Nacional.- Desde 2023, el Tribunal Disciplinario de la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV) ha venido actuando ante una tendencia que inquieta a la comunidad profesional: psicólogos legalmente graduados y federados estarían incurriendo en prácticas que vulneran la Ley del Ejercicio de la Psicología y el Código de Ética.
Según reportes internos del organismo, se ha observado un incremento sostenido en denuncias y procedimientos disciplinarios contra profesionales que, en el ejercicio de la psicoterapia, han incorporado métodos sin respaldo científico, ajenos al rigor académico y clínico que exige la profesión.
Entre las prácticas cuestionadas figuran el uso de técnicas esotéricas, rituales energéticos, canalizaciones espirituales y otras intervenciones que, aunque puedan tener valor simbólico o cultural, no forman parte del corpus científico de la psicología clínica.
Representantes de la directiva del gremio aseguran que han evidenciado mucha mala praxis. Recuerdan que el psicólogo debe hacer uso de metodología científica para el abordaje de la conducta.
“No es ético que ofrezca Programación Neurolingüística (PNL), que ya ha sido descartada en el mundo porque es una pseudoterapia (terapia falsa). La psicología como ciencia exige responsabilidad, formación continua y apego a principios éticos. No podemos permitir que se desdibuje por modas pseudocientíficas o intervenciones sin validación empírica», explicó Eduardo García Madrid, presidente del Tribunal Disciplinario de la FPV.

Consecuencias éticas y legales
La Ley del Ejercicio de la Psicología en Venezuela establece claramente que el profesional debe actuar con base en conocimientos científicos y métodos reconocidos por la comunidad académica. El Código de Ética, por su parte, exige que el psicólogo se abstenga de utilizar procedimientos que puedan generar daño, confusión o expectativas infundadas en los pacientes.
“Estamos hablando de una violación directa a los principios de beneficencia y no maleficencia”, señala el psicólogo forense Luis Alberto Gómez. “Cuando un paciente acude a terapia, lo hace en busca de ayuda profesional, no de promesas mágicas”.
La FPV sostiene que el Círculo de Realización Personal (CRP), la astrología, el coaching transformacional, las constelaciones familiares, el tarot, la numerología, abrazoterapia, musicoterapia, y las flores de Bach, que es un sistema de 38 esencias florales, bajo la falsa creencia de que pueden curar los desequilibrios emocionales; no son psicología.

Acciones de la FPV
La FPV ha iniciado campañas de concienciación, talleres de actualización profesional y procesos de revisión de credenciales. Además, el Tribunal Disciplinario ha reforzado sus mecanismos de recepción de denuncias y ha emitido sanciones que van desde amonestaciones hasta la suspensión del ejercicio profesional.
“Queremos proteger tanto a los pacientes como a la integridad de nuestra disciplina”, afirma García. “La psicología no puede convertirse en un terreno de improvisación”.
Enfatizó en que esas constelaciones familiares, una creencia centrada en que las personas heredan patrones emocionales y conductuales de sus antepasados que pueden influir en sus vidas, y que estas dinámicas pueden ser reveladas y resueltas a través de la constelación; no son disciplina psicológica reconocidas o avaladas.

Llamado a la comunidad
Ante estás practicas inusuales y, según representantes de la federación ilegales, el gran perjudicado terminan siendo los pacientes que acuden a estas terapias, en busca de la solución de sus problemas.
Eduardo García alerta que hasta ahora los pacientes se han venido protegiendo del intrusismo en la psicología verificando si el profesional aparece registrado en la FVP, sin embargo son los psicólogos los que deben mantenerse fieles a los principios científicos que sustentan su formación al tiempo que deben hacer entender a las personas que acuden a ellos, lo importante para su salud mental verificar la práctica de psicoterapias basadas en la evidencia científica.
En tiempos donde la salud mental cobra cada vez más relevancia, la ética profesional se convierte en un pilar irrenunciable.