Salud.- Por primera vez en la historia, la obesidad ha superado al bajo peso como la forma más predominante de malnutrición entre niños en edad escolar y adolescentes a nivel mundial.
Las tendencias ahora se mueven en direcciones muy distintas: desde el año 2000, la prevalencia del bajo peso entre menores ha caído del 13 % al 9,2 %; mientras que la obesidad ha pasado del 3 % al 9,4 %.
Así lo revela el más reciente informe de UNICEF titulado “Alimentando el negocio: Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia”, una radiografía alarmante sobre cómo los sistemas alimentarios están fallando a las nuevas generaciones.
Según el documento, 188 millones de niños y adolescentes entre 5 y 19 años —uno de cada diez— padecen actualmente obesidad. Esta cifra marca un punto de inflexión en la lucha contra la malnutrición, que ya no se limita a la escasez de alimentos, sino también a su calidad y accesibilidad.
«Significa un cambio muy importante en la forma de abordar la malnutrición por parte de los gobiernos y de la comunidad internacional. Tradicionalmente, hemos trabajado a nivel global en prevención y tratamiento de la desnutrición, pero eso ha cambiado», explica a a la agencia de noticias EFE Mauro Brero, asesor senior de Nutrición en Unicef.
Entornos que alimentan el problema
El informe denuncia que los entornos alimentarios modernos están diseñados para promover el consumo de productos ultraprocesados, altos en azúcares, grasas y sal, pero bajos en nutrientes esenciales. Supermercados, redes sociales, publicidad dirigida y hasta las escuelas se han convertido en espacios donde la comida chatarra domina.
“Los niños están rodeados de mensajes que los empujan a comer mal. No es solo una cuestión de elección personal, es un sistema que los condiciona desde pequeños”, señala el informe.

Más allá del sobrepeso
La obesidad infantil no solo implica un aumento de peso, sino también un mayor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardiovasculares. Además, afecta el bienestar emocional, la autoestima y el rendimiento escolar.
En países de ingresos bajos y medios, el fenómeno se agrava por la coexistencia de obesidad y desnutrición en una misma comunidad —incluso en una misma familia—, lo que refleja una doble carga de malnutrición.
Particularmente preocupante es, según Unicef, la situación en regiones como Latinoamérica y el Caribe (39 % de menores entre 10 y 14 años con obesidad), Norteamérica (45 % también para esta franja de edad), Oriente Medio y Norte de África (36 %), y Europa Occidental (28 %).

Mención aparte para países como España donde, a pesar de presumir de cocina mediterránea y con los datos más recientes, el 31 % de sus niños en edad escolar y adolescentes padece sobrepeso, y un 10 % obesidad.
UNICEF advierte que detrás de esta crisis hay intereses económicos que priorizan las ganancias sobre la salud infantil. El informe llama a los gobiernos a regular la publicidad dirigida a menores, mejorar el etiquetado de alimentos, garantizar opciones saludables en las escuelas y promover políticas fiscales que desincentiven el consumo de productos nocivos.
Texto/Copilot IA
Fotos/WEB
Con Información de EFE