Sucesos.– Tras el devastador doble terremoto que sacudió la zona central de Venezuela, equipos multidisciplinarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se encuentran desplegados en una de las misiones más difíciles y dolorosas de su historia reciente: la identificación en tiempo récord de las víctimas fatales.
Ante una cifra de decesos que ya supera las tres mil personas, los especialistas en medicina forense, antropología, odontología forense y dactiloscopia (estudio de huellas dactilares) trabajan bajo dinámicas extremas para dar respuestas certeras a miles de familias que esperan desesperadamente noticias de sus seres queridos.

Un protocolo de alta complejidad técnica
El proceso de identificación en catástrofes de esta magnitud no permite margen de error. El director del organismo, Douglas Rico, confirmó el despliegue del personal técnico, el cual ejecuta sus labores bajo metodologías científicas internacionales de Identificación de Víctimas de Catástrofes (IVC).
La labor se divide en frentes simultáneos que enfrentan severos obstáculos:
Necropapiloscopia: El levantamiento de huellas dactilares se vuelve sumamente complejo a medida que pasan las horas debido al estado de descomposición de los cuerpos recuperados bajo las toneladas de concreto.
Odontología Forense: Ante la imposibilidad de usar huellas en muchos casos, las cartas dentales se convierten en la principal herramienta de cotejo rápido, requiriendo el apoyo de los registros proporcionados por familiares.
Antropología Forense y Perfiles Genéticos (ADN): En los escenarios de mayor colapso estructural, donde los traumas físicos son severos, los peritos deben recurrir a análisis óseos y tomas de muestras de ADN, un proceso riguroso pero que demanda más tiempo del que la urgencia social exige.
«El principal enemigo de los peritos en el terreno es el tiempo. No se trata solo de la presión social y familiar, sino de las condiciones biológicas de los cuerpos recuperados y las réplicas sísmicas que comprometen las zonas de morgues provisionales.»

El drama humano y logístico en el terreno
Los expertos detallan que el desafío es doble en el estado La Guaira debido a las características del impacto ambiental y el colapso de vías, lo que obligó a instalar centros de acopio forense provisionales cerca de los focos de desastre.
Cada identificación positiva representa un alivio en medio de la tragedia para una familia, pero el volumen de cuerpos recuperados por los rescatistas satura las capacidades de procesamiento regular. Por ello, el Cicpc trabaja de la mano con el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) para optimizar la recepción de datos PM (Post-Mortem) y cruzarlos eficientemente con los datos AM (Ante-Mortem) aportados por los sobrevivientes en las oficinas de atención a las víctimas.
Las autoridades reiteran el llamado a los ciudadanos que reporten familiares desaparecidos a consignar fotografías recientes, registros médicos o dentales y descripciones de señas particulares (tatuajes, cicatrices, cirugías), elementos vitales para acelerar un proceso científico que, hoy más que nunca, requiere la máxima precisión en medio del caos.
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Cicpc.
Redacción El Regional del Zulia.