Salud.-La comunidad científica ha identificado una forma de demencia reconocida recientemente que está transformando la comprensión del deterioro cognitivo. Se trata de la LATE (siglas en inglés de Limbic-predominant Age-related TDP-43 Encephalopathy), una enfermedad que cada vez se diagnostica con mayor frecuencia y que plantea la necesidad de ampliar las estrategias de tratamiento y atención.
Hasta hace pocos años, la mayoría de los casos de demencia eran asociados directamente al Alzheimer. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que un número significativo de pacientes podría padecer LATE, lo que explica por qué algunos tratamientos convencionales no muestran la eficacia esperada.
“En aproximadamente una de cada cinco personas que acuden a nuestra consulta, lo que antes se creía que podía ser Alzheimer, en realidad parece ser LATE”, dijo Greg Jicha, neurólogo y director adjunto del Centro Sanders-Brown de Envejecimiento de la Universidad de Kentucky.

Este año se publicaron directrices médicas específicas que instruyen a los profesionales de la salud sobre cómo identificar esta condición, marcando un avance clave en el diagnóstico diferencial.
La LATE suele surgir a una edad más avanzada que el alzhéimer, y sus síntomas se limitan generalmente a un deterioro de la memoria y, a veces, a dificultades para encontrar palabras o nombrar objetos, dijo David Wolk, neurólogo que dirige el Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad de Pensilvania.
El alzhéimer también suele afectar la capacidad de planificar, organizar y realizar tareas, y puede provocar cambios de humor y de comportamiento, dijo.
Las cifras son contundentes:
Un tercio de las personas mayores de 85 años presenta LATE.
El 10 % de los mayores de 65 años también está afectado.
Estos datos revelan que la enfermedad tiene una incidencia significativa en la población de adultos mayores y que su reconocimiento es esencial para diseñar políticas de salud pública más efectivas.
La LATE comenzó a reconocerse después de que, en 2018, Nelson convocó a unos 35 investigadores de todo el mundo para explorar la designación de un nuevo diagnóstico no relacionado con el alzhéimer, evaluando datos de autopsias cerebrales y otras investigaciones.
“Lo que me impulsó a ello fue el hecho de no tener un diagnóstico para el 30 por ciento de los casos de demencia”, dijo. “Significa que nos falta algo, Jack”.
En 2019, el grupo publicó un informe que daba nombre a una enfermedad que los investigadores llevaban mucho tiempo intentando clasificar en función de su biología y sus efectos en el cerebro.
Biológicamente, el alzhéimer implica la formación de placas de amiloide, seguidas de otra proteína, tau, que forma ovillos. La LATE implica acumulaciones anormales de otra proteína, llamada TDP-43.

Diferencias con el Alzheimer
Expertos en demencia advierten que algunos pacientes diagnosticados con Alzheimer podrían en realidad padecer LATE. Aunque ambas enfermedades comparten síntomas como pérdida de memoria y deterioro cognitivo progresivo, sus mecanismos biológicos son distintos. Esto subraya la importancia de contar con diagnósticos más precisos que permitan tratamientos adaptados a cada condición.
Por sí sola, la LATE, abreviatura de encefalopatía TDP-43 relacionada con la edad de predominio límbico, suele ser menos grave que el alzhéimer y se desarrolla más lentamente, dijo Pete Nelson, director adjunto del Centro Sanders-Brown, quien ayudó a impulsar los esfuerzos para identificar el trastorno.
Eso puede ser tranquilizador para los pacientes y sus familias. Pero no existe un tratamiento específico para la LATE.
Además, muchas personas mayores tienen más de un tipo de patología demencial, y cuando la LATE se da junto con el alzhéimer, exacerba los síntomas y acelera el deterioro, dijo.
“La enfermedad de Alzheimer pura es peor que la LATE pura”, dijo. “Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer más la LATE es peor que cualquiera de las dos por separado: más rápida, más grave, un final más brutal”.

Retos y perspectivas
El descubrimiento de LATE abre un nuevo capítulo en la investigación sobre demencias. Los especialistas coinciden en que se requiere:
Mayor inversión en investigación clínica para entender sus causas y evolución.
Ampliar la gama de tratamientos más allá de los diseñados para el Alzheimer.
Capacitación médica para aplicar las nuevas directrices y mejorar la detección temprana.
La identificación de LATE representa un avance crucial en la lucha contra las demencias. Reconocer que no todos los casos corresponden al Alzheimer permitirá ofrecer diagnósticos más certeros y tratamientos más adecuados, mejorando la calidad de vida de millones de personas mayores en todo el mundo.
