Nahuel Gallo: «No estoy libre hasta que liberen a los demás»

"Yo sigo encerrado en mi mente hasta que no liberen esos 24 extranjeros, yo no estoy libre", Nahuel Gallo

por Mileydi Piña
Nahuel Gallo

Internacionales. – El gendarme argentino Nahuel Gallo, recientemente liberado, explicó que el paso por el centro penitenciario El Rodeo I deja marcas que van más allá de lo físico.

Además definió el lugar como un escenario de constante «tortura psicológica» y una incertidumbre asfixiante.

Su testimonio arroja luz sobre la realidad de los ciudadanos extranjeros atrapados en un sistema que los mantiene aislados del mundo exterior.

 

Un sistema de incertidumbre y aislamiento

La vida dentro de El Rodeo I está marcada por la falta de información. Según el testimonio, los detenidos viven en un estado de alerta permanente sin saber cuál será su destino: «Ahí en el Rodeo I no te avisan dónde vas a ir o qué vas a hacer o qué va a pasar. Es cuestión de momentos, días, incertidumbre y millones de pensamientos que uno no sabe qué va a pasar día a día».

Para los extranjeros, la situación es aún más crítica debido a la privación total de contacto con el exterior.

El entrevistado enfatiza que la pérdida de la libertad fue un proceso injusto y solitario: «No es fácil estar incomunicado, no es fácil haber perdido la libertad injustamente. Los extranjeros no teníamos visita, no teníamos llamadas».

Nahuel Gallo

La bandera de jabón: Un símbolo de resistencia

A pesar de las condiciones adversas, la identidad y el afecto familiar se convirtieron en las únicas herramientas de supervivencia.

«Mi fortaleza mental, mi día a día, pensar que tengo que estar bien, tengo un hijo que lo amo con toda mi vida, es lo único que me mantuvo fuerte», relata conmovido.

En un acto de resistencia creativa, el detenido utilizaba materiales básicos para mantener vivo el vínculo con su patria.

«Gritaba orgullosamente argentino, hacía mi bandera con jabón. Derretía mi jabón celeste y jabón blanco y hacía mi bandera».

A pesar de que su creación era saboteada frecuentemente, persistía en su empeño: «Era lo único que me hacía sentir que estaba mi casa, estaba mi país, aunque me la había rayado varias veces, no importa, la volví a hacer».

El llamado por los que quedan atrás

A pesar de haber recuperado su libertad física, el exdetenido asegura que su mente permanece en las celdas de El Rodeo I, junto a quienes aún no han tenido su misma suerte.

Añadió que todavía existen 24 extranjeros de distintas nacionalidades esperando ser liberados.

«Yo sigo encerrado en mi mente hasta que no liberen esos 24 extranjeros, yo no estoy libre», sentencia, recordando que la solidaridad de los propios venezolanos dentro del penal —quienes llegaron a ayudarlo «así sea con una media»— fue lo que le permitió resistir en un lugar que prefiere no recordar pero que no puede olvidar.

Con información de Alberto News.
Fotos RRSS.
EL REGIONAL DEL ZULIA.

 

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