RUTA MUNDIAL 2026.- La muerte del mediocampista sudafricano Jayden Adams, hallado sin vida a los 25 años tras disputar la Copa del Mundo, sumada al conmovedor llanto de Cody Gakpo tras marcarle a Marruecos días después de perder a su hijo ha reabierto la pregunta sobre la salud mental en el fútbol de máxima exigencia.
Muchos se preguntan cómo logran los futbolistas profesionales seguir rindiendo en la alta competencia mientras lidian con pérdidas devastadoras o batallas silenciosas.

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La presión en el alto nivel del futbol es real
Hace años, en una charla donde se encontraban Diego Armando Maradona y el boxeador Julio César Chávez con el periodista deportivo David Faitelson, Maradona expresaba una visión sumamente impactante que aún resuena en las gradas de todo el fútbol al hablar de «presión» en el los deportistas no era real, argumentando que la verdadera presión la vive aquel que debe despertarse a las 5 de la mañana para salir a trabajar sin saber si podrá alimentar a sus hijos desde su perspectiva, diferente a los futbolistas, rodeados de fortunas y con el privilegio de vivir de un juego, alegando que ellos no tenían derecho a quejarse de la presión.
La muerte de Jayden Adams, el joven que defendió con honor a los Bafana Bafana en esta cita mundialista, es el reflejo de esa fragilidad invisible al que se enfrentan los atletas de élite, y que desmonta los argumentos, para ese entonces de Maradona.
Adams corrió, marcó y brilló en la cancha sabiendo que horas antes del partido ante la República Checa había perdido a su amada abuela, uno de los pilares de su vida, pero más allá de su reflejo en el campo se escondía una tempestad emocional que terminó de la peor manera apenas semanas después del certamen.

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Lágrimas sobre el césped: El caso de Cody Gakpo
Durante el partido entre Holanda-Marruecos, el jugador holandés Cody Gakpo anotó el gol de la ventaja y, en lugar del festejo habitual, se desplomó sobre el césped ahogado en lágrimas, y la causa fue que días antes del encuentro, su pareja había anunciado públicamente la pérdida de su hijo.
Pese a la libertad otorgada por el cuerpo técnico de Ronald Koeman para abandonar la concentración y refugiarse con su familia, decidió quedarse con sus compañeros en la concentración, por lo que su gol expuso cómo se puede canalizar una angustia indescriptible en noventa minutos de juego, transformando un campo deportivo en un espacio de catarsis personal.

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Cicatrices en el fútbol español
La historia de los grandes campeones de España también está repleta de heridas emocionales que requirieron intervención profesional. Andrés Iniesta, autor del gol que coronó a la Roja en Sudáfrica 2010, confesó que un año antes del torneo cayó en un profundo desánimo tras el fallecimiento de su amigo Dani Jarque, sumado a las lesiones que afectaron su salud mental, pero la guía de terapeutas le permitió recuperar la motivación para calzarse las botas y volver a sonreír.
De igual forma, Jesús Navas vio seriamente amenazada su trayectoria debido a crisis de ansiedad que le generaban pánico al estar lejos de su hogar por periodos prolongados, un obstáculo inmenso para giras y concentraciones internacionales la terapia psicológica y el círculo familiar fueron su único salvavidas para superar esos bloqueos y consolidar una carrera legendaria.
En una línea similar se encuentran Boyan Krkić y Fermín López Boyan; el primero siendo apenas un adolescente del Barcelona, tuvo que renunciar a la Eurocopa de 2008 debido a ataques de pánico incontrolables que lo mantenían en un estado constante de mareo y temblores por su parte, mientras que Fermín López admitió que durante su formación en La Masía llegó al colapso por la frustración de no jugar, llorando en la intimidad hasta que el cuerpo médico del club detectó lo que le estaba pasando y le asignó tratamiento terapéutico.

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Cómo lo confrontan en una concentración
Frente a este panorama, las selecciones nacionales y las instituciones deportivas de primer nivel han dejado de ver el apoyo psicológico como un lujo para entenderlo como un requisito de supervivencia en el alto rendimiento, especialmente durante los grandes torneos para afrontar estas crisis en plena concentración, los profesionales de la salud mental integrados en los planteles aplican el acompañamiento profesional continuo, brindando sesiones individuales para que los jugadores puedan desahogarse, expresar sus emociones de forma segura y trabajar en la resiliencia.
Los futbolistas deben sacar fuerzas aprenden a disociar de manera efectiva, utilizando técnicas de enfoque y atención plena para centrar su mente únicamente en los entrenamientos y en los partidos de fútbol, lo que ayuda a que el cerebro se mantenga en el presente y separe de forma temporal los pensamientos intrusivos o las preocupaciones familiares.
El derecho a la vulnerabilidad
Es momento de desmontar la idea de que los futbolistas profesionales son de hierro inmunes a la tristeza, aunque gozan de privilegios económicos y sociales la presión de millones de personas juzgando cada error en partidos, el miedo constante al fracaso en el fútbol, los problemas ajenos al fútbol como pérdida de un ser querido, afectan a cualquiera atleta de élite quienes antes de ser deportistas son seres humanos.