Nacional.- El flujo migratorio de venezolanos hacia Brasil sigue en aumento, y Pacaraima es uno de los principales puntos de entrada para quienes huyen de la crisis económica y social que agobia a Venezuela. Según cifras de la Policía Federal brasileña, solo en los primeros días de agosto ingresaron a su país más de 12 mil migrantes desde esta ciudad fronteriza.
Desde 2018, el gobierno brasileño ha implementado la Operación Acogida, un programa humanitario que gestiona la recepción, documentación y reubicación de migrantes venezolanos. Sin embargo, el reciente incremento en el número de cruces ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del sistema.

Realidades en la frontera
Pacaraima, una ciudad de apenas 12.000 habitantes, ha sido transformada por la llegada masiva de migrantes. Muchos viven en condiciones precarias, en campamentos improvisados o estructuras públicas. La economía local ha experimentado un auge en algunos sectores, como el comercio de alimentos y divisas, pero también enfrenta desafíos sociales como el aumento de la mendicidad y la explotación laboral.
Además del éxodo por razones económicas, se ha observado un fenómeno de migración escolar: cientos de niños cruzan diariamente desde el estado Bolívar para estudiar en Pacaraima, donde las condiciones educativas son más estables. Esta dinámica refleja el deterioro del sistema educativo venezolano y el esfuerzo de las familias por ofrecer un futuro mejor a sus hijos.
Este fin de semana se observaron a través de un vídeo captado por la red social Upata digital, como centenares de migrantes venezolanos aguardaban en una larga fila frente a la sede Federal Fronteriza de Paracaima para obtener su boleta de entrada a territorio brasilero.
Los presentes advertían que el proceso era lento y quizás debían esperar hasta hoy lunes para poder continuar su camino.
Riesgos y llamados de alerta
Organizaciones como Caleidoscopio Humano han advertido que el alto flujo migratorio en cualquier punto fronterizo del país, expone a los venezolanos a delitos como la trata de personas, especialmente mujeres, niños y adolescentes que viajan sin compañía. Se estima que más de 4.700 víctimas fueron rescatadas entre 2019 y 2023.
La frontera entre Venezuela y Brasil, lejos de cerrarse, sigue siendo un canal para la búsqueda de un mejor bienestar para miles de familias venezolanas. Pero también plantea retos urgentes en materia de derechos humanos, seguridad y políticas públicas.

Texto/Noris Hernández
Fuente/Upatadigital
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