NACIONAL.- La tarde de este viernes 8 de mayo concluyó formalmente el proceso de exhumación de los restos de Víctor Hugo Quero, cuya muerte bajo custodia del Estado —confirmada recientemente tras meses de desaparición forzada— ha conmocionado a la opinión pública. El procedimiento legal permite finalmente que sus familiares den inicio a las honras fúnebres postergadas por casi diez meses.
Una vez finalizada la diligencia en el lugar del hallazgo, se informó a través de los medios de comunicación digitales que los restos de Quero serán trasladados al Cementerio de La Guairita, en la ciudad de Caracas. Según informaron allegados a la familia, se tiene previsto realizar un velorio a puertas cerradas, cumpliendo con el deseo de sus seres queridos de despedirlo en un ambiente de estricta intimidad.
La señora Carmen Navas, madre de la víctima y figura central en la campaña por su búsqueda, acompañó el procedimiento de exhumación visiblemente afectada. Junto a un reducido grupo de familiares cercanos, Navas presenció el cierre de esta etapa técnica en medio de un clima de profundo hermetismo y dolor.
Un caso bajo la lupa internacional
La culminación de la exhumación se produce en un contexto de alta tensión institucional, luego de que diversas organizaciones de derechos humanos, como el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), denunciaran graves irregularidades en la custodia, el fallecimiento y el posterior entierro de Quero en una fosa común sin previa notificación a sus parientes.
Aunque la entrega de los restos representa un alivio humano para la familia, el proceso judicial sobre las causas de su muerte y la cadena de responsabilidades institucionales continúa abierto. Organizaciones civiles han reiterado que la entrega del cuerpo no detiene las exigencias de justicia ni las solicitudes de investigación contra las autoridades penitenciarias y de seguridad involucradas.
Se espera que en las próximas horas se completen los actos fúnebres en el camposanto capitalino, bajo el resguardo solicitado por la familia para garantizar la solemnidad del último adiós al dirigente.