Ciencia y tecnología.- En una entrevista reveladora con el diario La Vanguardia de Chile, el médico chileno James Hamilton, conocido por su activismo contra el abuso clerical, presentó las ideas centrales de su nuevo libro Homo Exul, donde plantea una tesis provocadora: el mal no es solo una construcción social o moral, sino un fenómeno con raíces biológicas.
Hamilton, cirujano digestivo y denunciante del sacerdote Fernando Karadima, ha dedicado años a investigar las causas profundas del comportamiento humano destructivo. En Homo Exul, propone que el mal surge cuando se interrumpe el proceso natural de socialización y apego que, desde la evolución, moldeó al ser humano como un ser cooperativo.

Oxitocina, apego y tribu: claves del cerebro social
“La producción de oxitocina junto con el apego materno y el ejemplo del grupo o la tribu, modela el cerebro del macho para volver a su origen social, cooperativo y que cuidaba de manera especial a la mujer y las crías”, afirma Hamilton. Esta hormona, conocida por su papel en el vínculo afectivo, sería una pieza central en la arquitectura emocional del ser humano.
Según el autor, cuando este proceso se ve alterado —por trauma, abandono o entornos violentos— el individuo puede desarrollar patrones de conducta antisocial, incluso crueles. Así, el mal no sería una anomalía moral, sino una desviación de un diseño biológico que favorece la empatía y el cuidado.

El poder como patología
Hamilton también explora cómo el poder, cuando se ejerce sin límites éticos, puede convertirse en una patología. “Depredadores como Karadima son monstruos, hijos de nuestra sociedad y nuestra cultura”, señala en otra entrevista. En su visión, el abuso no es solo un acto individual, sino el síntoma de una estructura que permite y perpetúa el daño.
Homo Exul no es solo un ensayo científico: es también una obra de memoria y reparación. Hamilton parte de su propia experiencia como víctima para construir un marco teórico que ayude a entender —y prevenir— el sufrimiento humano. Su propuesta invita a mirar el mal desde la biología, pero también desde la compasión.