Salud.- La comunidad médica internacional conmemora hoy el Día Mundial de Concienciación de la Enfermedad de Kawasaki, una patología que, pese a su baja difusión pública, es la principal causa de cardiopatía adquirida en niños a nivel global. En Venezuela, lo que debería ser una jornada de prevención se transforma en un grito de auxilio ante la opacidad estadística y la precariedad terapéutica.
A diferencia de otras dolencias, la enfermedad de Kawasaki no figura en la lista de patologías de notificación obligatoria en el país. Esta exclusión, sumada a la ausencia de boletines epidemiológicos oficiales desde el año 2016, ha creado un «punto ciego» sanitario.
El Dr. Antonio González Mata, infectólogo pediatra, advierte que la falta de datos no implica la ausencia de la enfermedad. «La práctica diaria en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga de Barquisimeto confirma que semanalmente ingresan nuevos casos», explica el especialista. Según González Mata, esta es una realidad que se replica de forma constante en los principales centros asistenciales del territorio nacional.
Si bien las estadísticas indican que el 80% de los diagnósticos ocurren en niños menores de cinco años, el doctor González Mata enfatizó que nadie está exento de riesgo. La patología puede manifestarse en cualquier etapa de la vida.
«Recientemente, hemos atendido casos de adolescentes de 12 y 17 años, lo que nos obliga a mantener una vigilancia activa en todos los rangos de edad pediátrica», puntualiza.

El corazón de la crisis
El mayor peligro del Kawasaki reside en su capacidad para inflamar las paredes de los vasos sanguíneos, afectando directamente a las arterias coronarias. Si no se trata a tiempo, las secuelas cardíacas pueden ser permanentes o fatales.
En Venezuela, el diagnóstico temprano es solo la mitad de la batalla. Los obstáculos principales son:
Acceso a Tratamiento: La Inmunoglobulina Intravenosa (IGIV), pilar fundamental para evitar daños cardíacos, es un medicamento de alto costo y difícil acceso en el sistema público.
Diagnóstico Diferencial: Sus síntomas (fiebre prolongada, ojos rojos, exantema) suelen confundirse con otras enfermedades virales comunes en el trópico. Identificar los síntomas a tiempo es, literalmente, la diferencia entre una recuperación total y una secuela cardíaca de por vida.
“El objetivo principal es iniciar el tratamiento dentro de la ventana epidemiológica de los primeros cinco a 10 días. Aunque la mortalidad es relativamente baja (cerca del 4%), el peligro real reside en las complicaciones graves”, advierte González Mata.
Un informe publicado en agosto de 2025, señala que en América Latina el diagnóstico suele ser tardío. Esta demora no sólo complica el cuadro clínico del paciente, sino que eleva las probabilidades de que los niños desarrollen problemas cardíacos crónicos que pudieron evitarse con una intervención temprana.
Ahora no hay programas para minimizar el impacto de esta enfermedad en el país ni talleres para que padres tomen conciencia sobre cómo identificar los síntomas.

Alto costo del tratamiento
Aunque los médicos señalan que este tratamiento se puede conseguir también por medio de farmacias que trabajan con medicamentos de alto costo, el precio es prohibitivo para muchos, lo que hace imposible poder cumplir con los ciclos y se termina complicando la salud del paciente.
La poca información que hay sobre la enfermedad no sólo afecta a Venezuela, sino también a otros países del continente.
De acuerdo a lo explicado por expertos, el tratamiento principal para la enfermedad es la inmunoglobulina, que por ser de alto costo es, mayormente, suministrado por el gobierno venezolano.

La urgencia de la prevención
Sin estadísticas claras, la planificación de recursos y la dotación de insumos específicos se vuelve una tarea de adivinación. Para los especialistas, el reconocimiento de la enfermedad como un problema de salud pública es el primer paso para garantizar que ningún niño venezolano crezca con un corazón comprometido por falta de atención oportuna.
De acuerdo con diversos informes, la enfermedad de Kawasaki representa la principal causa de cardiopatía adquirida en países desarrollados. De acuerdo con los estudios, se estima una incidencia de cinco a 10 casos por 100.000 habitantes en niños menores de cinco años.
Ante este panorama, los médicos hacen un llamado a los gobernantes para que tomen cartas en el asunto y comiencen a considerar el kawasaki como una enfermedad de notificación obligatoria.