Salud.- Un estudio global publicado en la revista científica Journal of Human Development and Capabilities ha encendido las alarmas sobre el uso temprano de teléfonos inteligentes en niños. La investigación, basada en más de 100,000 jóvenes adultos, revela que recibir un teléfono inteligente antes de los 13 años está fuertemente vinculado con problemas graves de salud mental en la adultez temprana.
Esta investigación responde directamente una de las preguntas que se hacen con frecuencia los padres, maestros y expertos: ¿a qué edad se le debería dar un teléfono inteligente a un niño?
Mientras que algunos sugieren que, bajo supervisión, deberían poder acceder a ellos a cualquier edad, otros consideran que debe haber restricciones estrictas. Según este estudio, recibir un teléfono inteligente y acceder a redes sociales a los 12 años, o antes, hace a los niños más propensos a experimentar pensamientos suicidas, agresividad, desconexión de la realidad, inestabilidad emocional y baja autoestima.
El estudio fue realizado por Sapien Labs, una organización científica fundada y dirigida por la neurocientífica de la Universidad estadounidense de Stanford, Tara Thiagarajan, que alberga una de las mayores bases de datos del mundo sobre salud mental.
La doctora Thiagarajan, advierte: “La propiedad temprana de smartphones, y el acceso a redes sociales que conlleva, está vinculada con un cambio profundo en la salud mental en la adultez temprana”.

Hallazgos Clave del Estudio
- Declive en la salud mental: Los jóvenes que recibieron su primer teléfono inteligente a los 12 años o antes mostraron puntuaciones significativamente más bajas en bienestar emocional, cognitivo y social.
- Síntomas preocupantes: Se reportaron mayores tasas de pensamientos suicidas, agresividad, desconexión de la realidad y baja autoestima.
- Impacto en niñas: Las mujeres jóvenes fueron especialmente afectadas, con casi la mitad de quienes recibieron un móvil antes de los 7 años reportando pensamientos suicidas.
- Factores asociados: El acceso temprano a redes sociales explica el 40% de los efectos negativos. Otros factores incluyen el ciberacoso (10%), la falta de sueño (12%) y relaciones familiares deterioradas (13%).
Recomendaciones del Estudio
Los investigadores proponen medidas urgentes como restringir el acceso a teléfonos celulares y redes sociales antes de los 13 años, implementar educación digital y sobre salud mental en escuelas, exigir responsabilidad corporativa a las plataformas tecnológicas y establecer zonas libres de teléfonos en instituciones educativas.
El estudio plantea una reflexión profunda sobre cómo la tecnología, aunque útil, puede alterar el desarrollo emocional de los niños. En palabras de Thiagarajan: “Esperar pruebas irrefutables podría hacernos perder la ventana para una acción preventiva oportuna”.

Aumentan consultas de niños por problemas cervicales
Como si esto fuese poco, el uso prolongado de dispositivos electrónicos, especialmente celulares, está generando otro alarmante aumento en las consultas de niños, quienes requieren atención por presentar dolores y alteraciones cervicales.
Así lo advirtió el doctor Néstor Taboada, neurocirujano colombiano, durante su participación en el Noveno Congreso de la Sociedad Dominicana de Cirugía de Columna.
El especialista explicó que, a diferencia de épocas anteriores, en la actualidad es común ver pacientes pediátricos en consulta por dolencias que antes eran consideradas inusuales en esa etapa de la vida.
«Antes, si un niño se quejaba de dolor de cuello, se pensaba en una posible patología grave. Hoy, ese tipo de consultas está directamente relacionado al uso continuo de celulares y tabletas», afirmó.
El uso desmedido de dispositivos móviles entre los niños está generando consecuencias preocupantes para su salud física, en particular en la zona cervical, lo que representa una nueva amenaza para la salud vertebral infantil.

La enfermedad del 2025: la adicción al celular
Pero los problemas no se quedan allí, y nos encontramos que en el caso de los adultos la adicción al uso del celular, según estudios, ya es reconocido como un serio problema, de salud física y mental.
Se dice que un adulto pasa en promedio, 4 horas y 37 minutos al día frente al teléfono y lo revisa unas 58 veces, escudado en razones de trabajo, estudio o socialización, cuando lo único cierto es que la mayoría sufre algún grado de dependencia a los dispositivos.
Los efectos no son menores: trastornos del sueño, dolor de cuello y espalda, fatiga visual, ansiedad, depresión, problemas de atención y hasta aislamiento social. Científicos han identificado que la adicción al teléfono celular comparte síntomas con otras adicciones conductuales, como la ludopatía: hay deseo intenso de uso, dependencia y síntomas de abstinencia.
¿Cómo superarla?
No existe una solución mágica, pero sí métodos validados por la ciencia. Algunos de los más efectivos incluyen: dejar el celular fuera del dormitorio, reducir notificaciones, usar la pantalla en blanco y negro, eliminar apps adictivas de la pantalla principal y apoyarse en aplicaciones como Forest, Space o Flipd para limitar el tiempo de uso.
Además, actividades físicas como el ejercicio, pasar más tiempo al aire libre y conectar con la naturaleza han demostrado reducir la ansiedad y el deseo compulsivo de revisar el teléfono. También es clave establecer límites claros de uso y, en casos más severos, buscar acompañamiento terapéutico profesional. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, puede ayudar a identificar patrones y trabajar en su modificación.
Reducir la dependencia al celular no solo mejora la concentración y la calidad del sueño, también protege su salud mental. Si siente que esta adicción está afectando su vida diaria, relaciones o bienestar, no dude en buscar ayuda. Su mente y su cuerpo lo agradecerán.


