Salud.- Durante décadas, la ciencia ha centrado su atención en los primeros años de vida y la adolescencia, dejando en la sombra una etapa crucial: la comprendida entre los 6 y los 12 años, conocida como infancia intermedia.
Investigadores como Evelyn Antony, de la Universidad de Durham, advierten que este período ha sido injustamente subestimado, a pesar de ser clave en la construcción de la identidad, el desarrollo emocional y la madurez social de los niños.

¿Por qué se le llama “la etapa olvidada”?
Mientras que la infancia temprana está llena de hitos visibles, como aprender a caminar o hablar, y la adolescencia se caracteriza por cambios hormonales y rebeldía, la infancia intermedia transcurre en silencio. Sin embargo, es en estos años cuando el cerebro experimenta una segunda ola de desarrollo: se consolidan funciones ejecutivas como la atención, la planificación y el control de impulsos.
Cambios invisibles, impactos profundos
- Se activa una “teoría avanzada de la mente”, que permite a los niños comprender lo que otros piensan y sienten.
- Aprenden a regular sus emociones sin depender de adultos, usando estrategias como la reevaluación cognitiva.
- Se afianza el pensamiento lógico y la capacidad de deducción, lo que les permite responsabilizarse de sus actos.
- Surgen amistades recíprocas, basadas en empatía y cooperación, fundamentales para su bienestar emocional.
La “pubertad de los dientes flojos”
También llamada “pubertad de los dientes flojos”, se dan cambios que están dirigidos por los cambios cerebrales mucho más que por los hormonales, como ocurre en la adolescencia.
En países germanoparlantes, esta etapa recibe el curioso nombre de wackelzahnpubertät, en referencia al mal humor y la sensibilidad emocional que muchos niños muestran al perder sus dientes de leche. Aunque no está impulsada por hormonas, sí marca una transición emocional significativa.

El mundo social se transforma
Los niños comienzan a formar vínculos más complejos, enfrentan conflictos interpersonales y desarrollan un sentido más claro de quiénes son frente a los demás. Estudios recientes muestran que quienes dominan mejor estas habilidades sociales experimentan menos soledad y mayor compasión.

Un llamado a la acción educativa
Expertos sugieren que padres y docentes deben prestar más atención a esta etapa, fomentando el diálogo emocional, la reflexión y el pensamiento crítico. Actividades como debates, juegos de lógica y proyectos colaborativos pueden ser herramientas poderosas para acompañar esta metamorfosis silenciosa.
La infancia intermedia no es un simple puente entre la ternura y la rebeldía. Es el cimiento invisible sobre el que se construye la adultez. Reconocer su importancia es el primer paso para nutrir el potencial de quienes están en pleno proceso de descubrir quiénes son.
“Esta llamada ‘infancia intermedia’ es un periodo en el que empiezan a desarrollarse también las ‘amistades recíprocas'», señala la experta Simone Dobbelaar, de la Universidad de Leiden, en Países Bajos.
Fuente/BBC/Copilot IA
