Del Therianismo al Hobby Dogging: La rebelión de las mascotas invisibles

Este fenómeno nos sitúa en una frontera fascinante entre la psicología social, el juego simbólico y la cultura del simulacro. Berlín es el epicentro del Hobby Dogging, una tendencia que desafía las nociones de “normalidad”.

por Noris Hernández

Curiosidad.- Berlín no deja de sorprender. Si hace apenas unos meses las redes sociales se inundaban con vídeos de therians, tendencia en la que algunas personas que se identifican con animales y adoptan sus comportamientos, una nueva y silenciosa tendencia está tomando las avenidas de la capital alemana: el Hobby Dogging. No hay ladridos, no hay pelaje, pero sí hay correas tensas.

 

El arte de pasear la ausencia

La escena es, cuanto menos, surrealista. Un joven camina por el parque Tiergarten sosteniendo una correa de cuero. La correa no cuelga floja; por el contrario, se mantiene rígida, trazando una línea diagonal hacia el suelo como si un perro invisible tirara de ella con fuerza.

 

El secreto está en la ingeniería del objeto: arneses y correas reforzados con alambre galvanizado que simulan la tensión física de un animal real. Los practicantes del Hobby Dogging no solo caminan; dan órdenes, regañan al aire y simulan recoger “desechos” inexistentes.

¿Por qué pasear a “nadie”?

Para los observadores externos, puede parecer una excentricidad o un síntoma de desconexión con la realidad. Sin embargo, para sus protagonistas, las razones son diversas y profundamente contemporáneas:

 

Responsabilidad Cero: Muchos participantes aman la rutina de caminar y la estructura mental que da tener un perro, pero su estilo de vida nómada o precario no les permite costear el veterinario, la comida o el compromiso de 15 años que exige un ser vivo.

 

Combate a la Soledad: En una era de aislamiento digital, el juego simbólico actúa como un bálsamo. Al “interactuar” con su mascota imaginaria, el individuo crea una narrativa propia que lo ancla al mundo físico y lo obliga a salir de casa.

 

El “Flow” del Juego: Al igual que el Hobby Horsing (competencias con caballos de madera), esta práctica induce un estado de juego que reduce el cortisol y libera estrés.

¿Nueva expresión social o delirio viral?

Expertos en sociología urbana sugieren que estamos ante una extensión de la “Era del Simulacro”. Si podemos tener amigos virtuales y economías digitales, ¿por qué no una mascota que solo existe en la mente de quien la pasea?

 

Sin embargo, la crítica no se ha hecho esperar. Sectores más conservadores ven en el Hobby Dogging una infantilización de la sociedad o una señal de que la soledad urbana ha llegado a niveles críticos donde la imaginación es el único refugio posible.

 

El veredicto de las calles

Mientras el debate se intensifica en plataformas como TikTok, en Berlín la práctica se normaliza. La pregunta queda en el aire: ¿Es el Hobby Dogging una herramienta de salud mental o el síntoma de una sociedad que ha olvidado cómo interactuar con lo real?

 

El Regional del Zulia
Fuente/El Heraldo (Mex)
Fotos/WEB

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