ECONOMÍA.- El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha actualizado esta semana su alerta de viaje oficial para Venezuela, manteniendo al país en Nivel 3: Reconsidere su viaje. Esta clasificación responde a las continuas preocupaciones sobre las condiciones de seguridad pública y la fragilidad de los servicios básicos en territorio venezolano.
A pesar de los cambios significativos en el panorama diplomático y comercial que han marcado el año 2026 —incluyendo la reanudación de vuelos directos entre ambas naciones y el impulso otorgado por la administración de Donald Trump a la participación de empresas estadounidenses en el sector petrolero venezolano—, las autoridades estadounidenses han optado por mantener la cautela.
Factores críticos de riesgo
El informe técnico detalla una serie de amenazas que justifican la medida, entre las que destacan:
Seguridad Personal: Persistencia de altos índices de criminalidad, riesgo de secuestros y actividades vinculadas al terrorismo.
Presencia de Grupos Irregulares: El documento hace énfasis en la operación de organizaciones criminales, incluyendo el grupo denominado “Tren de Aragua”, que continúa representando una amenaza significativa.
Zona de Riesgo Extremo (Nivel 4): El Departamento de Estado subraya que estados como Amazonas, Apure, Guárico y Táchira, así como áreas rurales de Bolívar y sectores de Aragua fuera de Maracay, mantienen la clasificación de “No viajar”, la categoría de máxima alerta.
Deficiencias en el sistema de salud
El aviso también extiende una advertencia sobre la crisis del sector sanitario. Washington señala como riesgos inminentes la escasez crítica de medicamentos, el deterioro de los equipos médicos y la limitada capacidad del personal hospitalario para atender emergencias. Adicionalmente, se advierte sobre la prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores, incluyendo casos de malaria, dengue y fiebre amarilla, instando a los viajeros a tomar medidas preventivas extremas.
Un escenario de contrastes
La ratificación de esta advertencia pone de manifiesto la compleja relación actual entre ambos gobiernos. Mientras la administración Trump ha facilitado licencias y levantado sanciones para favorecer la recuperación de la industria petrolera venezolana tras los eventos de inicios de año, el ámbito consular y de seguridad sigue condicionado por las limitaciones de infraestructura y la inestabilidad de los servicios públicos, lo cual impide una mejora en la clasificación de seguridad para los ciudadanos estadounidenses.
El Departamento de Estado recomienda a quienes consideren viajar, revisar minuciosamente las guías de seguridad disponibles en el portal oficial y mantenerse al tanto de las actualizaciones consulares, dado que la capacidad de respuesta diplomática en el terreno continúa siendo limitada.