Esposa de Miguel Uribe Turbay habló de la compleja situación que vive junto a su familia

Un mes después del atentado contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, en el occidente de Bogotá, su esposa, María Claudia Tarazona, rompió el silencio en los medios de comunicación y contó lo que ha vivido en estos más de 30 días desde el criminal ataque.

por Noris Hernández

Internacional.- María Claudia Tarazona, esposa de Miguel Uribe Turbay, ha desempeñado un rol fundamental en medio de esta complicada situación que golpeó la vida del político colombiano. Además de estar al tanto de cada detalle relacionado con la recuperación de su pareja, ha asumido con responsabilidad el papel de portavoz frente a la ciudadanía, brindando información constante y manteniendo informados a quienes se interesan por el desarrollo del caso.

Desde el pasado 7 de junio, cuando un menor de tan solo 14 años perpetró un atentado contra Miguel Uribe, la colombiana optó por mantenerse alejada del ojo público y no dar declaraciones a los medios.

No obstante, en una conmovedora conversación con María Elvira Arango para el programa Los Informantes, rompió su silencio y compartió, por primera vez, cómo esta dolorosa experiencia ha afectado profundamente a su familia, así como la manera en que la fe se ha convertido en su principal fuente de fortaleza durante este difícil proceso, y cómo fueron las primeras horas tras el atentado ocurrido en el parque El Golfito, ubicado en el barrio Modelia, de la localidad de Fontibón.

En la entrevista la esposa del senador abrió las puertas de su casa y de su corazón a las cámaras para hablar sobre la difícil situación que enfrentan: “Es un dolor aquí, metido en el alma. El alma existe. Me duele el alma (…) Se me partió el alma”.

Tras un diálogo en el que se sinceró y comentó acerca de todo lo que rodeaba el caso, abrió su corazón y contó acerca de cómo pasan los días en el hospital, viendo a su esposo luchando por sobrevivir.

Los 15 minutos más largos de su vida

Sobre el tema relató los difíciles momentos que vivió durante el traslado de Miguel Uribe Turbay desde la clínica en Fontibón hasta la Fundación Santa Fe, donde finalmente fue intervenido quirúrgicamente.

María Claudia narró que fueron “los 15 minutos más largos” de su vida y que todo el tiempo se fue sosteniendo su cabeza. “Yo le iba diciendo, no te mueras, no te mueras, tenemos que llegar, tienes que volver a ver a tu hijo”, narró con un nudo en la garganta.

También se refirió a las primeras 48 horas después de la cirugía que le practicaron, donde le alcanzaron a decir que Miguel tenía muerte cerebral y le quedaban apenas unas horas de vida.

Sin embargo, todo cambió al llegar a la clínica Santa Fe. Al llegar allí el doctor Fernando Hakim le aseguró que ya se trataba de otro paciente, uno que podría salir adelante. La esperanza volvió a su corazón.

Precisamente, sobre el doctor Hakim señaló: “Es un ser humano impresionante. Tiene la bondad en sus ojos, la firmeza en sus manos y el corazón para que esto haya sido el proceso más amable dentro del caos más absurdo que puede vivir una familia”.

La esposa del precandidato señaló que “Dios está obrando en la vida de todos los colombianos y que ese amor, esa fe y esas oraciones, es lo que me tienen a Miguel vivo. Esa oración lo está sanando. Esa oración hace parte del milagro”.

“Eso es lo que yo quiero, que vuelva el esposo, el papá, el hijo, el amigo. Me sueño con verlo caminar de nuevo por acá (su casa), tocar su piano”, agregó.

La esposa del senador fue clara en que sus días son en la Fundación Santa Fe, acompañándolo en todo este proceso que atraviesa y vive. Pese a que debe continuar con rutinas y estar pendiente de sus hijos, intenta pasar la mayor parte del tiempo con él.

De hecho, en la entrevista, María Claudia Tarazona, fue contundente al destapar lo más duro de ir al hospital. Según explicó, solo tener que irse y dejarlo es muy duro para ella, pues la invade un temor de que suceda algo y no alcance a llegar.

En este punto afirmó que le estaba haciendo un diario con lo que pasaba en el día a día, manteniendo su promesa de velar por la vida de su pequeño niño.

“Le estoy haciendo un diario con todo lo que ha pasado. Le canto unas canciones divinas de iglesia. Hay canciones de Dios que a él le encantan, se las canto y me pongo de rodillas al lado de la cama, escribo al lado de él. Es durísimo irme de la clínica, siento la angustia de que algo va a pasar y no voy a alcanzar a llegar. Pero tengo que honrar mi palabra de estar con Alejandro, y sé que si Miguel estuviera acá, me diría”, comentó.

“Eso me sueño, verlo caminando por acá, tocando su piano”, agregó.

Su pequeño Alejandro: Por qué mamá

En esta charla también se reveló cómo fue el proceso con Alejandro Uribe, hijo del precandidato presidencial, ya que tuvieron que decirle lo que pasó y explicarle con suavidad cómo se encontraba su papá.

“Lo abracé y le dije: ‘Hijo, te tengo que contar algo. ¿Te acuerdas las reuniones a las que íbamos con papá? Donde saludabas mucha gente. Un joven, muy joven, tomó un arma y le disparó a papá, y papá está muy malito», señaló la pareja de Miguel Uribe.

Luego, agregó la reacción del menor: “Entonces él, se me tiró encima y me abrazó, y me dijo: ‘¿por qué mamá, por qué a mi papá?’”.

María Claudia Tarazona también habló sobre cómo ha tenido que sacar fuerzas para mantenerse bien ante su familia, especialmente sus hijos: “Hay tres cosas que a mí me han mantenido. Una de ellas es la promesa que le hice a Miguel: Tú con la familia, tú con los hijos, tú conmigo y yo con eso soy feliz (…) Se la hice cuando pensé que se estaba muriendo: Yo me voy a hacer cargo de mis hijos y voy a estar bien para ellos”, dijo la mujer de 45 años, en conversación con el programa.

Sobre el menor sicario

Cuando fue interrogada sobre el joven sicario que le disparó a Miguel Uribe Turbay y que hoy se encuentra en poder de las autoridades, la mujer habla sin tapujos. “El problema no está en él, está en qué tipo de sociedad somos y cómo normalizamos que los niños sean instrumentos para la guerra».

Además, es consiente que no guarda rencor por lo sucedido. “No siento ninguna rabia. Siento dolor. Es un niño”.

Fuente/Revista Semana

Fotos/WEB

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