INTERNACIONAL.- Un jurado federal de Miami, Florida, Estados Unidos, declaró culpable el 1 de mayo al excongresista David Rivera y a la lobista Esther Nuhfer por “ejercer presión en secreto en nombre del gobierno venezolano y de lavar millones de dólares vinculados a ese trabajo, en violación de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros”, indica el comunicado expedido por el Departamento de Justicia.
Este caso ha obtenido una especial atención mediática, sobre todo desde que se supo que el secretario de Estado, Marco Rubio, había sido llamado a testificar ya que Rivera y él fueron amigos en el pasado.
“Según consta en los registros judiciales y las pruebas presentadas en el juicio, David Rivera, de 60 años, y Esther Nuhfer, de 51, obtuvieron un contrato de 50 millones de dólares con una filial de la petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), para promover los intereses del régimen venezolano en Estados Unidos. Sin registrarse como agentes extranjeros, tal como lo exige la ley, Rivera y Nuhfer ejercieron presión sobre funcionarios estadounidenses, entre ellos el entonces senador Marco Rubio y el representante Pete Sessions, y organizaron reuniones entre legisladores estadounidenses y altos funcionarios venezolanos, como el entonces presidente Nicolás Maduro y la entonces ministra de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez. En intercambios de mensajes de texto, Rivera y Nuhfer utilizaron un lenguaje codificado para describir sus actividades”, indica el comunicado del Departamento de Justicia.
Cabe aclarar que la filial de Pdvsa a la que se hace mención es Citgo. En su comparecencia como testigo, Rubio dijo que en una reunión que tuvo con Rivera en 2017, este no le comunicó que tuviera un contrato con Citgo, aunque sí le aseguró estar en contacto con personas influyentes de Venezuela, quienes supuestamente habían convencido a Nicolás Maduro de dimitir.
Engaños burocráticos
El caso supone que Rivera buscó utilizar sus nexos con funcionarios republicanos, como Rubio, para favorecer a Nicolás Maduro aunque engañándolos haciéndoles creer exactamente lo contrario, es decir, que buscaba la salida del chavismo del poder, que era el objetivo de la administración Trump en su primer mandato.
Ahora bien, en la sentencia no solo se señala a Rivera de actuar como agente extranjero no registrado, sino también de utilizar las ganancias para financiar su campaña para el Congreso estatal de Florida.
“Las pruebas demostraron además que Rivera utilizó aproximadamente 600.000 dólares de las ganancias del contrato para financiar su campaña para el Congreso estatal de Florida, entre otros usos personales. Nuhfer utilizó aproximadamente 455.000 dólares de dichas ganancias para la compra de una residencia en Key Colony Beach”, indica el texto.
En consecuencia, Rivera ha sido declarado culpable de conspiración para violar la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (Fara), una violación de dicha ley, conspiración para cometer lavado de dinero y cuatro cargos de participación en transacciones con bienes de origen delictivo. Estos cargos pueden acarrearle condenas de hasta 60 años de prisión.
Por su parte, a su co-conspiradora Esther Nuhfer se le declaró culpable de conspiración para violar la FARA, una violación de dicha ley, conspiración para cometer lavado de dinero y un cargo de participación en transacciones con bienes de origen delictivo. Podría recibir sentencias de hasta 30 años de cárcel.
Las penas de ambos serán dictadas próximamente por un juez.
“Estas condenas revelan una verdad innegable: los acusados vendieron acceso e influencia a un régimen extranjero hostil a cambio de dinero. Aceptaron millones de dólares vinculados al régimen de Maduro, ocultaron esa relación al gobierno de Estados Unidos y utilizaron sus relaciones personales y políticas de confianza para promover secretamente los intereses del régimen venezolano. En el sur de Florida, donde tantas familias huyeron de la opresión comunista, este tipo de traición tiene consecuencias graves”, dijo el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones del Distrito Sur de Florida.