Economía.- Venezuela se encuentra ante una nueva oleada de inversiones, pero el motor que alimenta el plato de los venezolanos corre el riesgo de quedarse sin combustible. Osman Quero, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), ha lanzado una advertencia clara: sin un marco de seguridad jurídica sólido, el sector agrícola no podrá capitalizar el interés económico que hoy parece favorecer a sectores como el petrolero y el minero.
Para el dirigente gremial, el campo no solo compite contra el clima y las plagas, sino contra un entorno normativo que, desde la promulgación de la Ley de Tierras en 2001, ha erosionado la confianza de quienes están dispuestos a arriesgar capital en la tierra.

La brecha de la producción: El caso del maíz
Las cifras presentadas por Fedeagro son el reflejo de una contracción sostenida. Quero señaló que en los últimos dos años la siembra de maíz apenas ha superado las 300,000 hectáreas, una cifra que palidece frente a las 800,000 hectáreas alcanzadas en el periodo 2009-2010.
Este diferencial de medio millón de hectáreas no es solo una estadística; es el símbolo del potencial productivo desperdiciado. “El país cuenta con las tierras, el agua y el capital humano, pero estos recursos requieren un marco estable que respalde al productor”, enfatizó Quero en entrevista para Radio Fe y Alegría.

Un museo a cielo abierto: El rezago tecnológico
Uno de los puntos más críticos expuestos por el gremio es la obsolescencia del parque de maquinaria. Venezuela enfrenta un rezago tecnológico de más de 15 años, lo que obliga a los productores locales a competir con herramientas del pasado frente a mercados internacionales altamente tecnificados.
Esta desventaja competitiva se ve agravada por:
Falta de crédito y financiamiento: La banca nacional aún no satisface la demanda necesaria para la compra de insumos y equipos.
Acceso limitado a biotecnología: Clave para mejorar los rendimientos por hectárea.
Infraestructura: La necesidad de inversión en vialidad agrícola y sistemas de riego.

Del autoabastecimiento a la exportación
El objetivo de Fedeagro no es solo llenar el anaquel nacional, especialmente con rubros estratégicos como el maíz blanco, sino mirar hacia afuera. Quero destacó que Venezuela tiene oportunidades reales en mercados internacionales:
El Caribe: Como destino natural para las hortalizas frescas.
Asia: Un mercado hambriento de leguminosas, con el frijol chino como punta de lanza.
“Venezuela puede volver al autoabastecimiento y convertirse en un exportador relevante, pero el productor necesita saber que su inversión no está en riesgo por interpretaciones legales o falta de incentivos”, reiteró el dirigente.
El llamado a la acción
La recuperación del campo venezolano no puede ser un esfuerzo aislado de los productores. Según Fedeagro, se requiere una voluntad política que modernice las leyes actuales y garantice que el sector agrícola no quede rezagado ante el renacer de otras industrias. La soberanía alimentaria, concluye Quero, solo será posible si el marco legal es tan fértil como la tierra misma.