Escándalo global: China podría dar uso militar a datos cerebrales de atletas de élite

En un escándalo mundial podría convertirse la recopilación de datos cerebrales, que el gobierno de China realiza de los deportistas más destacados del orbe, pues supuestamente los estarían usando con fines militares.

por Noris Hernández

Deportes.- Lo que comenzó como una innovación en neurotecnología deportiva podría estar convirtiéndose en uno de los escándalos más inquietantes del siglo. Una investigación del medio web Hunterbrook en colaboración con el podcast “Pablo Torre Finds Out” bajo el título “¿Robó China los datos cerebrales de Jannik Sinner?”, quien es uno de los mejores tenistas en la actualidad; prendió las alarmas.

Los investigadores realizadas durante seis meses, aseguran que empleados del gobierno chino habrían logrado acceder a los datos de los deportistas de élite, recopilando sus ondas cerebrales  a través de dispositivos EEG, con posibles fines militares.

 Tecnología para el rendimiento… ¿o para la guerra?

En el centro de la polémica se encuentra la empresa BrainCo, fundada en los laboratorios de innovación de Harvard por el ingeniero chino Bicheng Han. Su producto estrella, la diadema FocusCalm, ha sido utilizada por figuras como Charles Leclerc (Fórmula 1), Jannik Sinner e Iga Świątek (tenis), Mikaela Shiffrin (esquí), y jugadores del Manchester City, entre ellos el atacante noruego, Erling Haaland, así como por equipos olímpicos de Estados Unidos e Italia.

El dispositivo, diseñado para “entrenar el cerebro, mejorar la concentración y reducir el estrés, a través de monitorización, meditaciones guiadas o juegos mentales; utiliza sensores EEG no invasivos, los cuales registran patrones de ondas cerebrales cada medio segundo de los atletas.

Aunque BrainCo afirma que los datos se eliminan tras cada sesión, documentos internos y solicitudes de patente sugieren que muchos de ellos se almacenan en la nube y podrían ser transmitidos a servidores en Hangzhou, China.

 ¿Supersoldados en desarrollo?

La investigación plantea una hipótesis alarmante: que los datos cerebrales recopilados estén siendo utilizados para entrenamientos militares, posiblemente en el desarrollo de “supersoldados” con capacidades cognitivas mejoradas. La empresa ha recibido financiación estatal china desde 2017, y su vínculo con el Ejército Popular de Liberación ha sido objeto de creciente escrutinio.

El Dr. Riccardo Ceccarelli, director de Formula Medicine y colaborador de BrainCo, defendía la fiabilidad del dispositivo para evaluar el estado cognitivo de los atletas. Sin embargo, su rol como intermediario entre deportistas y la empresa ha sido cuestionado, especialmente tras revelarse que los datos podrían haber sido compartidos sin consentimiento explícito.

Reacciones internacionales

La comunidad deportiva y científica internacional ha reaccionado con preocupación. Harvard se ha pronunciado en contra del uso de su nombre vinculado a BrainCo, y gobiernos occidentales estudian medidas para proteger la privacidad neurológica de sus ciudadanos.

Este caso recuerda los debates sobre el uso de datos biométricos y plantea una nueva dimensión: la neuroprivacidad. ¿Quién controla los datos de nuestra mente? ¿Y qué ocurre cuando esos datos cruzan la frontera entre el rendimiento deportivo y la estrategia militar? ¿Estaría China planeando usar los resultados obtenidos por el monitoreo, para mejorar las respuestas y reacciones de sus soldados en el futuro?.
El escándalo de BrainCo y el presunto uso militar de datos cerebrales podría marcar un antes y un después en la regulación de la neurotecnología.

Lo que parecía una herramienta para mejorar el rendimiento deportivo se ha convertido en una alerta global sobre los límites éticos de la ciencia aplicada. Y mientras los atletas siguen compitiendo, sus cerebros podrían estar siendo utilizados para una carrera muy distinta: la del poder geopolítico.

Texto/Copilot IA

Con información de Medio  Tiempo
Fotos/WEB

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