
Hablar de Cabimas es hablar de una identidad forjada entre el petróleo, el calor del sol zuliano y una gastronomía que no conoce de límites ni horarios. El cabimense es por naturaleza, orgulloso de su tierra, trabajador, madrugador, pero también “comelón” y admirador de su invento culinario más glorioso; la Arepa Cabimera.
Esta joya gastronómica define el sentir de su gente. El nacido en Cabimas se distingue por su calidez y una energía vibrante. Ser cabimense es llevar el sello de la Costa Oriental del Lago; es ser hospitalario, dicharachero y tener un apetito voraz por lo auténtico.

Para un cabimense, la arepa no es solo comida, es un símbolo de identidad que defienden con pasión frente a cualquier otra variante regional.
Lo más fascinante de la relación entre el cabimense y su arepa, que la puedes conseguir en Megarepa, ubicado en el centro comercial Paraiso, es que no hay una hora «incorrecta» para disfrutarla.

En el día, es el desayuno de los campeones. Muchos trabajadores de la industria petrolera o comerciantes comienzan su jornada con una Cabimera para tener energía «de sobra» hasta la tarde. Es el motor que impulsa el día bajo el sol de los 40°C.
En la Noches, el cierre perfecto. Cabimas cobra vida nocturna en sus puestos de «comida rápida» o «callejera». Cenar una Cabimera con un refresco bien frío es un ritual social, una excusa para reunirse con amigos y familia.
El amor por la Arepa Cabimera radica en que representa la abundancia y la generosidad de su gente. No es una comida ligera; es una comida que satisface el cuerpo y el alma, reflejando ese espíritu de «darlo todo» que caracteriza al habitante de esta ciudad petrolera.
Diseño de vídeo/Adriana Gutiérrez
