NACIONAL.- Venezuela, situada sobre un complejo sistema de fallas geológicas producto de la interacción entre las placas tectónicas del Caribe y la Sudamericana, ha sido escenario de episodios sísmicos que han marcado profundamente su historia. Estos eventos no solo han transformado la geografía urbana del país, sino que han dejado una profunda cicatriz en la memoria colectiva nacional.
La cronología sísmica venezolana destaca por varios hitos trágicos donde la vulnerabilidad de las estructuras y la fuerza de la naturaleza se encontraron de manera fatal.
En más de un siglo de historia el país ha tenido que enfrentar el poder devastador de la naturaleza con terremotos, deslaves e inundaciones, pero la tarde de este 24 de junio el ataque fue brutal y tomó por sorpresa a una población que celebraba su independencia, y que ahora lucha por asimilar el alcance de esta nueva tragedia.

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Crónica de un ataque desmedido
El 17 de enero de 1929 la ciudad de Cumaná enfrentó un terremoto de magnitud 6.9 y 7.0 que dejó como saldo entre 800 y mil 600 víctimas entre fallecidos y heridos (50-800).
Fue considerado uno de los más trágicos del siglo XX, este sismo no solo devastó la capital del estado Sucre, sino que generó un tsunami en las costas orientales, aumentando la magnitud del desastre.

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21 años después, el 3 de agosto de 1950, la población del Tocuyo en el estado Lara viviría también uno de los terremotos más mortales de la región Occidental, de magnitud 6.3, y que dejó como saldo alrededor de 8 muertos y 60 heridos, según reportes de Funvisis.

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El 29 de julio de 1967 Caracas sería sacudida por dos terremotos consecutivos de 6.6 y 6.7 de magnitud, donde perderían la vida un aproximado de 245 personas y más de 2 mil resultaron heridas.
Este evento es recordado por la caída de varios edificios residenciales en zonas como Altamira y Los Palos Grandes. Fue un punto de inflexión para las normas de construcción sismorresistente en la capital.

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A escasos 20 días para cumplirse 30 años de aquel 29 de julio de 1967, la ciudad de Cariaco del estado Sucre, vivió la misma oscuridad el 9 de julio de 1997 tras los terremotos de 6.9 y 7.0 que estremecieron la ciudad y que dejó como saldo 73 personas muertas.
Esta emergencia sísmica marcó el inicio de una era de mayor conciencia sísmica en la población, evidenciando los riesgos en el oriente del país debido a la falla de El Pilar.

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El día festivo que se convirtió en tragedia
La naturaleza no da tregua, y ahora, igual que en la ciudad de Cariaco, casi 30 años después, Caracas vuelve a llorar a sus familias cuando un “Doblete” de terremotos de magnitud devastadora de 7.2 y 7.5 la atacó sin piedad dejando como cifra preliminar alrededor de 164 personas sin vida.
En la actualidad, el país atraviesa una emergencia nacional por lo que las autoridades han declarado al estado La Guaira como zona de desastre, mientras las labores de rescate continúan bajo el despliegue de ayuda internacional y medidas de emergencia para enfrentar la magnitud de la destrucción en la región central.

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Qué y por qué pasó
El evento sísmico ocurrido en Venezuela el 24 de junio de 2026 se clasifica técnicamente como un “doblete sísmico”. Este fenómeno, inusual por su naturaleza secuencial y magnitud, se explica a través de la interacción de las placas tectónicas en el norte del país y la física de la liberación de energía en el subsuelo.
Marco Geológico: La Frontera de Placas
Venezuela se encuentra en una zona de alta complejidad tectónica, marcada por el límite transformante entre la Placa del Caribe (que se desplaza hacia el este) y la Placa Sudamericana (que se mantiene relativamente estable o se desplaza hacia el oeste).
Esta interacción no ocurre en una sola línea, sino a través de un complejo sistema de fallas activas que atraviesan el eje norte-costero del país.La energía acumulada por el roce constante entre estas placas durante años se libera de forma súbita cuando la resistencia de las rocas es superada, provocando la ruptura que conocemos como terremoto.
¿Qué es un doblete sísmico?
El evento del 24 de junio se define como un doblete debido a la ocurrencia de dos sismos de gran magnitud (7.2 y 7.5) con apenas 39 segundos de diferencia entre sí.
El Mecanismo de Ruptura: El primer sismo (7.2) actuó como un disparador. Al fracturar el segmento inicial de la falla, redistribuyó instantáneamente el esfuerzo tectónico hacia una sección adyacente que ya estaba al límite de su capacidad de carga.
La Física del Evento: Es similar a un “efecto dominó” a nivel geológico: la ruptura del primer bloque transfirió una presión crítica al segundo, provocando su fractura casi inmediata. Esta cercanía temporal y espacial satura los instrumentos de medición y magnifica el impacto destructivo sobre la superficie, ya que las edificaciones reciben una segunda carga de ondas elásticas antes de que puedan estabilizarse tras el primer sacudón.

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Factores de Intensidad
Varios factores técnicos explican por qué el impacto fue severo:
Profundidad Superficial: Ambos eventos se registraron a una profundidad de entre 10 y 13 kilómetros. En sismología, cuanto más cerca de la superficie ocurre el foco (hipocentro), menor es la atenuación de las ondas sísmicas antes de llegar a la superficie. Esto resulta en una aceleración del terreno significativamente mayor.
Epicentros en Zonas Pobladas: La localización técnica, situada entre el estado Carabobo (Morón) y el estado Yaracuy, colocó el epicentro en una región de alta densidad urbana y con infraestructuras que sufrieron el efecto acumulativo de ambos eventos en un lapso inferior a un minuto.
Efectos en la Superficie: La superposición de las ondas sísmicas generó intensidades máximas que, según escalas de Mercalli Modificada, alcanzaron niveles severos, comprometiendo la integridad de edificaciones que, de haber recibido un solo impacto, habrían tenido mayores probabilidades de estabilidad.
La combinación de una falla cortical superficial y un mecanismo de disparo en cascada (doblete) convirtió a este evento en uno de los episodios de liberación de energía más intensos y complejos registrados en la historia geológica reciente del país.
Vulnerabilidad sísmica
La historia de los terremotos en Venezuela ilustra una lección constante: la peligrosidad no reside solo en la magnitud del movimiento telúrico, sino en la capacidad de respuesta y la resistencia de las edificaciones. Si bien el avance en la ingeniería civil ha permitido mitigar daños en comparación con eventos del siglo pasado, fenómenos como el ocurrido en junio de 2026 recuerdan que la sismicidad es una amenaza persistente que requiere de una cultura de prevención ciudadana y un estricto cumplimiento de las normas de construcción.