RUTA MUNDIAL 2026.- El esperado debut de la selección de Brasil en territorio norteamericano dejó más dudas que certezas, el pentacampeón del mundo apenas pudo rescatar un empate 1-1 frente a Marruecos que, lejos de amedrentarse por los galones de su rival, lo tuvo contra las cuerdas durante gran parte del encuentro.
Marruecos saltó al césped con una propuesta valiente, presionar la salida de Brasil mediante una presión alta que desdibujó por completo los circuitos del medio campo brasileño.
La banda derecha de Marruecos estuvo al mando de Achraf Hakimi, quien con un despliegue físico rompió líneas constantemente, mientras que Brahim Díaz firmó una primera mitad excepcional.
El equipo marroquí obtuvo su recompensa merecida tras una asfixiante posesión que terminó en los pies de Brahim, cuando el talentoso mediapunta filtró un pase quirúrgico para poner el 1-0 parcial, desatando la locura en las tribunas y dejando a un Brasil completamente acorralado e incapaz de reaccionar colectivamente.

FOTO/EFE
La jerarquía de Vinícius al rescate de Brasil
Vinícius Júnior no estaba firmando su mejor partido, impreciso por momentos y bien referenciado por la zaga marroquí, pero su jerarquía individual siempre pesa.
El delantero del Real Madrid demostró por qué es uno de los mejores jugadores del mundo. En el uno contra uno Vinicius encaró hacia el centro, dejó atrás a dos rivales y sacó un latigazo que se clavó en el arco para firmar el 1-1, un auténtico golazo que castigó el único parpadeo defensivo de Marruecos y que funcionó como oxígeno puro para un Brasil que no encontraba los caminos a través del juego asociado.

FOTO/EFE
Los cambios de Ancelotti
Para el segundo tiempo el ritmo del partido decayó notablemente, el desgaste físico de los primeros 45 minutos pasó factura a ambos planteles, traduciéndose en un juego más cortado y con menor lucidez en las áreas, la posesión del balón seguía siendo estéril y el fútbol de su equipo era deficiente. Carlo Ancelotti movió el banquillo de inmediato buscando respuestas.
Los ingresos de Danilo, Mateus Cunha y Fabinho le dieron otro ritmo al mediocampo y a la primera línea de Brasil. El equipo mostró otra actitud, se animó a adelantar líneas y buscó atacar con mayor agresividad a Marruecos, los cambios se integraron de buena manera al ecosistema del partido y equilibraron las cargas, pero la mejoría en la actitud no se tradujo en claridad futbolística. El marcador no se volvió a mover, sentenciando un empate que dejó un sabor agridulce en la cancha.
Candidato en deuda y un semifinalista que mantiene el hambre
El pitazo final ratificó la decepción generalizada con el rendimiento de Brasil que llegaba como el candidato indiscutible a llevarse los tres puntos, pero que terminó ofreciendo un nivel de juego preocupante, carente de control y con serios problemas para dominar los tiempos del partido.
Por el contrario, Marruecos revalidó las credenciales que lo llevaron a ser la gran sorpresa y semifinalista en el Mundial de Qatar 2022, demostraron que tienen los argumentos tácticos y la personalidad necesaria para volver a pelear en las instancias definitivas de las grandes citas internacionales.
En su próxima presentación Brasil frente a Haití, la obligación no pasa únicamente por sumar de a tres sino por reponerse anímicamente, encontrar la fluidez futbolística, que hoy brilló por su ausencia y reconstruir el camino para clasificar como líderes del grupo hacia los dieciseisavos de final, ya que su debut encendió las alarmas. El tiempo dirá si Brasil logra reaccionar a tiempo.