Salud.– particularmente grave en las mujeres embarazadas y adolescentes. Según datos de Cáritas Venezuela, el 18 % de las gestantes evaluadas presenta riesgo nutricional, cifra que se eleva al 23 % en adolescentes, lo que se traduce en problemas de anemia y bajo peso al nacer en los recién nacidos.
La caída de los ingresos familiares y el debilitamiento del poder adquisitivo han convertido la alimentación cotidiana en un desafío. Décadas de inflación alta y un salario mínimo insuficiente han dejado a millones de venezolanos con acceso limitado a alimentos básicos.
Las embarazadas enfrentan dietas insuficientes, con carencias de proteínas, hierro y vitaminas esenciales.
El costo de productos como carne, leche y verduras supera ampliamente la capacidad de compra de la mayoría de los hogares.

Voces expertas
Para Marianella Herrera, miembro del consejo directivo de la Fundación Bengoa para la Alimentación, la crisis afecta de manera especial a las mujeres en gestación y a las adolescentes:
“Ellas necesitan una dieta variada para acumular reservas de hierro, ácido fólico, calcio y ácidos grasos esenciales, nutrientes claves para el desarrollo del bebé y la salud materna”.

Consecuencias en la salud
Anemia materna: La falta de hierro en la dieta incrementa el riesgo de complicaciones durante el embarazo.
Bajo peso al nacer: Los bebés de madres con deficiencias nutricionales tienen mayor probabilidad de nacer con peso insuficiente, lo que compromete su desarrollo.
Ciclo de vulnerabilidad: La desnutrición en adolescentes embarazadas perpetúa un círculo de pobreza y riesgo sanitario.
En Venezuela la dieta es monótona. Es decir, con pocos alimentos disponibles o accesibles económicamente, con solo tres o cuatro alimentos por el deterioro del poder adquisitivo.

Un desafío estructural
La crisis alimentaria en Venezuela no solo refleja la escasez de recursos en los hogares, sino también la falta de políticas públicas sostenidas para garantizar acceso a una alimentación adecuada. Organizaciones como Cáritas y la Fundación Bengoa insisten en la necesidad de programas de apoyo nutricional dirigidos a mujeres embarazadas y adolescentes, como medida urgente para reducir los riesgos de salud materno-infantil.