Curiosidad.- Lo que comenzó como una tarde familiar de deportes acuáticos en las aguas de Quindalup en Australia Occidental estuvo a punto de terminar en tragedia. Sin embargo, el destino de la familia Appelbee cambió gracias a la determinación de Austin, un adolescente de 13 años que desafió al océano y a sus propios límites físicos en una travesía que los rescatistas ya califican de «sobrehumana».
El inicio de la emergencia
Austin, su madre y sus dos hermanos menores disfrutaban del mar practicando kayak y paddleboard en las costas australianas, cuando una corriente imprevista los arrastró mar adentro. Al verse aislados y sin posibilidad de regresar por sus propios medios, la situación se tornó crítica. En un acto de valentía pura, el joven de 13 años tomó una decisión desesperada: nadar hacia la costa en busca de auxilio.
Durante más de cuatro horas, Austin luchó contra el oleaje. El cansancio extremo y el miedo fueron sus principales enemigos, pero su mente se mantuvo enfocada en un solo mantra: “Hoy no, hoy no, hoy no, tienes que seguir”.
“Intentaba traer cosas buenas a mi mente, no las malas, para poder lograrlo y no distraerme. Pensaba en mis amigos”, relató el joven a la cadena nacional ABC.
A mitad del recorrido, Austin tomó una decisión que pudo ser fatal, pero que en su momento consideró necesaria para avanzar: se quitó el chaleco salvavidas. Según el rescatista voluntario Paul Bresland, el joven sintió que el chaleco dificultaba su nado, por lo que decidió completar las últimas dos horas de su travesía sin ninguna protección flotante.
El colapso y el rescate
Tras nadar aproximadamente cuatro kilómetros, los dedos de Austin finalmente tocaron la arena. “Finalmente vi la costa, toqué la playa y colapsé”, confesó. Pero su misión no había terminado. Sacando fuerzas de donde no tenía, se puso en pie y caminó por tierra firme hasta encontrar a alguien que pudiera dar la alarma.
Su pedido de auxilio fue claro y urgente: “Necesito botes, helicópteros, aviones; mi familia está en el mar”.
Gracias a su alerta, los equipos de rescate lograron localizar a la madre y a los dos hermanos menores, quienes se encontraban a la deriva, aferrados a una tabla de paddleboard en mar abierto.
Un héroe elogiado por las autoridades
El impacto de su acción ha dejado sin palabras a los expertos. El inspector policial James Bradley fue tajante al evaluar los hechos: “Su determinación y coraje salvaron las vidas de su madre y hermanos”, afirmó, señalando que las acciones del menor «no pueden ser elogiadas lo suficiente».
Por su parte, Paul Bresland, quien participó en las labores de salvamento, calificó el esfuerzo como algo que va más allá de la capacidad normal de un niño de su edad. “Es increíble”, expresó conmovido.
Bresland:«Él cree que nadó las primeras dos horas con chaleco salvavidas. El valiente chico pensó que no lo lograría con el chaleco salvavidas, así que se lo quitó y nadó las siguientes dos horas sin el chaleco. Su esfuerzo fue sobrehumano».
El inspector policial James Bradley consideró que las acciones del adolescente «no pueden ser elogiadas lo suficiente». «Su determinación y coraje salvaron las vidas de su madre y hermanos», declaró a ABC.
Hoy, la familia Appelbee está completa gracias a un joven que se negó a rendirse y que, en medio de la inmensidad del océano, eligió pensar en sus amigos para no dejarse vencer por el mar.