Las niñas Kumari en Nepal | Las diosas vivientes y solitarias

Cada cultura es un mundo aparte. Un universo de creencias y de tradiciones que pueden resultar sorprendentes para todo aquel que no vive entre ellas. Para los hijos de la cultura occidental, las tradiciones de los países árabes o del hinduismo suelen ser vistas como raras. Y aunque muchas de ellas son reconocidas y admiradas por su exotismo, otras rayan en la afectación de la calidad de vida y de los derechos humanos de quienes las protagonizan. Hoy en Supercurioso queremos viajar hasta Nepal, para presentarte la peculiar historia de las niñas Kumari.

Se trata de pequeñas que son ungidas como deidades, pero que a cambio deben confinarse a la soledad y a una vida repleta de normas, que poco tienen que ver con la inocencia de la infancia. Acompáñanos a conocer la historia de las niñas Kumari.

¿Quiénes son las niñas Kumari?

niñas Kumari

Las curiosidades de Nepal nos dibujan una región llena de tradiciones y de exotismo. Pero muchas de sus manifestaciones culturales rayan e incluso traspasan el límite de los derechos humanos y del respeto a la voluntad individual. Es por ejemplo el caso del Festival Teej, en el que las mujeres se abstienen de comer y beber, y se dedican a rezar por el bienestar de sus maridos.

 

 

Y es que, curiosamente, muchas de las tradiciones tienen como protagonistas (y afectadas) a las mujeres. Las Kumari en Nepal son clara muestra de ello. Para hacernos una idea de la situación, lo primero sería aclarar: ¿En qué consiste ser niñas Kumari?

Una Kumari es una especie de “reencarnación temporal” de una diosa hinduista en el cuerpo de una mortal. Se trata de la Diosa Taleju, una versión nepalí de la Diosa Durga.

Según la leyenda, el Rey Jayaprakash Malla, tras la entrada de una serpiente roja en su alcoba, empieza a tener pensamientos impuros hacia la diosa Taleju, que al darse cuenta lo castiga con no mostrarse más en su forma de mujer, sino como una niña y es por esto que desde entonces el espíritu de esta diosa se esconde entre las niñas.

¿Cómo se sabe que una niña es una Kumari Nepal?

Para distinguir a una niña Kumari Nepal, los hinduistas tienen todo un listado de signos distintivos que la pequeña debe tener. Lo primero sería provenir de la casta Shakia, la misma a la que pertenecía Buda.

Otros signos serían tener el cuello en forma de caracola, los muslos de ciervo, pecho de león, cuerpo de baniano y tez dorada, entre otros. ¡Pero no creas que apenas nace una niña, ya la están revisando a ver si reúne los requisitos! Se dice que cuando una madre sueña con una serpiente roja es un aviso de que la Diosa Taleju ha elegido el cuerpo de su hija.

Es a partir de aquí cuando las familias pueden presentar a su hija ante los jueces para que determinen si la niña presenta los 32 signos de pureza de las Kumari. Luego le tocará superar la prueba de valentía, que consiste en permanecer encerrada en una habitación a oscuras durante toda la noche, donde velará a vacas muertas entre máscaras de demonios. Una prueba terrorífica que, si es superada, se compensará con el honor de encarnar a la diosa Taleju hasta que aparezca la primera menstruación.

En general, las niñas Kumari deben tener alma, cuerpo y corazón puros, inmaculados. Otros de los requisitos para que una pequeña sea considerada como reencarnación de la diosa, es que tenga una dentadura y un historial médico perfecto. También sus ojos y cabellos han de ser muy oscuros. Las niñas Kumari de Katmandú deben tener además un signo zodiacal similar al del presidente de la República. Ello se dice que ayuda a asegurar la buena ventura del país.

¿Cómo viven las niñas Kumari?

Kumari Nepal

La forma de vida de las niñas Kumari es bastante peculiar. Si bien para ellas y sus familias se trata de un honor, para la cultura occidental resulta una tradición bastante cruel, en la que la pequeña se ve completamente aislada, imposibilitada de desarrollar una vida normal.

Después de que la Kumari Nepal es reconocida como tal, es apartada del mundo, aislada en una habitación de donde no saldrá ni para ir a la escuela, ni para jugar con sus amigos. Además, se la obligará a vestir con los ropajes propios de la Diosa, ir maquillada, comparecer antes sus fieles para ser adorada en las fiestas dedicadas en su honor, a dar la bendición, entre otros rituales que le son impuestos como un deber.

Cada población tiene su propia Kumari Nepal, y son las familias las que sufragan todos los gastos que supone mantener una diosa. Es por esto que el abogado Pundevi Maharjan llevó a la Corte Suprema el caso, que fue desestimado por no suponer un verdadero trabajo. Hay que decir que entre tanto revuelo se ha conseguido que las niñas Kumari reciban tres horas lectivas semanales y que perciban una pequeña pensión.

¿Qué ocurre cuando las Kumari crecen?

Toda la forma de vida de las niñas Kumari, las diosas vivientes, resulta bastante sorprendente. Pero aún más complejo es lo que ocurre cuando dejan de serlo. El reinado de las Kumari es bastante corto, apenas de unos años.

Son elegidas en promedio a los cinco años, y permanecen como diosas hasta que les llega su primera menstruación. Lo que dice la creencia popular al respecto es que la herida sangrante que se produce en el cuerpo de la niña, la desacraliza.

Entonces, llegado ese momento, la diosa Taleju abandona el cuerpo de la niña, y empieza la búsqueda de otra niña virgen. Es en ese momento en el que empieza lo verdaderamente difícil para las niñas Kumari. Luego de toda una infancia y el inicio de una adolescencia, vividas como diosas, aisladas del mundo, ahora son obligadas a insertarse en una normalidad que les es completamente desconocida.

La joven debe aprender a andar por las calles, a ir a la escuela, a hacer amigos, todo desde cero. Para muchas es un momento muy difícil, pues mientras por años fueron adoradas como diosas, ahora nadie las reconoce en ningún sentido. A pesar de ello, la mayoría defienden que la tradición ancestral debe continuar, pues forma parte de la identidad espiritual y cultural de Nepal.

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