Espectáculos.- En una revelación sin tapujos que conmovió tanto a los presentes en el estudio como a la audiencia, la cantante y actriz venezolana Liliana Rodríguez compartió lo que calificó como «el testimonio más personal de su vida». Durante su participación en el programa ¡Siéntese quien pueda! (Univisión), la artista admitió haber estado al borde del precipicio a causa de sus severos problemas con el alcohol.
Con una franqueza que le valió una ovación de pie, Rodríguez rompió el silencio sobre el autoengaño en el que suelen caer quienes padecen esta condición.
“Toma mucho valor y coraje admitir que tienes un problema de alcohol o que pudieras tener un problema sin control. Muchos en el medio nos escondemos en las mentiritas de que ‘yo lo puedo controlar’, ‘yo bebo socialmente’, ‘no hay shows en frente del público, yo bebo en mi casa’”, confesó la artista.
El «monstruo» que destruye el hogar
Liliana fue enfática al explicar cómo la adicción no solo afecta al individuo, sino que devasta a su entorno más cercano. Relató cómo las excusas y la negación terminaron por cegarla, creyendo que su fe o su renombre profesional la hacían inmune al problema.
“El monstruo se va formando en casa y maltrata a tus seres amados y a tu familia, y les faltas el respeto (…) Yo soy cristiana, yo creo en Dios y Dios me da control propio, ¿cómo es posible que yo sea Rodríguez Morillo y esto no lo pueda controlar?… Mentiras. ‘Yo sé con quién bebo, dónde bebo y cómo bebo’… Mentiras. Al final me vi en el fondo del pozo y mi familia me dijo: ‘O te internas o vamos a ver qué hacemos porque lo vas a perder todo’”, declaró con la voz cortada.
Un proceso que viene de años
Esta no es la primera vez que la primogénita de José Luis Rodríguez «El Puma» y Lila Morillo aborda este tema. Ya en el año 2022 había dejado ver los primeros destellos de su dura realidad, revelando el detonante emocional que la llevó al límite.
«Toqué fondo cuando el papá de mi hija me dijo: ‘Ya no quiero seguir viviendo contigo’. Me dediqué a beber. Me dije: si no me quiere mi papá y tampoco me quiere mi esposo, entonces el problema soy yo», recordó sobre aquel difícil episodio.
Hoy, tras enfrentar sus fantasmas y aceptar la intervención de sus seres queridos, Liliana Rodríguez se posiciona no solo como una figura del espectáculo, sino como un referente de valentía para miles de personas que atraviesan la misma batalla en silencio. Sus seguidores en redes sociales y la comunidad artística no tardaron en manifestarle su respaldo y aplaudir su honestidad.
Espectáculos/NT.
El Regional del Zulia.