TEOTIHUACÁN Y LA ECONOMÍA DE MADURO

POR: EUGENIO MONTORO

El lugar arqueológico más visitado de México es, sin duda, la ciudad de Teotihuacán con grandes construcciones milenarias donde destacan la pirámide de la luna y la pirámide del sol. Teotihuacán significa ciudad de los dioses o ciudad del sol que también lo era.

La pirámide del sol es enorme. Se estima que se construyó a principios de nuestra era y tiene una altura de 65 metros y 225 metros por lado en su base. A diferencia de las de Egipto las pirámides mexicanas poseen escalones para subir y bajar y en el caso de la del sol son 260 escalones.

Muchas supersticiones divertidas se han creado alrededor de la pirámide. Dicen que si estás en la cúspide puedes pedir un deseo y se cumplirá o que es el lugar perfecto para recibir la energía cósmica y otras de ese tipo, pero lo cierto es que es un lugar de excepcional belleza, abundante en emoción y hasta de mucho cansancio después de subir tamaña escalinata.

Hemos hecho este preámbulo para referirnos a la recuperación económica del país que ha anunciado el triste régimen que sufrimos y en el que figura Maduro como líder (aunque muchos opinan que la esposa es realmente la mandamás). Según Maduro la recuperación está en marcha y muchos chupamedias declaran que se estima un crecimiento del PIB entre un 5 a 10% este año. Las líneas que siguen se refieren a este asunto.

Si suponemos por un momento que la economía en el 2000 estaba en la cúspide de la pirámide del sol, representada por una trigueña buenamoza como los centenares de miles que hay en Venezuela, el chavismo-madurismo, con las expropiaciones, el control de precios, el control cambiario y otras estupideces comunistas, empujaron a la trigueña buena moza, en un acto criminal, desde lo alto de la pirámide a rodar, violentamente, hasta abajo.

Se estima una caída del PIB de casi el 80% o sea que la trigueña rodó golpeándose con cualquier cantidad de escalones y llegó al fondo ensangrentada, amoratada, fracturada de costillas y hecha añicos. Es ahora cuando estos estúpidos rojos se dan cuenta del terrible daño que han hecho y empiezan a inventar formas para que nuestra trigueña, desde su inmensa tragedia y dolor, vuelva a subir los escalones de la pirámide.

Y para eso suceda ocurre lo increíble. Después de años poniendo multas y cárcel a los que no cumplían con el control de precios, ahora se olvidan de la vaina. Después de amenazar de que el que hablara del dólar iba preso y que la moneda de Venezuela era el bolívar, de repente aceptan al dólar como moneda masiva de cambio. Después de, por años, tener un férreo control de cambio, que de paso enriqueció a muchos malandros del régimen, desaparece de la noche a la mañana. Después de masacrar a empresas y empresarios con expropiaciones, ahora son sus amigazos que les van a regresar lo expropiado y los animan a invertir. Después de estatizar decenas de empresas importantes ahora andan en una de vender acciones al sector privado.

Bueno, un cambio de 180 grados sobre lo que venían haciendo pues se dieron cuenta que la trigueña buena moza y ensangrentada, podía ser el detonante para sacarlos de cuajo del poder. Maduro y su combo no están liberando la economía para beneficio del país y sus ciudadanos sino como manera de mantenerse en el poder y, de paso, seguir dándole la teta a sus jefes cubanos.

La supuesta recuperación económica es como si la trigueña subiera dos o tres escalones. En realidad, nada cambiará en su adolorido cuerpo y el riesgo para Maduro sigue latente. La mejor explicación sobre esta supuesta recuperación es la que dice que la economía venezolana en el año 2000 era como un tipo de 100 kilos de peso. Al perder el PIB casi el 80% es equivalente a que el tipo pese ahora 20 kilos (solo hueso y pellejo), de manera que cuando anuncian una “recuperación” de 10% significa que el tipo ahora pesará 22 kilos, o sea la misma tragedia.

Estos farsantes son malos haciendo, pero son muy buenos mintiendo. Nadie importante invertirá en Venezuela mientras permanezcan en el poder pues en economía la confianza es el factor fundamental, cosa que ya perdieron hace mucho. Todas estas “aperturas” son lo que llaman “patadas de ahogado” significando a alguien que sabe que se hunde, irremediablemente, en su propio mar de errores.

Bienvenida la apertura de Maduro, es la más clara muestra de que su fin se acerca. Iremos imaginariamente a Teotihuacán y subiremos a la pirámide del sol para pedir el deseo que todos deseamos.

Eugenio Montor

montoroe@yahoo.es