Deportes.- El fútbol, en su esencia más pura, suele ser un escenario de justicia. Este martes 24 de febrero, el Estadio Huachipato-CAP Acero fue testigo de una de esas noches donde la estrategia y el pundonor se impusieron al favoritismo. El Carabobo FC llegó a Talcahuano con una misión clara: defender el 1-0 obtenido en la ida y demostrar que el fútbol venezolano no solo compite, sino que somete.
El partido de vuelta fue una gesta para el granate criollo que logró eliminar a los locales en la segunda ronda de la Copa Libertadores 2026.
Un inicio de resistencia y una pegada magistral
El encuentro comenzó con un Huachipato volcado al ataque, urgido por su condición de líder en la liga chilena. El guardameta granate, Lucas Bruera, se erigió como figura temprana tras detener un cabezazo fulminante de Maximiliano Rodríguez y neutralizar los intentos de Nicolás Vargas y Lionel Altamirano.
Pero la resistencia dio paso a la genialidad. Tras una recuperación de Matías Núñez ante la salida de Ezequiel Cañete, la pelota llegó a los pies de Erick Ramírez. El delantero, en una jugada de antología, dejó en el camino a cuatro defensores antes de definir cruzado de pierna derecha. Antes de que terminara el primer tiempo, al minuto 42, Edson Tortolero puso el 2-0 que sentenciaba prácticamente la eliminatoria. El descuento de Cris Martínez al 87 solo sirvió para las estadísticas; el boleto ya tenía sello venezolano.

El “grito” de la vergüenza
Bajo la dirección de Daniel Farías, el equipo venezolano eliminó a Huachipato en su propio feudo. Sin embargo, la brillante clasificación a la siguiente fase de la Copa Sudamericana se vio empañada por cánticos xenofóbicos de la hinchada local, desatando una ola de indignación y orgullo patrio en redes sociales.
Lo que debió ser una celebración deportiva se tornó amargo en los minutos finales. Desde las gradas, un sector de la hinchada chilena apeló al insulto fácil y discriminatorio. Los cánticos de “Tiene hambre, el veneco tiene hambre” resonaron en el estadio, una alusión directa y cruel a la crisis migratoria y a incidentes similares ocurridos recientemente con otros jugadores venezolanos en el cono sur.
La respuesta: “Hambre de la buena”
Lejos de amilanarse, los protagonistas y figuras del balompié nacional transformaron el insulto en una bandera de lucha. Las redes sociales se convirtieron en un altavoz de dignidad.
- Edson Tortolero (Figura del partido): “Vinimos a este país hermoso con hambre, pero con mucha HAMBRE de gloria. Nos vamos satisfechos. Esto es por todos los venezolanos, en especial los que emigraron por nuevas oportunidades; son unos valientes“.
- Carlos Mauricio Ramírez («Toma Papá»): El reconocido comentarista fue tajante: “Nos dijeron ‘venecos con hambre’. Se equivocaron. Sí, tenemos hambre: hambre de gloria, de goles, de éxito y de progreso“.
- Alexander González (Seleccionado nacional): El lateral vinotinto calificó la victoria como un “golpe sobre la mesa“ ante quienes generalizan y discriminan. “No hay mejor venganza que una victoria masiva… siéntanse orgullosos de haber nacido en su tierra. La verdad teníamos más hambre, pero de goles, porque fuimos mucho más“, expresó en un mensaje que se volvió viral.
Lo que viene para el Granate
Con este resultado global de 3-1, el Carabobo FC asegura su continuidad internacional. Ahora, el equipo de Daniel Farías espera por el vencedor de la llave entre Sporting Cristal (Perú) y 2 de Mayo (Paraguay) para buscar un lugar definitivo en la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
El Carabobo FC no solo se llevó una clasificación de Chile; se llevó el respeto de un continente que hoy mira con otros ojos al futbolista venezolano: uno que no se rinde ante el marcador, ni mucho menos ante la intolerancia.
Enlace del video:
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