EL RECONOCIMIENTO EN LOS EQUIPOS DE TRABAJO

POR: ABG. NILMARY BOSCAN MALDONADO

Un equipo de trabajo está conformado por un grupo de personas que poseen diferentes habilidades y destrezas que  su vez persiguen un objetivo en común, donde cada uno cumple una función importante. El equipo debe estar dotado de ciertas herramientas que lo optimizan para cumplir con las metas que se propongan. Entre algunos elementos que fortalecen un equipo de trabajo se encuentran: La comunicación efectiva,  la empatía,  el respeto de las opiniones,  el reconocimiento,  sentido de pertenencia, confianza,  compromiso,  liderazgo, entre otras.

Ahora bien uno de los elementos fundamentales para mantener la motivación y el entusiasmo en un equipo de trabajo,  es el reconocimiento de cada uno de sus miembros,  porque el esfuerzo mancomunado de todos  los integrantes,  hacen que el “barco llegue a puerto seguro”, por supuesto,  de la mano de un líder que debe tener la  capacidad y  humildad de hacer valer y enaltecer el trabajo que realiza su equipo.  Es negativo que el líder se lleve todos los méritos ignorando  el esfuerzo de su equipo,  porque si bien es cierto,  los logros no son propiedad de uno solo,  indudablemente es de todos,  porque un líder sin equipo no puede alcanzar las metas trazadas.

Reconocer con frecuencia los logros del equipo,  alineados a los valores de la  empresa, es fundamental para destacar la importancia del compromiso que asume cada integrante en la visión de la organización,  cada mérito debe ser claro y específico para que el trabajador comprenda cual fue su participación y los resultados obtenidos, del mismo modo la retroalimentación continua funciona con éxito para seguir logrando los objetivos propuestos.

El reconocimiento crea un ambiente de trabajo agradable,   generando alegría y bienestar entre los trabajadores,  cada éxito es celebrado por todos,  adjudicando a cada quien el aporte que realizó para lograr la meta propuesta.  Sin embargo,  aunque las cosas no salgan según lo planificado  sigue siendo prudente,  valorar el esfuerzo del equipo,  para fortalecer y generar la confianza necesaria para buscar los correctivos y mejorar.

En la actualidad se apuesta por los buenos jefes, aquellos que motivan, escuchan y animan a asumir nuevos retos a sus empleados. De esta forma, el jefe deja de serlo y se convierte en el líder que necesita la empresa.

En estos tiempos,  no funciona el jefe  egocentrista que se adjudica  todos los logros alcanzados por el equipo,  en estos casos,  las personas se sienten utilizadas y poco valoradas,  en cambio la gratitud que muestra la empresa hacia el desempeño de su personal causa un impacto positivo en la productividad.

Un verdadero líder no habla en singular,  por el contrario,  lo hace en plural con suma satisfacción entendiendo que en la unión de los talentos de su personal,  se encuentra el éxito del equipo al cual pertenece,  motivándoles a superarse y seguir alcanzando los objetivos que se plantean,  sobresaliendo ante los desafíos o dificultades.

Abg. Nilmary Boscan Maldonado