El Papa presidió la Misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro. Su homilía fue una oportunidad para meditar sobre el significado del pesebre en el que Cristo nació en Belén, deteniéndose en tres palabras esenciales: la cercanía, la pobreza y lo concreto.
INTERNACIONAL.- El papa Francisco pidió a la gente esta Navidad que «haga algo bueno», durante su homilía en la Misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el sábado.
“Dios no quiere apariencias, sino concreción”, dijo el papa. “Que no dejemos pasar esta Navidad sin hacer algo bueno”.
A principios de este mes, Francisco había pedido a las personas que gastaran menos en regalos de Navidad y que en su lugar donaran dinero a personas en Ucrania.
El Vaticano ha creado una página web para donaciones y se ha conectado con el sitio italiano de crowdfunding para proporcionar ropa térmica para el invierno en Ucrania.
El sitio de crowdfunding italiano, http://www.eppela.com,

El pontífice animó a las personas a sentirse más cerca de Dios sin importar su situación en la vida.
«Dios nació en un pesebre para que pudieras renacer en el mismo lugar donde creías que habías tocado fondo», dijo.
ya ha recibido más de 188.000 euros. El Vaticano dijo que recolectará donaciones hasta principios de enero.

Homilía del Papa Francisco
“¿Qué es lo que le sigue diciendo esta noche a nuestras vidas?”. A partir de esta interrogante el Papa articula su homilía, en la que recuerda que, “después de dos milenios del nacimiento de Jesús, después de muchas Navidades festejadas entre adornos y regalos, después de todo el consumismo que ha envuelto el misterio que celebramos, hay un riesgo: sabemos muchas cosas sobre la Navidad, pero nos olvidamos del significado”.
Luego, se pregunta cómo encontrar de nuevo el sentido de la Navidad, dónde buscarlo y dice que “el Evangelio del nacimiento de Jesús parece estar escrito precisamente para esto, para tomarnos de la mano y llevarnos allí donde Dios quiere”.
En efecto, explica el Pontífice, “comienza con una situación parecida a la nuestra”, en un mar de ocupaciones, “disponiendo la realización de un importante evento, el gran censo, que exigía muchos preparativos”. En este sentido, insiste que “el clima de entonces era semejante al que rodea hoy la Navidad”. Pero acota que “la narración evangélica toma distancia de aquel escenario mundano; se separa de esa imagen para ir a encuadrar otra realidad, sobre la que insiste”. Es decir, “fija su atención en un pequeño objeto, aparentemente insignificante, que menciona tres veces y en el que convergen los protagonistas de la narración”: el pesebre.
Hay que volver al pesebre
Para redescubrir el sentido de la Navidad, “hay que mirar allí, al pesebre”, afirma el Obispo de Roma, quien reflexiona sobre la relevancia de este elemento. “Es el signo —no casual—, asegura el Papa, con el que Cristo entra en la escena del mundo. Es el manifiesto con el que se presenta, el modo con el que Dios nace en la historia para hacer renacer la historia”.
Para ilustrar el mensaje del belén en el siglo XXI, Francisco selecciona tres aspectos: la cercanía, la pobreza y lo concreto.