NACIONAL.- El camino de vuelta a casa es, para miles de venezolanos, un trayecto marcado por los pies descalzos, el estigma de la xenofobia y una mochila cargada de vulnerabilidades.
El más reciente Informe XVIII de Movilidad Humana Venezolana (2025-2026), presentado por el Observatorio de Investigaciones Sociales en Frontera (Odisef), revela una realidad cruda: el retorno al país está siendo protagonizado por una población joven con un bajísimo nivel de formación académica formal y profundas cicatrices psicológicas.
La brecha académica: Una barrera para el desarrollo
La estadística es contundente. Según Carmen Vivas Franco, directora de investigación de Odisef, la formación profesional es casi inexistente entre quienes cruzan la frontera a pie. El 60,5% de los encuestados solo completó la educación primaria, mientras que un preocupante 15% carece de cualquier tipo de instrucción.
Durante una entrevista en el programa Háblame bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, Vivas Franco destacó que estos datos corresponden a un universo de cientos de personas abordadas entre enero y marzo de 2026, apenas una persona reportó estudios universitarios.
Adicionó que esta carencia de credenciales académicas condenó a la mayoría a la informalidad en el extranjero; el 88,6% de estos migrantes desempeñó labores elementales como limpieza (22,2%) o ventas ambulantes (17,3%) en los países de acogida.
Radiografía del retornado: Joven, solo y desasistido
El perfil demográfico que arroja el estudio describe a un sujeto con gran potencial físico pero nulas herramientas de inserción social:
Juventud predominante: El 62% tiene entre 18 y 29 años.
Género y estado civil: El 79,4% son hombres y el 57,5% solteros.
Indocumentación: El 39,2% no posee ningún documento de identidad, lo que agrava su invisibilidad institucional.
Vivas Franco destaca que el 54% de la movilidad detectada corresponde a personas que retornan a Venezuela con la intención de no volver a salir (55,9%). No obstante, la sostenibilidad de este regreso es frágil: solo el 4,2% estima permanecer en el país por más de un año, lo que sugiere que el retorno podría ser solo una pausa en un ciclo migratorio persistente.
El costo invisible: Salud mental y hostilidad
Más allá de lo económico, el informe lanza una alerta roja sobre el bienestar emocional. El 90% de los retornados presenta afectaciones en su salud mental. Experiencias hostiles y episodios de xenofobia en países como Colombia, Ecuador, Perú, Chile y España han dejado huellas profundas.
A esto se suman los peligros físicos del trayecto. El reporte denuncia que muchos realizan la travesía en condiciones infrahumanas, atravesando rutas controladas por grupos criminales en territorio colombiano, a menudo sin el calzado adecuado y tras haber dormido en la calle (situación que admitió el 6,5% de la muestra).
Hacia una reintegración multidimensional
El destino de estos retornados se distribuye principalmente en los estados Aragua (18%), Yaracuy (16,7%) y Monagas (14,1%). A pesar de que el 67,6% cuenta con redes de apoyo familiar en sus comunidades, la falta de capacitación formal limita sus opciones de vida.
Ante este escenario, Odisef propone que la atención del Estado y la sociedad civil no puede limitarse a la entrega de alimentos o bonos. “No se trata solo de la ecuación retorno-ingresos”, enfatizó Vivas Franco durante una entrevista en Radio Fe y Alegría. La experta aboga por un plan de reintegración integral que incluya:
Certificación de saberes: Aprovechar que el 44% aprendió oficios en Venezuela para formalizar sus habilidades.
Alianzas institucionales: Vincular a universidades, gremios y el Inces para capacitar a esta fuerza laboral joven.
Atención psicológica: Programas urgentes para sanar el trauma del tránsito migratorio.
El potencial de estos jóvenes es, en palabras de la investigadora, un “ganar-ganar” colectivo. Sin embargo, sin políticas que atiendan su multidimensionalidad —especialmente su formación y documentación—, el sueño de quedarse en casa corre el riesgo de desvanecerse tan rápido como el polvo del camino que los trajo de vuelta.
EL REGIONAL DEL ZULIA