Salud.- El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) otorgó recientemente la prestigiosa Medalla Florence Nightingale a la enfermera venezolana María Teresa Párima, en reconocimiento a su extraordinaria trayectoria y compromiso con la salud pública durante más de setenta años. Este galardón, considerado el más alto honor en el ámbito de la enfermería humanitaria, celebra el coraje, la dedicación y el espíritu de servicio que han marcado la vida de Párima.
Desde sus primeros pasos en hospitales rurales hasta su liderazgo en programas de atención comunitaria, María Teresa Párima ha sido un pilar en la promoción de la salud en Venezuela. Su labor ha trascendido fronteras, participando en misiones humanitarias en contextos de emergencia, epidemias y zonas de conflicto, siempre guiada por los principios de neutralidad, imparcialidad y humanidad.
La Medalla Florence Nightingale: símbolo de excelencia
Creada en 1912, esta medalla honra a enfermeras que han demostrado valor excepcional y entrega en situaciones difíciles. El CICR destacó la capacidad de Párima para formar generaciones de profesionales, su incansable lucha por mejorar el acceso a la salud en comunidades desfavorecidas, y su papel como defensora de los derechos de los pacientes.
Un ejemplo para el país y el mundo
La condecoración de María Teresa Párima no solo enaltece su legado, sino que también pone en valor el rol fundamental de la enfermería en la construcción de sociedades más justas y resilientes. Su historia inspira a nuevas generaciones a ejercer la profesión con vocación, ética y compromiso social.
Nacida en Onoto, estado Anzoátegui, María Teresa Párima se formó en la Cruz Roja de Caracas y desde muy joven abrazó la carrera de enfermería, convirtiéndose en un pilar del Hospital Carlos J. Bello.
Su larga trayectoria la ha hecho testigo y protagonista de momentos en la historia sanitaria de Venezuela, incluyendo la Tragedia de Vargas y la reciente pandemia de COVID-19.

Orgullo venezolano
Este reconocimiento internacional reafirma el impacto positivo que profesionales de la salud venezolanos han tenido en el ámbito global. María Teresa Párima se convierte así en un símbolo de esperanza, entrega y excelencia, dejando una huella imborrable en la historia de la enfermería humanitaria.
Además de su labor asistencial, la enfermera Párima se ha destacado como docente y guía para nuevas generaciones, fue nombrada madrina por numerosos grupos de estudiantes que se forman en la institución.
A sus 94 años de edad, María Teresa Párima continúa ejerciendo su vocación, atendiendo pacientes en el Hospital Carlos J. Bello de la Cruz Roja Venezolana, en Caracas, donde ha desarrollado una carrera ininterrumpida de 74 años.
El Regional del Zulia
Fuente/Boconó Digital
Fotos/Boconó Digital/WEB
