
ESPECIAL.- La historia de la migración italiana en Venezuela no se escribe con tinta, se escribe con el sudor del trabajo y la nostalgia del barco que partió. En la Europa gris y fracturada de la segunda posguerra, miles de hombres y mujeres miraron al horizonte buscando una oportunidad para volver a empezar. El destino los trajo al Zulia, una tierra de calor imponente, sutiles barriadas y un Lago inmenso que, lejos de ser un paisaje extraño, se convirtió en el espejo de un nuevo comienzo.
Cada 2 de junio, el orgullo italiano se enciende a nivel global para conmemorar el referéndum de 1946, el día histórico en que la nación eligió la República y dejó atrás las cenizas de la monarquía y el fascismo.
En el estado Zulia, a miles de kilómetros de Roma o de las costas sicilianas, esa fecha adquiere un eco profundamente emotivo, no es solo la fiesta de un país lejano, es el recordatorio de una generación que llegó a Venezuela con una maleta de cartón llena de sueños y terminó construyendo autopistas, levantando industrias, sazonando mesas y sembrando comercios que hoy sostienen la economía.
Hoy, tanto los pioneros de cabellos de plata, como sus hijos y nietos italovenezolanos, con el corazón dividido en dos banderas, celebran su día con una mezcla de melancolía y gratitud eterna.
Italia es la sangre, la lengua de los nonnos y el anhelo de la tierra que se dejó; pero el Zulia es el hogar que les abrió las puertas, el suelo que bendijo su esfuerzo y donde su legado quedó inmortalizado para siempre.


La idiosincrasia del zuliano y la del italiano poseen una afinidad natural
Casa Italia es el epicentro del reencuentro familiar y la unión italo-venezolana en el estado Zulia 
Para Miguel Giancola, presidente de la Casa de Italia de Maracaibo, asumir las riendas de la institución en una fecha tan significativa representa un profundo orgullo y una responsabilidad con el legado de los pioneros.
“Para mí es un honor representar a la Casa Italia y ser parte de esta comunidad en la parte social y deportiva. Hacemos vida en nuestras instalaciones, que son un centro de reencuentros familiares lleno de mucha historia. Quienes llegaron en los inicios de la migración italiana a Venezuela y se bajaron aquí en Maracaibo, fueron los que iniciaron este proyecto. Hoy en día tenemos una Casa Italia profundamente cultural; tanto italianos como venezolanos hemos formado una unión y consolidado una gran comunidad”, afirmó Giancola.
Una alianza sellada por la gastronomía y el afecto
El proceso de integración entre ambas culturas ha fluido de manera orgánica a lo largo de las décadas, encontrando en la cotidianidad un puente indestructible. Giancola destaca que la idiosincrasia del zuliano y la del italiano poseen una afinidad natural.
“Nuestra cultura y nuestra gastronomía se adaptan mucho al venezolano y al zuliano. Entrelazarnos siempre ha sido muy fácil porque la mesa y la cocina nos han unido, manteniendo los lazos siempre firmes”, señaló, refiriéndose a esa fusión que ya forma parte de la identidad regional.

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El reto del 2 de junio: Tradición en tiempos de adaptación
El Día de la República Italiana ha sido históricamente la fecha cumbre para la diplomacia y el encuentro de la colonia en la región. Aunque la dinámica logística ha obligado a reconfigurar los tradicionales banquetes de gala que solían contar con la presencia del Embajador de Italia en Venezuela y el cuerpo consular en el emblemático Salón Da Vinci, la esencia de la fecha se mantiene intacta. Para esta semana, la institución ha programado una agenda conmemorativa centralizada para sobreelevar el significado patrio de la efeméride.
Con una infraestructura en pleno crecimiento y el espíritu de hospitalidad intacto, la comunidad italo-venezolana del Zulia celebra este 2 de junio demostrando que el Sueño Americano que buscaron sus padres y abuelos en la posguerra sigue vivo, dinámico y apostando por el porvenir de la tierra que los acogió.
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Italia es el reflejo de quienes sembraron progreso en suelo zuliano
“El valor primordial que aprendimos es que la familia, en la tradición italiana, significa trabajar juntos y los domingos comer juntos”.

Para Stefano Lo Brace, vicepresidente de Fedecámaras Zulia y expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cabimas (Caicoc), esta conmemoración toca las fibras más profundas de su identidad como hijo y nieto de inmigrantes, convirtiéndose en el reflejo de miles de historias que sembraron progreso en suelo zuliano.
“Como descendiente italiano, para mí es un gran orgullo llevar esta sangre, porque es de personas que vinieron a construir en este país. Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos pueblos en Italia quedaron prácticamente en ruinas; sus habitantes emigraron y Venezuela les abrió las puertas. No solo vinieron a construir el país y a buscar una fuente de trabajo, sino a formar familias, establecer modelos de negocio y fusionarse con la cultura local”, expresa con profunda emoción.
“Nosotros siempre decimos que somos ítalo-venezolanos porque hemos hecho de Venezuela nuestra casa, pero también mantenemos a Italia en el hogar. En nuestro corazón hay una mezcla que nos hace auténticos y únicos en el mundo”.

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El Centro Ítalo de Cabimas
La celebración del Día de Italia tiene un escenario imprescindible en el municipio, un espacio que custodia las raíces de la comunidad.
“El Día de Italia (Día de la República) es muy particular para nosotros, porque es el momento propicio para enaltecer lo mejor de nuestra cultura. Siempre lo celebramos en nuestra casa, que es el Centro Ítalo de Cabimas, un sitio ideado para que la comunidad se reuniera y compartiera tradiciones y raíces de las distintas regiones desde las cuales emigraron”, relata Lo Brace.
Recuerda cómo este punto de encuentro supo trascender sus propios límites iniciales: “Esto comenzó como un club de fútbol, luego se transformó en un espacio familiar y creció como una comunidad que, inclusive, le abrió los brazos a personas de otras nacionalidades, como la comunidad venezolana, logrando amalgamarse perfectamente con la sociedad venezolana”.
El legado de los abuelos
Más allá de las instituciones y los números, lo que verdaderamente define a la herencia italiana en la Costa Oriental del Lago es una filosofía de vida basada en la dignidad del trabajo, un valor inculcado desde la infancia.
“Respecto a mi formación, la cultura italiana es, ante todo, una cultura de trabajo. Desde pequeños nos enseñaron que las cosas hay que ganárselas con preparación y esfuerzo. Eso me lo marcaron mis abuelos. Nos ponían a apoyar en el negocio familiar para ganarnos el dinero del recreo escolar. No era explotación, al contrario, nos encantaba estar en el negocio porque veíamos que de allí nacía todo lo que podíamos tener”, rememora con nostalgia.
Para concluir, Lobrace resume en una frase el código sagrado, simple pero inquebrantable, que define el núcleo de su comunidad: “El valor primordial que aprendimos es que la familia, en la tradición italiana, significa trabajar juntos y los domingos comer juntos”.
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El agradecimiento y legado de la comunidad italiana en su día
El italiano que llegó al Zulia adoptó esta tierra como su verdadero hogar, formando familias y asimilando la gentileza local como propia.

Saverio Lopresti, presidente de la Cámara Venezolana Italiana del Estado Zulia (Cavenit), vicepresidente nacional de dicha institución y Consigliere de la circunscripción de Occidente, analizó el significado de este aniversario y la estrecha e histórica relación que une a ambas naciones, destacando el papel fundamental que el Zulia ha jugado en el arraigo de los connacionales.
Una fusión cultural única en el mundo
Para Lopresti, la inmigración italiana en Venezuela posee una característica diferenciadora respecto a otros destinos de la diáspora: el nivel de integración y afecto. “No hay ninguna otra inmigración en Venezuela que se haya mezclado tanto y tropicalizado con este país”, afirma con orgullo el líder gremial, quien se define como una combinación perfecta de dos mundos al ser hijo de padre italiano y madre originaria de La Cañada de Urdaneta.
Al contrario de lo que ocurre en otras latitudes, el italiano que llegó al Zulia adoptó esta tierra como su verdadero hogar, formando familias y asimilando la gentileza local como propia. Lopresti enfatiza el valor de la hospitalidad venezolana, un atributo que califica de ejemplar a escala global.
Liderazgo Ítalo-zuliano
Lopresti resalta con orgullo la presencia de connacionales y descendientes al frente de los principales organismos empresariales del estado, mencionando casos emblemáticos como el de Stefano Loace en la Cámara de Industria y Comercio de Cabimas (Caicoc), Luigi Caprio, en la Asociación de Comerciante e Industriales de Lagunillas (ACIL), Dino Cafoncelli en la presidencia de la Cámara de Comercio de Maracaibo (CCM), así como las diversas gestiones de ciudadanos de origen italiano que han liderado Fedecámaras Zulia.
“Este aporte gremial y empresarial se complementa con la labor de Cavenit Zulia, una ventana que no se limita a empresas europeas, sino que mantiene sus puertas abiertas a un gran número de afiliados venezolanos”.

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El significado del 2 de junio y la representación institucional
Al rememorar la historia, el presidente de Cavenit, explica que el Día de Italia, se celebra el nacimiento de la República representativa en 1946, un quiebre histórico que sustituyó a la monarquía hereditaria y otorgó el derecho al voto y la participación democrática a los ciudadanos.
Ese ejercicio democrático se mantiene vivo en el exterior mediante figuras como los Consiglieri, representantes elegidos de manera pública y masiva a través de boletas enviadas por el gobierno italiano. En la circunscripción de Occidente, que abarca los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Zulia, Falcón y las islas de Aruba, Curazao y Bonaire, existen 12 de estos representantes, correspondiéndole a Lopresti la vocería de la Costa Oriental del Lago.
Celebración en Maracaibo: Ofrenda floral en la Plaza Italia
Para conmemorar formalmente la fecha y dignificar el Día de Italia, las instituciones hermanas del estado han coordinado una actividad central. Gracias a la unificación promovida en su momento por el antiguo cónsul, Aniello Petito, organizaciones como Casa d’Italia de Maracaibo, el Club Italo Cabimas, los COMITES y Cavenit, trabajan de la mano en una agenda común.
El acto central tendrá lugar este martes 2 de junio a las 6:00 p.m. en la Plaza Italia, ubicada en la entrada norte de Maracaibo.
La plaza cuenta con una escultura de Américo Vespucio y un mapa que une visualmente a Venezuela e Italia, simbolizando el abrazo eterno entre ambas naciones.
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Un pedacito de Italia en el Zulia
Venezuela, un suelo que transformaron en su segundo hogar y donde fundaron, con esfuerzo y cariño, un auténtico «pedacito de Italia».

Iole Bastianelli, miembro de la junta directiva del Club Italo Venezolano de Cabimas, en el área de la Secretaría de Cultura, expresó lo que representa esta efeméride y, sobre todo, el lazo indestructible que une a los migrantes italianos con el carisma y la hospitalidad del pueblo venezolano.
El carisma zuliano que enamoró al migrante
Al recordar el contexto histórico que dio origen a la República Italiana en 1946, Bastianelli evoca tiempos difíciles de guerra, escasez y posguerra. En medio de esa dura realidad, miles de ciudadanos tuvieron que elegir en las urnas el camino de la libertad y, posteriormente, emprender un éxodo hacia horizontes desconocidos. Muchos de ellos cruzaron el océano y consiguieron en el estado Zulia un refugio definitivo.
“El venezolano es una persona de brazos abiertos, muy carismático al recibir a otras comunidades, y considero que ese carisma fue lo que enamoró al italiano y lo motivó a quedarse”, dijo con emotividad.
Este idilio cultural fue tan fuerte que, hoy por hoy, con una Italia moderna y consolidada en el continente europeo, una inmensa mayoría de aquellos migrantes prefirió permanecer en el Zulia. Aquí construyeron sus familias, consolidaron empresas y se convirtieron en motores de desarrollo. Permanecer en el país, sembrar hogares y aportar al crecimiento económico es, a juicio de Bastianelli, la forma más genuina de retribuir el cobijo recibido.
“Esto es como una reivindicación, una forma de agradecerle a Venezuela por haberles abierto las puertas en su momento de mayor necesidad. ¿Y qué mejor agradecimiento que haberse quedado, formar hogares, fundar empresas y consolidar una comunidad tan amplia?”.
La juventud revivirá la historia en una gran escenificación
Con el propósito de mantener viva la memoria de este esfuerzo migratorio y honrar la fecha patria, el club Ítalo de Cabimas no se quedará de brazos cruzados. Se ha preparado una agenda conmemorativa central que tendrá lugar el próximo sábado 6 de junio, una actividad que promete conmover a los asistentes al alejarse de la simple formalidad institucional para adentrarse en la crónica viva de sus protagonistas.
“El día del evento presentaremos justamente lo que fue esa migración. Quedan todos invitados a hacer acto de presencia; les garantizo que verán la historia de Italia con otros ojos”, concluyó, sellando un mensaje donde la cultura, la gratitud productiva y la hermandad italo-venezolana serán las grandes protagonistas de la jornada.
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El arraigo y las tradiciones están vivas en suelo zuliano
En el occidente de Venezuela, esta efeméride resuena con especial fuerza debido al profundo impacto de la migración de posguerra que echó raíces en la región.

Patricia Morena, representante del Comitato degli Italiani all’Estero (Comites) para la circunscripción de Occidente, que abarca los estados Zulia, Falcón, Táchira, Mérida, Trujillo y las islas ABC, explica que este organismo de elección popular y carácter ad honórem tiene como pilar fundamental preservar la lengua y las tradiciones, además de colaborar con el Consulado orientando a los ciudadanos en trámites y plataformas como el sistema Prenot@Mi.
Morena recuerda que el 2 de junio también es un día de respeto institucional y homenaje al “Soldado Caído”, dedicado a aquellos italianos que perdieron la vida en la Segunda Guerra Mundial y cuyos restos quedaron anónimos.
Expresó que, en esa fecha, las mujeres accedieron al voto popular. “La nación se encontraba dividida, el norte votaba mayoritariamente por la república y el sur por la monarquía. Al final, se consolidó el sistema republicano bicameral que rige hoy, blindado por una Constitución tan férrea que hace imposible el retorno al pasado”, relata Morena.

La herencia que une a dos naciones
Para la comunidad italo-venezolana del Zulia, la fecha es sinónimo de reencuentro. Más allá de los actos protocolares, el Comites y los clubes sociales de la región suelen conmemorar la efeméride con actividades culturales y tradicionales misas de acción de gracias cantadas íntegramente en italiano.
El testimonio de la propia Morena refleja esa hermosa simbiosis cultural. Su padre arribó a Venezuela un 1 de junio de 1953, con apenas 20 años, procedente de Lanciano (provincia de Chieti, en la región de Abruzzo). En suelo zuliano, la familia mantuvo vivas sus raíces recreando las Navidades tradicionales, donde los hermanos se reunían a cocinar el clásico brodo (sopa) o pavo relleno, una costumbre que ha pasado de generación en generación.
Esa fusión cultural se mantiene latente en las sedes de los clubes ítalo-venezolanos de la región, donde gran parte de la masa de socios es de origen venezolano, pero comparte una profunda adoración por el folclore, el arte romano y la gastronomía italiana, recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
“Esto es una transmisión continua a las nuevas generaciones. Aunque no se tengan lazos consanguíneos directos, Italia sigue siendo un referente universal para la humanidad. Es un lazo que el tiempo ni la distancia pueden borrar”, concluye Morena.
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El arraigo y el compromiso con Venezuela se demuestran trabajando
Los italianos y descendientes, celebran con orgullo este Día especial, donde el amor por su patria los llena de orgullo.
Mario Caberlin, actual presidente del Club Ítalo-Venezolano de Cabimas y orgulloso hijo de italianos, encarna una realidad que define a la perfección el sentir de esta comunidad de relevo; el privilegio de la doble nacionalidad confrontado con la decisión voluntaria y absoluta de hacer país en Venezuela.
“Gracias a esta descendencia italiana tenemos un pasaporte que nos permite vivir en cualquier parte del mundo. Hoy por hoy, es el segundo pasaporte más importante a nivel global porque nos permite entrar a diversos países sin necesidad de una visa”, pero muchos preferimos hacer quedarnos en este país, sin olvidar y tener presente nuestra Italia.
“Tenemos el cariño y el pensamiento de que esta es nuestra tierra, este es nuestro país y tenemos que trabajar aquí”, afirma Caberlin . No se trata de una obligación, sino de un legado emocional transferido de padres a hijos en el calor del hogar zuliano. “Es un sentimiento que se despierta y se transmite entre familias, de decir; ‘Bueno, este es mi país y aquí seguimos, aquí crecemos, aquí nos desarrollamos y aquí vamos para adelante’. Tengo dos países”.

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Engranar dos patrias desde la Costa Oriental
El testimonio de Mario Caberlin es el reflejo de miles de profesionales y empresarios italo-venezolanos que dinamizan la economía en el Zulia. La fórmula del éxito de esta comunidad ha sido, según explica, la capacidad de engranar de manera simbiótica ambas culturas, manteniendo el respeto y el amor por la República Italiana, que este 2 de junio celebra 80 años de su fundación democrática, mientras se entrega el esfuerzo diario a la tierra venezolana.
A las puertas de las celebraciones de la Fiesta de la República, que incluirán desde ofrendas florales en la plaza Bolívar de Cabimas, hasta actos culturales que realizarán en el Cub Ítalo este sábado 6 de junio, que recrearán la epopeya de la migración de posguerra.
El arraigo y el compromiso con Venezuela se demuestran trabajando, precisamente cuando la nación más lo necesita. Aquellos pioneros llegaron para hacer país, y sus hijos se quedan para sostenerlo.
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80 años de la nueva Italia se vive desde Venezuela como un hito emblemático e histórico
Este 2 de junio, el mapa geopolítico de Europa y el corazón de miles de migrantes dispersos por el mundo coinciden en una fecha histórica.
En el municipio Lagunillas del estado Zulia, a más de 8.300 kilómetros de distancia de la península ibérica, la comunidad italiana y sus descendientes conmemoran la Fiesta de la República, con un profundo sentimiento de nostalgia, pero con el orgullo intacto de sus raíces.
La fecha marca el histórico referéndum del 2 de junio de 1946, cuando el pueblo italiano, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la caída del fascismo, acudió a las urnas para dejar atrás la monarquía y elegir un sistema de gobierno democrático.
Luigi Caprio, presidente de la Asociación de Comerciantes del Municipio Lagunillas (ACIL), es una de las voces más representativas de este arraigo italiano en la Costa Oriental del Lago es la del Lago. Como hijo de inmigrantes, Caprio cataloga el Día de Itali como un hito emblemático que transformó el rumbo de su nación de origen.
“Termina la guerra, cae el fascismo y se decide hacer un referéndum para que la población escogiera si quería seguir con la monarquía o pasar a un gobierno republicano y democrático. Desde ese día se celebra el Día de la República”, rememoró el líder gremial.
Destacó que para esta celebración anual brilla con sentido patriota los tradicionales desfiles militares, exhibiciones aéreas y el impostergable homenaje al soldado caído con los que el gobierno italiano recuerda la reconstrucción de un país que quedó devastado.
Ciudad Ojeda: una historia ligada a la huella italiana
La idiosincrasia de Ciudad Ojeda no se puede contar sin la influencia europea.
Caprio expresó que la colonia italiana ha sido históricamente numerosa y clave en el desarrollo local, consolidándose con fuerza en la década de los 60 gracias al auge de la actividad petrolera.
“El sector contratista que dominó a Ciudad Ojeda durante muchos años estaba en manos de italianos. Hoy en día, muchas de esas empresas ya han pasado a manos de una segunda y tercera generación”, señaló.
Esta fusión no sólo levantó industrias, sino que transformó la cultura local a través de la gastronomía, las costumbres y la unión familiar, creando una identidad italo-venezolana única en la zona.
A pesar de que el ingeniero reconoce con cierta nostalgia que en los últimos años se ha perdido un poco la tradición local de realizar desfiles institucionales y ofrendas florales en la Plaza Bolívar de Ciudad Ojeda, actos que solían impulsar los colegios italo-venezolanos de la zona; la esencia permanece viva en el ámbito familiar y cultural.

JOSÉ LÓPEZ
Una historia de trabajo y porvenir
El propio testimonio de Luigi Caprio refleja el espíritu de la migración que construyó el municipio, el trabajo de sus padres; Francesco y Giuseppina, estuvo marcado activamente.
Cuenta que sus padres llegaron de forma independiente a Venezuela en 1956, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, buscando un mejor porvenir.
Se conocieron en Valencia, formaron una familia y, atraídos por el dinamismo zuliano económico, se asentaron en la Costa Oriental del Lago en 1970.
“Llegaron trabajando duro y se consiguieron con muchos coterráneos. Hoy nos aferramos a la cultura venezolana, pero manteniendo siempre viva la sangre y las raíces italianas”, concluyó Caprio.
A ocho décadas de aquel paso definitivo hacia la democracia en Italia, la comunidad en Lagunillas demuestra que el tiempo y la distancia no borran el legado de una colonia que dejó de ser extranjera para convertirse en un pilar fundamental del crecimiento de la región petrolera en la Costa Oriental del Zulia.
VÍDEO/RAÚL ARROYO VALERA
