Economía.- En el estado estado Zulia, está uno de los yacimientos petroleros más vastos y prometedores de Venezuela: el Campo Boscán . Con reservas estimadas en 30 mil millones de barriles de crudo y más de 300 pozos perforados, este megacampo ha sido durante años un pilar de la producción nacional. Sin embargo, su futuro espera por la reentrega de la licencia operativa de Chevron, la gigante energética estadounidense que operaba allí en asociación con PDVSA.
El economista y especialista en temas petroleros, Carlos Mendoza Potellá, señaló que la conveniencia de que la empresa petrolera Chevron esté en Venezuela es “una sola: campo Boscán”, puesto que es “un megacampo gigantesco de niveles increíbles” de crudo.
Comentó que la compañía petrolera estadounidense es la que ha desarrollado ese campo desde 1944: es un inmenso campo que tiene un mercado asegurado.

Licencia revocada, producción paralizada
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE. UU. revocó en mayo de 2025 la licencia que permitía a Chevron operar en Venezuela. Esta decisión ha paralizado la producción de aproximadamente 200 mil barriles diarios en Campo Boscán, generando preocupación por el impacto económico y energético que esto representa.
Mendoza Potellá advierte que esta medida no solo encarece los costos operativos, sino que también limita las vías de comercialización del crudo, especialmente hacia mercados sancionados. “Significa para Venezuela más inseguridad, descuentos a los productores y una caída grave en la producción”, señaló.
Chevron operaba en Campo Boscán a través de la empresa mixta Petroboscán, con una participación del 40% frente al 60% de PDVSA. Esta alianza permitió mantener la producción activa y proyectar la perforación de 25 nuevos pozos, según declaraciones de César David Parra, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela, capítulo Zulia.
Además, Chevron había contribuido a resolver fallas eléctricas en la zona, instalando plantas independientes para evitar la dependencia del sistema nacional. Estas inversiones fueron clave para sostener la producción en medio de una infraestructura debilitada.

¿Qué sigue para Campo Boscán?
Aunque se está a la espera de que Chevron reciba una nueva licencia para reanudar operaciones, cuyas condiciones aún se desconocen, esta revocaría la licencia de “mínimo mantenimiento” que poseía, y que no permitía reanudar la producción ni comercializar crudo.
El futuro del campo depende ahora de decisiones políticas y diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela para el reinició definitivo, aunque condicionado de las operaciones en este importante yacimiento petrolífero, así como de la capacidad de PDVSA para mantener la operatividad sin el respaldo técnico y financiero de su socio extranjero.
Mendoza Potellá dijo que Estados Unidos “tiene problemas para suplir sus refinerías del Sur de Texas y Luisiana”, y añadió que los barcos tardan 4 días dentro del mismo país para llegar al Sur con su petróleo y refinarlo, lo que suma a la necesidad de retomar las operaciones de Chevron.
Igualmente, destacó que hay mesas de trabajo para que la empresa petrolera estadounidense se incorpore a sus actividades. “Ya hay mesas de trabajo para que Chevron se reincorpore a sus funciones, a trabajar sobre la base de la legalidad, es bienvenida a Venezuela”.
Campo Boscán, con su riqueza energética, se encuentra en una encrucijada. Lo que podría ser un renacer petrolero para Venezuela, hoy se ve amenazado por sanciones, licencias revocadas y una geopolítica volátil. ¿Será posible reactivar este gigante dormido?
