Salud.- Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard ha develado un hallazgo sorprendente: los humanos conservan en su ADN instrucciones ancestrales para regenerar partes del cuerpo como lo hacen las salamandras. El descubrimiento no se basa en nuevos genes, sino en “interruptores genéticos” —regiones del ADN no codificado que hemos dejado de usar hace millones de años — que controlan la activación de genes relacionados con la regeneración.
Estos interruptores, conocidos como elementos reguladores, han permanecido inactivos, pero siguen presentes en nuestro genoma. Los investigadores, liderados por Andrew Gehrke y Mansi Srivastava, estudiaron gusanos planos capaces de regenerar su cuerpo completo y encontraron que los humanos comparten muchos de los mismos genes. La diferencia está en cómo se activan.
Durante la regeneración, el ADN se “despliega” para permitir el acceso a estos interruptores, activando genes como el EGR (respuesta de crecimiento temprano), considerado un “gen maestro” de la regeneración.
En salamandras, este gen se activa con un “potenciador” especial justo después de una amputación, reprogramando las células para reconstruir el miembro perdido. En humanos, el EGR también se activa, pero ya no usamos este mecanismo para regenerar extremidades, sino para reparar tejidos como el cartílago o para cicatrizar heridas.

¿Qué hicieron los investigadores?
Insertaron en ratones una secuencia ancestral proveniente de tritones, y ¡sorpresa! tras una lesión, las células comenzaron a comportarse como si estuvieran listas para regenerar.
Esto demuestra que los mamíferos todavía tenemos las herramientas para regenerarnos, pero nos falta el interruptor adecuado para encenderlas.
Este descubrimiento abre la puerta a futuras terapias que podrían reactivar estos interruptores genéticos y permitir la regeneración de órganos o extremidades. Los científicos creen que el secreto no está en añadir genes nuevos, sino en reconectar los que ya tenemos. Como dijo la Dra. Srivastava: “Si un gecko puede hacerlo, ¿por qué no nosotros?”.

Otros equipos también trabajan en esta posibilidad
Paralelamente un equipo de científicos chinos asegura haber activado ese “interruptor genético” el cual permite regenerar tejidos dañados en mamíferos. El estudio, liderado por el Instituto Nacional de Ciencias Biológicas de Pekín y respaldado por BGI-Research y el Laboratorio de Biología Molecular de Shaanxi, descubrió que los ratones, a diferencia de otros animales, perdieron hace tiempo los elementos genómicos necesarios para autorrepararse.
Los investigadores comprobaron esta diferencia al abrir un orificio en la oreja de ratones y conejos. Mientras los conejos lograron cerrar por completo la herida en tres meses, los ratones apenas regeneraron una fracción del cartílago. Esto debido a la ausencia de activación del gen ALDH1A2 en los ratones, el cual se encarga de producir ácido retinoico, una molécula vital en procesos de regeneración celular.
Al momento de reinsertar este gen en el ADN de los ratones, el equipo logró que las heridas se cerraran completamente y que incluso los nervios sensoriales se regeneraran. “Nuestro estudio identificó un interruptor evolutivamente desactivado que puede ser reactivado para inducir regeneración”, indicaron los investigadores.
Los resultados sugieren que los mamíferos podrían tener aún la capacidad de regenerar tejidos complejos como cartílago, piel, vasos sanguíneos o nervios, siempre que se activen los elementos genéticos adecuados. Esta investigación también se inspiró en especies como las salamandras o ciertos peces, conocidos por su impresionante habilidad para regenerar extremidades e incluso parte del sistema nervioso central.
¿La clave del futuro? No está en lo que nos falta, sino en despertar los procesos que aún llevamos dentro.
La verdadera revolución de la medicina regenerativa podría estar escondida en nuestra propia evolución.
Fuente:Harvard Medical School/ IA