Nacional- La muerte de la niña venezolana Giovanna Morales Álvarez, ocurrida el pasado 13 de agosto de 2025 en el Hospital de Talca, Chile, ha reavivado la preocupación por una serie de fallecimientos de menores migrantes de esta nacionalidad durante procedimientos médicos bajo sedación.
Giovanna, de apenas cuatro años, fue sometida a una resonancia magnética bajo anestesia tras presentar síntomas neurológicos posteriores a una cirugía ambulatoria para tratar sus amígdalas y adenoides, pero terminó falleciendo en la unidad de cuidados intensivos de un hospital chileno. Nunca despertó del estudio médico que se le pretendía realizar.
La niña tuvo la operación en julio de 2024 en la Clínica FUSAT de Rancagua. Tras la cirugía, la niña presentó síntomas de ataxia (pérdida de coordinación) y fue hospitalizada. En busca de un diagnóstico, se le realizaron varios exámenes, incluyendo una punción lumbar y un escáner, todos sin resultados concluyentes. Sin embargo, los médicos sospechaban de una posible infección postoperatoria o un tumor y decidieron realizar una resonancia magnética bajo sedación en el Hospital de Talca.
”El 13 de agosto, fue trasladada en ambulancia desde el Hospital de Curicó al Hospital de Talca para realizarle ese examen bajo sedación, pero nunca volvió a despertar”, lamentó ante un medio local el padre de la niña, Geomar Morales, oriundo de Valencia, estado Carabobo.

Un caso que conmueve
El padre de la pequeña, relató que su hija “entró caminando y hablando” al hospital, pero tras recibir anestesia, sufrió una hipoxia que derivó en daño cerebral irreversible. Aunque algunos médicos sugirieron una posible mutación genética mitocondrial como causa, la familia rechaza esta hipótesis y denuncia negligencia médica.
La madre de Giovanna relató momentos de urgencia y confusión durante el procedimiento, mientras el personal médico intentaba reanimarla. La menor fue inducida a coma, pero no logró recuperarse.
La familia Morales Álvarez que reside en Chile desde hace nueve años y Giovanna nació en ese país; hoy vive una tragedia por lo que exige justicia y una investigación transparente del caso.

¿Una Tendencia Preocupante?
El caso de Giovanna no es aislado. La Sociedad Venezolana de Anestesiología (SVA) ha solicitado una investigación científica y ética tras la muerte de al menos cuatro niños venezolanos en Chile en circunstancias similares. Todos los casos ocurrieron durante procedimientos que requerían anestesia general, y han generado inquietud sobre posibles fallos en el protocolo médico o condiciones genéticas no diagnosticadas.
La Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH) planteó la hipótesis de una mutación genética heredada por línea materna que afectaría la respuesta de ciertos pacientes al anestésico sevoflurano. Sin embargo, la SVA rechaza vincular la nacionalidad con predisposiciones genéticas sin evidencia rigurosa, y condena cualquier forma de estigmatización en los servicios de salud.

Respuesta oficial: Llamado a la Prudencia y la Ciencia
A pesar de la posible causa genética sugerida por los médicos tras el deceso de la pequeña Gio, el Ministerio de Salud (Minsal), a través de una circular, se desmarcó de la tesis de origen genético vinculado con las muertes de niños venezolanos tras complicaciones con la anestesia.
Inicialmente el Minsal sustentó la versión, pero ahora se deslinda: “De forma preliminar, se observa que todos los casos tienen ascendencia venezolana materna, lo que en ningún caso constituye evidencia de causalidad, por lo que esta es una descripción para identificar a la población actualmente en análisis, pero no una declaración de asociación causal ni de hipótesis clínica”.
Fue la Sociedad de Anestesiología de Chile (SACH) la que dio a conocer cinco casos de niños previamente sanos —cuatro de ellos fallecidos— tras intervenciones electivas con anestesia general entre 2021 y julio de 2025. Ahora se sumaría este nuevo caso.
La Sach difundió la idea de que una mutación genética mitocondrial heredada por vía materna podría ser responsable. Esa tesis fue impulsada tras identificar en uno de los casos en Chile una alteración similar a la descrita en un estudio europeo.
Sin embargo, el Minsal, tras tomar conocimiento formal de los hallazgos el 15 de julio, activó protocolos institucionales que apuntan a un enfoque más prudente y fundamentado.
Desde ese momento, se instruyó una auditoría clínica exhaustiva para esclarecer cada caso, reportes internacionales a la farmacovigilancia global, y una revisión detallada de la literatura científica que permita descartar o confirmar hipótesis con evidencia robusta.
El Minsal reafirma que no existen diagnósticos concluyentes que demuestren causalidad genética. Por eso se desvincula explícitamente del enfoque determinista y declara que la sospecha genética es solo una línea preliminar de investigación, aún en curso.
La entidad sanitaria también destacó que las anestesias pediátricas continúan siendo consideradas seguras, siempre que se apliquen bajo protocolos nacionales e internacionales validados.
Ambas sociedades médicas coinciden en la necesidad de estudios multidisciplinarios que permitan esclarecer las causas de estos fallecimientos. La SVA ha instado a anestesiólogos y autoridades sanitarias a reportar incidentes clínicos y evitar especulaciones que puedan derivar en discriminación o exclusión de pacientes por su origen.
El Ministerio de Salud de Chile, por su parte, ha emitido lineamientos para el manejo de eventos neurológicos postoperatorios y ha reiterado que la ascendencia venezolana no constituye una causal clínica para explicar los fallecimientos.

Justicia y Dignidad
La familia Morales Álvarez, como otras afectadas, no solo busca respuestas médicas, sino también justicia y dignidad. “Mi lucha no es solo por Gio, es por los que ya no están y por los que todavía se pueden salvar”, expresó el afligido padre.
La muerte de Giovanna y otros niños venezolanos en Chile plantea interrogantes urgentes sobre la seguridad anestésica pediátrica, la atención médica a migrantes y la necesidad de protocolos más rigurosos y sensibles. Porque detrás de cada caso hay una vida truncada, una familia rota y una sociedad que debe responder.
