Migración inversa: Qué encuentran los venezolanos que regresan a su país

Las razones son múltiples y complejas, pero la principal es el endurecimiento de políticas migratorias en países como Estados Unidos, Panamá y México, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la presidencia.

por Noris Hernández

Nacional.- Durante más de una década, Venezuela fue epicentro de una de las mayores diásporas del Continente. Millones de ciudadanos partieron en busca de estabilidad, seguridad y oportunidades. Sin embargo, en los últimos años ha emergido un fenómeno inesperado: la migración inversa.

Venezolanos que, tras años en el extranjero, deciden regresar; están abultando las cifras de una nueva ola migratoria, que ya no es de ida sino de vuelta. Una  decisión que algunos ven como un fracaso mientras sus familiares lo ven como una posibilidad de reencuentro.

Una decisión comprensible para muchos. «Ya han tenido un desgaste económico y emocional, y, también, han tenido exposición a múltiples riesgos», explica el asesor en flujos migratorios Jaime Andrés Polanco en un reporte periodístico publicado por RTVE.

¿Qué los motiva? ¿Qué encuentran al volver? ¿Por qué regresan?

 Las razones son múltiples y complejas, pero la principal es el endurecimiento de políticas migratorias en países como Estados Unidos, Panamá y México, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la presidencia, se ha puesto en marcha lo que describió como «la mayor operación de deportación” en la historia de Estados Unidos.

En los últimos meses se ha observado un intenso operativo de deportaciones masivas y cancelación de citas de asilo, como las gestionadas por la app CBP One. La Administración Trump ha enviado cientos de vuelos de deportación a América Latina y el Caribe y se ha invocado una ley poco utilizada de 1798, llamada Ley de Extranjeros Enemigos, para justificar algunas expulsiones.

En febrero de 2025, apenas semanas después de asumir su segundo mandato, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó de un fuerte aumento de las solicitudes de Retorno Voluntario Asistido (AVR) de ciudadanos de países de toda América Latina.

Situación que ha generado un evidente desencanto con el “sueño americano”, tras enfrentar discriminación, precariedad laboral o inseguridad en el extranjero.

Otros, aunque sean minoría, regresan por motivaciones personales como la reunificación familiar, nostalgia, o la percepción de una leve mejora en ciertas zonas del país.

El frustrante viaje de regreso

El retorno no es sencillo. Muchos migrantes cruzan el Tapón del Darién, el peligroso paso selvático entre Colombia y Panamá, en sentido contrario, enfrentando los mismos peligros que en su ida: redes de trata, violencia sexual, extorsiones y naufragios. A través de este paso fronterizo, por ejemplo, más de 13.200 migrantes han transitado hacia el sur en lo que va de 2025, 94% de ellos venezolanos, registrando una caída del 99,7 por ciento en el movimiento hacia el norte en abril, según el presidente panameño José Raúl Mulino.

La mayoría de los migrantes que vuelven lo hacen desde la frontera de México con Estados Unidos, tras la dificultad para atravesar ese pase.

En junio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU informó que los cruces no autorizados desde México hacia Estados Unidos cayeron un 93 por ciento en mayo, en comparación con el mismo mes de 2024.

Algunos optan por regresar a Venezuela directamente, mientras otros buscan nuevos destinos en Sudamérica, como Chile o Brasil, en lo que expertos llaman “remigración”.

¿Qué encuentran al volver?

El regreso está marcado por una mezcla de esperanza y realidad; sin embargo, la realidad más dura es la reinserción en el mercado laboral informal, ya que muchos retornados enfrentan dificultades para reinsertarse laboralmente. El empleo formal sigue siendo escaso y mal remunerado, optando por engrosar las cifras de trabajadores del sector informal.

La falta de reconocimiento de títulos obtenidos en el extranjero, también limita las oportunidades profesionales de los que regresan.

Por otra parte, los desafíos educativos para hijos nacidos o escolarizados fuera del país, son escoyos difíciles de sortear al llegar de nuevo a casa.

Otro grave problema es el acceso limitado a salud pública, especialmente para quienes no están afiliados al IVSS. Sin contar que el sector salud es uno de los más golpeados por la crisis. Los hospitales públicos carecen de insumos y especialidades médicas, y a veces, para recibir una escasa atención primaria, el paciente tiene que aportar al centro asistencial hasta la jeringa y el medicamento que amerita para mejorar su estado clínico.

El espejo de esta situación es la cantidad de cuentas solidarias que se multiplican en las redes sociales solicitando ayuda inmediata para salvar una vida, porque la crisis económica que atraviesa el país no permite que el ciudadano común pueda costear un examen médico, que en la mayoría de los casos supera los 500 dólares o una operación que puede llegar a rondar entre los 3 mil y 12 mil dólares.

A pesar de esto, algunos retornados logran iniciar pequeños emprendimientos, aprovechar redes familiares o participar en iniciativas comunitarias.

Por su parte el Plan Vuelta a la Patria, impulsado por el gobierno, ha repatriado a más de 6.752 venezolanos en 2025, aunque muchos regresan por cuenta propia.

 

Cambios de mentalidad.Retos y oportunidades

Quienes regresan lo hacen con una visión más pragmática. Ya no buscan un país ideal, sino un espacio donde reconstruir su vida. Algunos traen consigo experiencias, conocimientos y redes que pueden ser valiosas para la reconstrucción social y económica del país.

La migración inversa plantea desafíos para el Estado venezolano, entre ellas, diseñar políticas de reinserción laboral y educativa, facilitar la homologación de títulos, promover campañas de convivencia y reconocimiento mutuo y aprovechar el talento retornado para el desarrollo local.

Este fenómeno, aún incipiente, es una señal de que muchos venezolanos siguen apostando por su país, incluso en condiciones adversas. Escuchar sus historias y facilitar su reintegración puede ser clave para sanar las heridas de una nación fracturada por la distancia y la crisis.

Texto/Noris Hernández

Fuente/IA

Fotos/WEB

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