Sucesos.- Momentos de pánico vivieron los empleados de una tienda de alimentos en Miami, cuando un hombre armado con una pistola lanzaba amenazas contra ellos, indicando que su misión era «matar venezolanos», mientras los apuntaba con su arma.
El pistolero que ingresó a la tienda a las 7:51 de la mañana del pasado 5 de octubre, fue identificado como Gonzalo González, cubano de 57 años de edad. Según relatos de los empleados de la tienda Stop and Shop Food and Deli, ubicada en 49 NE Second Ave de Miami , el sujeto pidió un vapeador y luego sacó una pistola negra tipo Glock de su mochila, los apuntó y al ser confrontado huyó caminando, vociferando que no quería hablar con el empleado que lo atendió por ser venezolano y que él era el Dios de Israel.
Los trabajadores se escondieron, y una empleada se tiró al suelo presa del miedo. Todo quedó registrado por las cámaras de seguridad del local.

Capturado de inmediato
González salió hacia el norte, pero cuando los oficiales hablaban con los empleados para iniciar su búsqueda, regresó a las inmediaciones de la tienda y fue avistado por uno de los trabajadores, quien alertó a los oficiales y en pocos minutos fue detenido. Le incautaron la pistola, monedas de oro y de plata, además del bolso.
El reporte policial indica que el hombre durante su arresto afirmó: “Dios es mi abogado y yo soy el rey David”, y lanzó amenazas contra los oficiales: “El policía que me puso las esposas va a morir. Sus carros quedarán envueltos en llamas y solo quedarán las cenizas”.
Aseguró que fue «puesto en este mundo para matar venezolanos porque están atacando y matando cubanos».
Al sujeto un juez le impuso cargos por exhibición impropia/uso prejuiciado de arma de fuego, asalto agravado con intención de cometer un delito grave, y fue recluido en el Centro Correccional Turner Guilford Knight con una fianza entre $5,000 y $7,500. Durante la audiencia preliminar, admitió los hechos e intentó dirigirse directamente al juez, pero fue retirado de la sala.
El caso ha generado fuerte indignación en redes sociales, con llamados a una evaluación psiquiátrica urgente el sujeto, mientras otros temen que el discurso de odio entre comunidades migrantes en Miami escale a niveles peligrosos como este ocurrido este fin de semana.