LA LECCIÓN DE BARINAS

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POR: EMIRO ALBORNOZ LEÓN

Los resultados de la innecesaria consulta electoral del estado Barinas de este 9 de enero, dejan múltiples lecciones para esta cosa inútil e inservible que llaman revolución , pero también para los políticos de oposición y para el propio pueblo venezolano.

En primer lugar se encuentra este torpe régimen que anda sin brújula, cuyos personeros no quieren entender que este pueblo se cansó de tantos disparates y dislates que han llevado a un país que fue emprendedor y progresista a una de las crisis económica, política y social más grave que haya podido padecer nación alguna del mundo.

Cerca de seis millones de  connacionales se calcula que han huido del país que los vio nacer, su patria grande, porque este régimen  Castro comunista arrasó, en un poco más de veinte años,  con todo cuanto se había avanzado en los cuarenta años anteriores de  democracia representativa.

Un régimen violador de la Constitución y de los más elementales derechos humanos, cuyo principal responsable está a punto de ser llamado a declarar ante la Corte Internacional de Justicia por este grave delito de Lesa humanidad.

Un régimen que utiliza al poder supremo de la justicia en Venezuela como garrote contra la disidencia política y contra la soberana decisión del pueblo, como ocurrió al confiscar el TSJ el triunfo obtenido por Freddy Superlano en la gobernación de Barinas en las elecciones del 21 de noviembre del 2021.

Este régimen disoluto y corrupto, fallido y criminal,  responsable por el mayor descalabro económico, político y social del mundo de los últimos 60 años,  no entendió que el pueblo de Barinas, al igual que lo siente la mayoría de la nación, desea acabar con esta pesadilla revolucionaria y creyó que obligando a una nueva consulta, con un candidato gris y responsable también del desastre, y utilizando todos los recursos del estado a su favor, podía torcer la voluntad popular.

Pues, este 9 de enero el pueblo de Barinas le ha dado la gran lección al régimen de Nicolás Maduro, derrotando de manera incontestable y contundente a su candidato, quién al igual que el otro colaboracionista de Claudio Fermín, fueron inscritos a última hora como electores en el estado Barinas, violentando toda norma y ley, pues estos habían votado en Caracas y Miranda, sus reales localidades electorales.

La oposición venezolana, también ha resultado aleccionada en este proceso electoral de Barinas. Quedó demostrado que es con unidad y con votos la mejor forma de terminar con un régimen catastrófico como el de Maduro. Que no hay posibilidades de fraude aun cuando el organismo electoral sea dominado por funcionarios afectos al gobierno  y este utilice hasta la Fuerza Armada para amedrentar y promover abstención,  mientras haya unidad y todo un ejército de testigos y activistas electorales cuidando desde el primer voto que se emite hasta que la máquina saque el resultado final.

Por último, la lección al mismo pueblo venezolano. Voces agoreras promoviendo la abstención y otro tipo de salidas para nada democráticas, hicieron posible que un gobierno malo y pésimo, destructor, siendo una clara minoría, alcanzara un triunfo en la  mayoría de las gobernaciones en los pasados comicios del 21N.

Hubo estados donde la abstención llegó al setenta por ciento y la media nacional fue de un 60 por ciento. Este era el único escenario en el cual el régimen podía obtener un triunfo y los abstencionistas se lo pusieron en bandeja de plata.

Aquí no hay otra salida que acudir a los centros de votación masivamente para sacar del poder, a punta de votos democráticos, a quienes lo asaltan y convierten en un feudo propio como lo ha hecho la mal llamada revolución bolivariana.

Emiro Albornoz León/Periodista

emiroalbornozlgmail.com.

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