación del sistema eléctrico es de aproximadamente ocho meses con una inversión de 168 millones de dólares, que generaría 700 a 800 megavatios en la parte de las Termozulia, la recuperación de las plantas termoeléctricas.

El representante gremial destacó que Venezuela cuenta con empresas con capacidad para realizar trabajos de mantenimiento y recuperación a largo plazo. No obstante, precisó que para proyectos de mayor envergadura como el Guri, se necesita tecnología de compañías como Siemens y General Electric.

Mencionó además que el anunciado proyecto en el Lago de Maracaibo toma dos años solo en su fabricación, proyectando sus beneficios reales para los años 2028 o 2029.

Megavatios privatizados para la industria petrolera

Respecto a las inversiones actuales, puntualizó que los megavatios recuperados no benefician a las comunidades. Recordó que hace dos meses hubo protestas en La Cañada de Urdaneta porque desconectaron fincas y haciendas de la red de Chevron para conectarlas a la dañada red pública, afectando la producción de leche y carne.

“Chevron hizo su inversión para recuperar la producción petrolera y los desconectó para garantizar la perforación de sus pozos. Igual sucedió en Tomoporo y San Lorenzo; ellos reactivaron 60 MW para los pozos que tienen planificados, y esos 60 MW lastimosamente no van a ir a la población, van a ir a los pozos de petróleo”.

Sostuvo que aunque la ley exige a las petroleras autoabastecerse (mediante mini-hidroeléctricas en el lago o islas de paneles solares), los resultados no se verán de inmediato. Igualmente, tildó de «paliativo» el proyecto de paneles solares de la Gobernación en Baralt, que solo aportará de 15 a 20 MW y cuyo destino final aún no ha sido aclarado.

Falta de cobro de servicios y el impacto en transformadores

Opinó que una de las causas del deterioro del sistema eléctrico es la falta de cobro del servicio por años, situación que provocó la desinversión en el inventario de transformadores, un problema que hoy afecta a las comunidades.

Actualmente, las comunidades deben costear la reposición de un transformador, con precios que oscilan entre 1.000 y 2.000 dólares. Afirmó que, al no existir un pago regularizado, Corpoelec no tiene la obligación legal de reponer los equipos de manera inmediata.

Economía y efectos del terremoto en La Guaira

En relación a los terremotos en La Guaira, acentuó que tuvo un impacto significativo en la logística nacional, afectando los principales puertos de entrada y salida de mercancías, así como el aeropuerto de Maiquetía.

González explicó que la recuperación de la infraestructura y del capital humano en La Guaira será tardía, lo que desviará productos y servicios hacia otras regiones. El Zulia, al ser una zona fronteriza, podría beneficiarse con el desvío de productos agrícolas de mayor calidad y la posible agilización de trámites binacionales con Colombia por Riohacha, dijo.

Destacó el apoyo internacional y empresa privada a los damnificados tras la tragedia de La Guaira. “Muchas empresas de construcción, petroleras tienen maquinarias en La Guaira, hay una participación masiva. El Gobierno entendió que debemos trabajar unidos”.

Retos del crédito bancario y la diáspora

Sobre la economía, mencionó una estabilización cambiaria, pero enfatizó que el poder adquisitivo de los venezolanos sigue siendo precario. La dolarización transaccional no es plena, y el incremento de remesas junto con los múltiples emprendimientos impulsan un micro-crecimiento, pero no resuelven la crisis eléctrica en Zulia y las carencias estructurales.

El presidente de Caicoc identificó la falta de crédito bancario como otro freno para la economía, debido al alto encaje legal impuesto a las instituciones, lo que ha su juicio ha propiciado el surgimiento de sistemas de financiamiento alternativos, como “Cashea» y líneas de crédito de comercios, que actúan como sustitutos de las tarjetas de crédito tradicionales y como alternativas para la adquisición de productos.

Aunado a esto, sostuvo que la diáspora venezolana provocó una fuga de talentos, por lo que la recuperación económica requiere no solo inversión, sino también la formación de nuevo personal capacitado para manejar tecnologías modernas.

Gayledys Barrientos
Fotos Adriana Gutiérrez
EL REGIONAL DEL ZULIA

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