Sucesos.- Las autoridades de Ecuador continúan en la búsqueda del niño venezolano Luis Eduardo Torres Ojito, de 10 años de edad, quien desde hace 17 días se encuentra desaparecido luego de huir de una casa de acogida en Quito.
De acuerdo con la información difundida por el Gobierno ecuatoriano, el caso inició el pasado 27 de junio cuando al menos ocho niños huyeron de la Casa Hogar María Campi de Yoder, en Quito. Con el paso de los días, siete de ellos fueron localizados en distintos puntos del país, incluso a cientos de kilómetros de la capital.
Sin embargo, Torres aún permanece desaparecido. La última imagen que se tiene del menor, según reportó el medio El País, es la de una cámara de seguridad que lo registró caminando en silencio junto a los otros niños que, al amanecer, abandonaron por la puerta principal la casa hogar.
Desde el primer día de la desaparición, la Fiscalía de Ecuador difundió una ficha oficial de Alerta Emilia que contenía los datos técnicos específicos para la identificación y localización de Luis Eduardo y los otros menores.
Sin embargo, las autoridades no han explicado cómo ocho menores pudieron abandonar una casa de acogida sin que nadie lo impidiera, ni en qué condiciones fueron encontrados los otros niños o qué los llevó a huir del centro. Tampoco han informado qué hipótesis manejan sobre el paradero de Luis Eduardo.
Los grupos de protección de infancia temen que el niño haya sido captado por una red de trata o explotación, o que haya terminado bajo el control de un grupo criminal.
Sybel Martínez, abogada especializada en derechos de la niñez, afirma que la desaparición de Luis Eduardo tampoco es un hecho excepcional, pues «muchas veces las instituciones incumplen los protocolos».
«No siempre presentan de inmediato la denuncia por desaparición en la Fiscalía para activar la búsqueda. Tampoco denuncian otros delitos que ocurren dentro de estos centros. Los chicos nos hablaron de abusos sexuales y esas denuncias tampoco habían sido presentadas hasta que el caso se hizo público», explicó.
En Ecuador, 1.905 niños y adolescentes viven en casas de acogida administradas o financiadas por el Estado. El 22 % está concentrado en Quito. La mayoría llegó a estos centros después de sufrir negligencia (49 %), violencia sexual (12,9 %), maltrato físico o psicológico (12,7 %) o abandono (9,9 %), según el último informe de acogimiento del Ministerio de Inclusión Económica y Social ecuatoriano (MIES).
Sin embargo, el propio sistema evidencia profundas debilidades: más del 72 % de esos menores no cuenta con un Proyecto Global de Familia, el instrumento que debe definir una ruta para restituir sus derechos y encontrar una alternativa estable de cuidado.
Para los grupos de protección infantil, lo que ocurrió con Luis Eduardo Torres y los otros siete niños que intentaron «no fue una sorpresa», pues mantienen registros de años anteriores de otros jóvenes que han escapado e incluso atentado contra sus vidas dentro de casas de acogida del Ecuador, por maltratos que vivían dentro.
El caso de Luis Eduardo alertó a los proteccionistas y abogados infantiles, quienes cuestionan las fallas dentro del sistema ecuatoriano y piden a las autoridades mantener la búsqueda activa del menor hasta encontrarlo.
Medios ecuatorianos.
El Regional del Zulia.