MARACAIBO/ZULIA.- La crisis eléctrica que azota al estado Zulia no es un problema de percepción, sino de matemática energética y desidia acumulada. Así lo manifestó el presidente de Un Nuevo Tiempo, y ex gobernador del Zulia, Manuel Rosales, en una rueda de prensa celebrada este jueves 21 de mayo en Maracaibo, donde abordó la crisis eléctrica en la entidad.
El dirigente planteó una hoja de ruta institucional para rescatar el servicio a corto, mediano y largo plazo, advirtiendo que no acude ante la opinión pública para limitarse a dar un diagnóstico que ya todos conocen y padecen, sino para exigir acciones.
El desequilibrio entre la demanda y la generación actual
Rosales detalló que mientras el país posee una capacidad de generación nominal que según los especialistas supera los 34.000 megavatios (MW), el Sistema Eléctrico Nacional apenas produce unos 12.000 MW para cubrir un consumo nacional que ronda los 14.000 MW.
Esta brecha, golpea al Zulia, calificándolo como el estado más perjudicado y gravemente impactado de todo el país. Aclaró que esto no se debe únicamente a la coyuntura nacional, sino a la desidia y al abandono crónico que ha sufrido la región, sumado a eventos específicos provocados por la improvisación.
En ese sentido, recordó el episodio en el que uno de los conductores eléctricos más importantes, como lo es, el cable que cruza el lago, estuvo a punto de comprometer la estructura del puente sobre el lago debido al mal manejo, la falta de pericia y la aplicación de soluciones incorrectas.
En su discurso, Rosales describió cómo la crisis eléctrica paraliza la vida diaria en la entidad. «Aquí no se trabaja con tranquilidad, no se estudia, no se duerme, no funcionan los semáforos ni los electrodomésticos cuando la gente los necesita».
Denunció que los esquemas de racionamiento van desde las 4 hasta las 10 horas diarias, un «salto atrás» que viene acompañado de fluctuaciones eléctricas terribles que queman ventiladores, neveras, aires acondicionados y microondas.

El exgobernador Manuel Rosales habla sobre la crisis eléctrica en el Zulia
Rosales alertó que la crisis golpea con fuerza los servicios públicos esenciales: los hospitales funcionan a medias y el sistema educativo, tanto público como privado, sufre un duro impacto al tener que dictar clases en aulas sin electricidad.
Asimismo, ilustró el colapso comercial señalando que cualquier ciudadano que intenta realizar una compra en un supermercado se ve frenado porque una oscilación apaga los puntos de venta y los sistemas de facturación.
Dependencia del Guri y déficit termoeléctrico
Durante su intervención, Rosales explicó que la vulnerabilidad del Zulia responde a que su estabilidad depende casi exclusivamente de la energía importada desde el desarrollo hidroeléctrico del Caroní (Guri). Precisó que el estado requiere actualmente entre 2.000 y 2.100 MW para operar con normalidad, sin embargo, la transmisión que llega a través de las líneas que surcan el Lago de Maracaibo se ubica apenas entre los 1.050 y 1.100 MW.
El parque termoeléctrico del Zulia cuenta con una capacidad total instalada de 2.900 MW. Detalló que esto incluye 1.380 MW potenciales en la Planta Rafael Urdaneta (Termozulia), 660 MW en la Planta Ramón Laguna y unos 860 MW en sistemas de turbinas adicionales.
Denunció que, en la actualidad, estas instalaciones operan apenas entre el 20% y el 30% de su capacidad, aportando una deprimente cuota de entre 50 y 65 MW.
Puntualizó que si estas plantas estuvieran operando a plenitud, el Zulia no tendría problemas de electricidad. Esta caída libre de la generación interna provoca el déficit estructural de 350 a 500 MW.
Expertos consultados
El líder político advirtió que los expertos consultados en el diseño de esta propuesta, muchos de ellos formados en la antigua Enelven, cuando el Estado contaba con un diseño de cinco empresas y siete servicios eléctricos, coinciden en que es este bache el que desestabiliza el sistema, ocasionando los recurrentes bajones.
Rosales introdujo un matiz crucial: la región estaría en peores condiciones si la actividad económica y petrolera estuviera a plena marcha.
Explicó que la diáspora en el estado fue gigantesca, lo que redujo significativamente la cantidad de personas que utilizan equipos de alto consumo. Además, reveló que todos los pozos petroleros en el Lago de Maracaibo y la industria petroquímica se encuentran paralizados o en su mínima expresión, aunque matizó que «hay buenos vientos que indican que todo esto va a mejorar».
Cinco circuitos comprometidos
Uno de los puntos más agudos de la rueda de prensa fue la presentación que hizo Rosales sobre la fragilidad de las vías de transmisión sublacustre y aérea.

El dirigente desglosó la situación operativa de los cinco circuitos principales que atraviesan el lago para dar energía a Maracaibo y a todo el estado:
• Circuito 1 (400 kV): Indicó que es una instalación operativa desde 1991 que se encuentra en el tramo final de su vida útil y requiere mantenimiento.
• Circuito 2: Explicó que es una línea aérea actualmente en fase de reparación cuyo ciclo de vida útil también está agotado.
• Circuito 3: Recordó que está totalmente fuera de servicio tras la explosión del cable que casi compromete la estructura del puente.
• Circuito 4: Informó que opera apenas al 30% de su capacidad de diseño (generando unos 230 kW) debido a severas limitaciones técnicas, pese a las reparaciones en curso.
• Circuito 5: Confirmó que se encuentra completamente fuera de servicio.

Propuesta y soluciones en tres tiempos
Frente a este escenario que catalogó como una «emergencia especial» o «emergencia humanitaria», Rosales aclaró que la propuesta impulsada por su organización no busca el conflicto, la campaña electoral o la controversia política, sino la viabilidad técnica a través de un plan de acción escalonado ante el retorno de las inversiones:
Corto plazo: El vocero propuso profundizar el mantenimiento preventivo y avanzar en inversiones menores de bajo alcance y rápida ejecución en las plantas Rafael Urdaneta y Ramón Laguna. El punto focal, según expuso, es retomar la instalación de las turbinas de ciclo combinado. Explicó que existen turbinas instaladas que están paralizadas y otras que deben activarse en la región; al aplicar este sistema de doble turbina, se incrementaría sustancialmente la generación propia a corto plazo, estabilizando el voltaje y eliminando los bajones.
Mediano plazo: Rosales exigió la culminación del gasoducto inconcluso que proviene del estado Falcón. Sostuvo que esta obra fue iniciada y posteriormente abandonada, y que el suministro continuo de gas natural es indispensable para alimentar y mejorar las plantas eléctricas de manera eficiente, una necesidad que se volverá más crítica a medida que aumente el desarrollo petrolero y la generación de gas en la zona.
Largo plazo: El presidente de UNT afirmó que la solución estructural definitiva para el Zulia es el proyecto del nuevo cable sublacustre, cuyos estudios técnicos reposan en la Corporación Andina de Fomento (CAF). Explicó que este proyecto requiere el aval y la asignación de recursos del Ejecutivo Nacional para encargar su fabricación en astilleros de Noruega o Estados Unidos, un proceso de elaboración que toma aproximadamente un año, sumado al tiempo de instalación en campo.
En este punto, Rosales recordó que en el pasado ya había presentado una propuesta legislativa y financiera conjunta para proteger al Zulia mediante estos fondos, pero lamentó que los conflictos y las «guerras políticas» impidieran su aprobación, privando a la región de una solución que hoy la tendría en condiciones de «maravilla».
Gestión institucional sin color político
Hacia el cierre de su intervención, Rosales enfatizó que la propuesta no es un planteamiento personal ni exclusivo de su partido, sino de especialistas versados en la materia.
Anunció que el documento será consignado formalmente ante el Gobierno Nacional y los distintos niveles correspondientes. Asimismo, indicó que la diputada Nora Bracho y otros parlamentarios de la Asamblea Nacional harán lo propio desde el Palacio Federal Legislativo, y que el plan se llevará ante la Embajada de los Estados Unidos y otros organismos internacionales vinculados al financiamiento.

Rosales presenta plan técnico de tres fases para solventar la crisis eléctrica en el Zulia
Para costear la infraestructura mayor y el cable sublacustre, el dirigente planteó que el tamaño del problema requiere recursos mínimos en comparación con las herramientas disponibles, sugiriendo utilizar los bonos especiales que corresponde recibir a Venezuela ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) o destinar parte de los ingresos petroleros que han experimentado una leve mejoría.
Impacto en el sistema hídrico
«Esto no es un problema político ni de campaña electoral, es una emergencia que impacta los hospitales, las escuelas y hasta el bombeo de agua en los sistemas Tulé y Manuelote«, sentenció Rosales, recordando que todo el sistema hídrico sufre en paralelo por los apagones. Concluyó asegurando que, al lograr que el Zulia funcione de manera autónoma, se aliviaría significativamente la carga sobre el Sistema Interconectado Nacional, lo que por efecto rebote mejorará el servicio eléctrico en el resto del país.
Redacción/Andrés Figueroa
Fotos/José López
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