Nacional.- La Sociedad Venezolana de Anestesiología (SVA) emitió un comunicado urgente el pasado 9 de agosto, exigiendo una investigación científica rigurosa tras la muerte de al menos cinco niños venezolanos en Chile, quienes fallecieron luego de someterse a procedimientos quirúrgicos bajo anestesia general.
El pronunciamiento de la SVA surge en respuesta a declaraciones de la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH), que sugirió la posible existencia de una mutación genética mitocondrial en los pacientes, similar a casos reportados en España. Esta hipótesis, según la SACH, podría explicar la reacción adversa al anestésico sevoflurano, que habría provocado daño neurológico severo o la muerte en los niños.
Sin embargo, la SVA rechazó categóricamente cualquier intento de vincular la nacionalidad venezolana con una supuesta predisposición genética sin estudios concluyentes. “Culpar a un grupo étnico o nacional sin pruebas es injusto y socialmente perjudicial”, señaló el comunicado.
En la misiva, el organismo venezolano exhortó a que se adelanten las investigaciones correspondientes con el propósito de garantizar la mayor precisión de las causas que derivaron en estos lamentables fallecimientos.
“Deben realizarse las pesquisas, necesarias con una base científica y ética de alto nivel, para saber las causas de estos eventos desafortunados. Solo mediante un estudio objetivo y multidisciplinario será posible garantizar la seguridad de los procedimientos anestésicos”, reza parte del comunicado.
La SVA instó a evitar especulaciones que puedan derivar en estigmatización o discriminación hacia la población migrante venezolana. Además, pidió a los anestesiólogos de la región reportar cualquier incidente clínico a las autoridades competentes.
“Condenamos cualquier rechazo a la población venezolana en otros países que pudiera conducir a la segregación de los servicios sanitarios por causa de gentilicio o ascendencia venezolana”, advirtió la institución.
La organización extendió sus condolencias a las familias afectadas y reiteró que “cualquier pérdida de una vida, especialmente en la infancia, representa una tragedia que debe ser abordada con responsabilidad, humanidad y ciencia”.
Este caso ha encendido las alarmas en la comunidad médica latinoamericana, que ahora enfrenta el reto de esclarecer los hechos sin caer en prejuicios ni generalizaciones. La seguridad de los procedimientos anestésicos y la protección de los derechos de los pacientes migrantes están en juego.

Fuente/Caraota Digital