INTERNACIONALES.- En medio del proceso de transición para definir al próximo liderazgo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto sobre la mesa un nombre de peso internacional: Gianni Infantino. Según revelaron fuentes cercanas al mandatario al diario The New York Post, el jefe de Estado estadounidense considera que el actual presidente de la FIFA posee las credenciales idóneas para suceder al portugués António Guterres a finales de este año.
La propuesta surge tras el fortalecimiento de la relación institucional entre ambos líderes, consolidada durante la organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2026. En dicho contexto, la sintonía política quedó evidenciada cuando Infantino entregó a Trump el primer Premio de la Paz otorgado por la máxima entidad del fútbol mundial.

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Perfil global y respaldo estratégico
Desde la perspectiva de la administración estadounidense, Infantino —de 56 años— destaca por su profundo reconocimiento internacional y su probada capacidad para unificar a actores de diversas latitudes. Esta visión fue respaldada públicamente por Paolo Zampolli, enviado especial de Trump para asociaciones globales, quien afirmó que el dirigente deportivo “haría un gran trabajo” en la Secretaría General gracias a su experiencia al frente de una organización que agrupa a más de 200 federaciones nacionales y su habilidad para fomentar el entendimiento global a través del deporte.
No obstante, fuentes del medio estadounidense recalcan que se trata de una valoración preliminar, ya que hasta el momento no se ha confirmado si Infantino mantiene interés en postularse ni si ha existido una conversación directa al respecto entre ambos dirigentes. Actualmente, la prioridad del suizo sigue centrada en su gestión al frente de la FIFA y en su postulación para la reelección, cuyo proceso congresual está previsto para marzo de 2027.
Desafíos geopolíticos y el debate regional
De materializarse esta propuesta, la candidatura de Infantino alteraría de forma significativa el tablero diplomático global. La nominación rompería con la expectativa histórica y el reclamo de los países de América Latina y el Caribe, región que aspira legítimamente a ocupar la Secretaría General tras más de tres décadas de ausencia en el máximo puesto ejecutivo de la ONU.
En la baraja de posibles aspirantes regionales ya figuran nombres de peso como la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi.
El proceso sucesorio, que culminará con la elección del nuevo titular este año, exige un complejo recorrido institucional: requerirá primero el respaldo unánime o sin vetos del Consejo de Seguridad —donde los cinco miembros permanentes conservan su poder de veto— y, posteriormente, la aprobación formal de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Por ahora, mientras la diplomacia internacional evalúa los movimientos de cara a la recta final del mandato de Guterres, el nombre de Gianni Infantino se instala con fuerza en el centro del debate sobre el futuro de la gobernanza global.