Geopolítica del Crudo: El “Emiratexit” y la nueva apuesta de Venezuela

Mientras Emiratos Árabes Unidos rompe con la OPEP para liberar su producción, Venezuela acelera acuerdos con gigantes occidentales (Chevron, Repsol, Eni) buscando blindar su recuperación frente a la volatilidad global. 

por Noris Hernández

Economía.- El mercado energético mundial ha entrado en una fase de reconfiguración radical. El anuncio de la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la OPEP (Emiratexit), efectiva este 1 de mayo de 2026, no solo marca el fin de casi 60 años de disciplina emiratí, sino que lanza un desafío directo a la hegemonía de Arabia Saudita y Rusia. En paralelo, Venezuela, beneficiada por un deshielo diplomático con Estados Unidos y la llegada de nuevas licencias, observa este movimiento con una mezcla de oportunidad y cautela.

 

El detonante: ¿Por qué se va Emiratos?

La decisión de Abu Dabi responde a una lógica de “supervivencia económica” y autonomía. Con una capacidad de producción de 5 millones de barriles diarios (mbd), el país se sentía asfixiado por las cuotas de la OPEP que lo limitaban a 3,2 mbd.

La crisis en el Estrecho de Ormuz, derivado del conflicto en Irán, ha sido el catalizador final. Emiratos busca libertad para utilizar su infraestructura alternativa (como el oleoducto Habshan–Fuyaira) y suministrar crudo directamente a los mercados hambrientos de energía sin esperar el consenso de un cártel que hoy luce fracturado.

El factor Venezuela: ¿Se frenan las inversiones?

Contrario a lo que podría pensarse, la salida de EAU no ha frenado los planes de inversión en Venezuela; de hecho, los ha acelerado bajo una lógica de “seguridad de suministro”. Con los suministros del Golfo Pérsico amenazados por la guerra, el crudo venezolano —ubicado en una zona geográficamente más segura para Occidente— ha recuperado su atractivo estratégico.

Acuerdos con Texas y Chevron: Recientemente, Venezuela y el estado de Texas firmaron acuerdos históricos para elevar la producción, mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha ampliado el alcance de las licencias operativas.

Repsol y Eni: La española Repsol ha anunciado planes para triplicar su bombeo hacia 2029, mientras que la italiana Eni ha sellado nuevos pactos para explotar el campo Junín 5 en la Faja Petrolífera del Orinoco.

 

La amenaza: La guerra de precios

El principal riesgo para Venezuela no es la falta de interés, sino el posible colapso de los precios. Si Emiratos inunda el mercado una vez que el Estrecho de Ormuz se estabilice, el precio del barril podría caer, afectando la rentabilidad de los proyectos en la Faja del Orinoco, que requieren precios estables para ser viables.

Sin embargo, los analistas sugieren que el mercado actual está tan “sediento” de energía debido a la caída de la producción global (que bajó 10 mbd en marzo) que la oferta emiratí podría ser absorbida sin un desplome catastrófico.

Un nuevo orden energético

Para Venezuela, el escenario de 2026 es inédito. Por primera vez en décadas, el país no depende exclusivamente de la política de la OPEP, sino de su capacidad de ofrecer estabilidad operativa a las multinacionales occidentales.

Mientras EAU busca ser el “jugador libre” del Golfo, Venezuela intenta consolidarse como el “puerto seguro” de América. La clave del éxito para Caracas no estará en los decibelios de la OPEP, sino en la seguridad jurídica que exigen gremios como Fedeagro y la Cámara Petrolera para transformar las licencias políticas en barriles reales.

 

Con la salida de EAU, la OPEP pierde el control de casi el 4% del suministro mundial, reduciendo su influencia del 30% al 26%. Este vacío es el que Venezuela, junto a sus nuevos socios estadounidenses y europeos, intenta llenar para recuperar su sitial como potencia energética.

 

El Regional del Zulia
Fotos/WEB

Te puede interesar

Copyright © 1990-2025 - Todos los derechos reservados.