FÚTBOL HUMANO: Dick Advocaat, “viejito”, paternal y un héroe en Curazao

El director técnico neerlandés disputa su tercera Copa Mundial, una experiencia que disfruta como líder del sueño de Curazao.

por Noris Hernández

RUTA MUNDIAL 2026.- En el fútbol, a menudo olvidamos que detrás de la pizarra y el silbato hay corazones que laten por algo más que el resultado. A sus 78 años, Dick Advocaat no solo es el entrenador histórico de los mundiales; es un hombre que nos ha dado una lección magistral sobre las prioridades de la vida.

Advocaat es un histórico director técnico neerlandés conocido como “El Pequeño General”, que hizo historia al convertirse en el entrenador más longevo en dirigir en una Copa del Mundo tras clasificar a la isla caribeña a su primer torneo orbital.

El récord, hasta el inicio de esta edición, había pertenecido durante 16 años al alemán Otto Rehhagel, quien en Sudáfrica 2010 dirigió a Grecia con 71 años. La marca fue cambiando de manos durante el certamen norteamericano: primero la quebró el sudafricano Hugo Broos (74) en el partido inaugural ante México y cinco horas después lo destronó Miroslav Koubek (cumplirá 75 en septiembre). Advocaat pulverizó el registro en su estreno.

Como si fuera poco, en su primer partido, frente a Alemania, el país caribeño marcó su Primer Gol en toda la historia del torneo, sacando de inmediato lágrimas a un Dick visiblemente emocionado, sentado en su banquillo y sacando un pañuelo blanco de su indumentaria, como aquel que está seguro de que en cualquier momento tendría que utilizarlo en honor a sus muchachos. Y en el segundo juego, frente a Ecuador, siguen las buenas noticias al sumar el Primer Punto en Copas del Mundo.

Cuando parecía que todo se derrumbaba y que su Sueño Mundialista había terminado, la vida y el fútbol le dieron a Dick y a su selección una nueva oportunidad para hacer historia en el evento deportivo más importante del Planeta.

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Dimite por amor a su hija, pero regresa

A principios de año, el fútbol pasó a un segundo plano en la vida del entrenador neerlandés. Con la entereza de un padre, Advocaat renunció a su cargo en Curazao para estar junto a su hija en su lucha contra la enfermedad. “Hay cosas que superan cualquier táctica”, parecía decir su decisión. Pero el destino, y el cariño de sus jugadores, tenían un guion distinto.

En mayo, con la salud de su hija mostrando una mejoría que devolvió la calma a su hogar, Dick recibió una llamada que lo cambió todo: eran sus pupilos de Curazao, insistiendo en su regreso. No lo buscaban solo por su sabiduría táctica, sino por su liderazgo y humanidad. Advocaat regresó, no como un hombre que busca gloria personal, sino como un guía que entiende que el fútbol es también un vínculo inquebrantable.

Su retorno ha sido el alma de esta selección caribeña. Bajo su mando, Curazao ha desafiado las etiquetas, logrando su primer gol histórico contra Alemania y sumando su primer punto mundialista frente a Ecuador. Ver a Advocaat al borde del campo, con la emoción a flor de piel, es ver a alguien que vive el fútbol con la intensidad de un debutante y la sabiduría de un veterano.

“Tuve otros logros importantes en mi carrera, tanto en torneos internacionales como en campeonatos locales. Pero cuando observas desde dónde comenzó este proceso, entendés que se trata de una actuación extraordinaria de todo el grupo. Ver la alegría de los hinchas al final del partido, incluso después de perder 7-1, fue algo hermoso y muy especial. Demuestra lo orgullosa de que está la gente de este equipo”, dijo.

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La tercera es la vencida

Para Advocaat esta es su tercera aventura mundialista pero la más emocional. En 1994 condujo a Países Bajos hasta los cuartos de final, instancia en la que cayó ante Brasil, y en 2006 lideró a Corea del Sur durante su eliminación -pese a un empate ante Francia- en la primera ronda. Dos décadas después, Advocaat construyó a una de las revelaciones de las Eliminatorias y clasificó por primera vez al país menos poblado de todos los tiempos.

Su hoja de vida profesional está fundamentada en haber dirigido a múltiples selecciones importantes, incluyendo a los Países Bajos, Rusia, Bélgica y Corea del Sur, además de clubes europeos de primer nivel.

FOTO/FIFA

La pregunta de las risas

Dick Advocaat no pudo contener la risa durante la conferencia de prensa previa al enfrentamiento ante Ecuador, por la segunda fecha del Grupo E, en la sala de prensa del Estadio de Kansas City. Un periodista local le preguntó cómo recordaría la aventura mundialista de Curazao en cincuenta años. “¡Voy a estar muerto!”, responde el entrenador de 78 años y repite la carcajada cómplice con Livano Comenencia, flamante héroe nacional tras anotar en el debut ante Alemania.

El técnico bromea con que no estará vivo para recordar esta aventura de cincuenta años. Curazao, en cambio, no la olvidará jamás, pero Dick nos enseña que la grandeza no se mide solo en trofeos, sino en la capacidad de estar presente donde más se nos necesita. Para él, dirigir a Curazao en este Mundial no es el epílogo de su carrera; es una historia de amor, resiliencia y el recordatorio de que, incluso a los 78 años, el fútbol —y la vida— siempre tienen una jugada más por regalarnos.

 

EL REGIONAL DEL ZULIA
Noris María Hernández

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