POLÍTICA.- En un hecho que ha marcado las labores de inspección tras los devastadores terremotos que sacudieron al país el pasado 24 de junio, realizada por una comisión legislativa, los diputados Nicolás Maduro Guerra y Jorge Arreaza fueron objeto de un contundente reclamo ciudadano mientras visitaban una de las zonas afectadas en La Guaira.
“Perdí una hija, no una cocina”
La protagonista de la confrontación fue Damely Yaneth Díaz, una ciudadana que, al identificar a los parlamentarios, los increpó directamente por las condiciones que llevaron a la tragedia. “Todos ustedes tienen que ir presos. Esto fue una irresponsabilidad y por eso tienen que pagar”, vociferó la mujer, quien posteriormente se acercó a los funcionarios con profunda indignación para sentenciar: “Yo no perdí una cocina, perdí una hija”.
El momento fue documentado en su totalidad por periodistas extranjeros presentes en el sitio, quienes, a pesar de los intentos del personal de seguridad de los legisladores por impedir el registro de la incidencia, fueron alentados por los residentes con gritos de “fílmenlos, fílmenlos, hasta cuándo”.

Respuestas de los legisladores bajo escrutinio
Al ser consultado sobre el reclamo de la señora Díaz, el diputado Nicolás Maduro Guerra declaró entender y apoyar el dolor de la madre, asegurando: “No puedo imaginar el dolor que siente”.
No obstante, el intercambio subió de tono al abordar la calidad de las construcciones en la zona. Ante la pregunta de los periodistas sobre si los edificios desplomados habían sido levantados por el Gobierno, Maduro Guerra respondió: “Este urbanismo sí, pero en todo el estado se han caído edificios que fueron construidos por todo el mundo”. Al ser interrogado sobre si dichas estructuras poseían la solidez necesaria para resistir el sismo, el diputado zanjó el tema señalando: “No lo sé, yo no soy arquitecto, soy economista”.
Este episodio pone de relieve la creciente tensión entre los ciudadanos afectados por la catástrofe y las autoridades, en un escenario donde las familias damnificadas demandan respuestas claras ante las fallas estructurales y la gestión del desastre.